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González Rodríguez, Sergio. 2014. Campo de Guerra. México: Anagrama, 166 p

 

 

 

Maribel Rivas Vasconcelos

Universidad Autónoma Metropolitana

142-7

 

 

 

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Sergio González Rodríguez es un periodista y ensayista mexicano. Desde 1993 es colaborador del diario Reforma y del suplemento cultural El Ángel. Ha sido merecedor a varios reconocimientos a nivel nacional e internacional, entre ellos destacan, el Premio Anagrama de Ensayo en 1992 y el Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez en 1995.

 

González ha sido autor de varias novelas y ensayos que revelan su interés por el ejerci cio de un trabajo crítico y analítico, mostrando así, su preocupación por los sucesos actuales en México. Prueba de lo anterior es su obra Huesos en el desierto (2002), en la cual el periodista aborda la problemática de las muertas de Ciudad Juárez y las r edes del narcotráfico. Desde este libro se puede ver cómo se fue configurando su interés en temas como el estado de derecho, definido por González como una ficción. Da continuidad a su labor, con El hombre sin cabeza (2009), con esta obra da seguimiento a su interés en los temas de violencia y el narcotráfico. El eje de esta obra es el de los decapitados, sin embargo profundiza y entrelaza las problemáticas que presenta con historias de vida; este recurso no sólo pone de manifiesto la interdisciplinariedad que se puede percibir en sus trabajos, sino además muestra la preocupación que el autor tiene por hacer de cada caso más que una cifra. El objetivo del escritor es crear una suerte de empatía con estas historias y dar márgenes de comprensión más “humanas” a estos acontecimientos.

 

Con el ensayo que aquí se reseña, Campo de guerra, culmina la trilogía dedicada al estudio de algunas de las problemáticas violentas que acontecen en nuestro país, misma que inició con las obras mencionadas en los párrafos anteri ores. Campo de guerra es una obra significativa por varias razones, su autor fue reconocido por este trabajo con el

42 Premio Anagrama de Ensayo.

 

La obra que nos ocupa está dividida en seis apartados: 1) Noción de campo; 2) Mapa pos-nacional; 3) Años de plomo, 4) Anamorfosis de la víctima; 5) Guerra Global contra el narcotráfico y 6) Epílogo: Transhumanismo Planetario. En estas páginas el autor nos lleva a través de una prosa reflexiva a interesarnos en asuntos que van, desde cuestiones

 

 

55 Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco (México)

 

 

 

 

geopolíticas, de Seguridad Nacional, narcotráfico, hasta casos que nos envuelven en la violencia que hoy vivimos. Además, nos propone una serie de nociones que intenta delinear y detallar desde su propuesta ensayística, destacan por ejemplo: an Estado (de prefijo “an”, del griego α-), a legalidad, anamorfosis, transhumanismo, cartografía de las víctimas, entre otros. De entrada, el término “campo de guerra” de inmediato nos lleva a los senderos de conceptos como estado de excepción, estado de emergencia, estado de guerra, Estado represivo, campo de acción, campo represivo, mismos que son abordados por el autor, aunque no siempre escrupulosamente definidos.

 

González comienza este ensayo dejando en claro su definición de Campo de guerra como: “la expresión del tránsito del conflicto internacional a la interiorización de éste en las fronteras, litorales o tierra dentro de un país. Un campo de guerra ultra contemporáneo es continuo, plano simultáneo, ubicuo, sistémico y productivo, e incide en mar, aire, tierra, espacio y ciberespacio” (González 2014, 11).

 

El campo de guerra al que el periodista arguye rebasa las fronteras nacionales y se extiende, en sus palabras, “como un campo continúo de operaciones bélicas del Comando de América del Norte hacia el resto del mundo e incluye f ocos de riesgos en Corea del Norte, Siria, Ucrania, Venezuela, entre otros” (González 2014, 11). La propuesta entonces, nos parece demasiado amplia a la vez que interesante, sin embargo este ensayista  nos  deja  claro  que  su  intención  está  centrada  en:  “pro porcionar  datos mediante un  texto que describe,  analiza e ilustra sobre  un suceso  o  asunto en sus características y circunstancias. Analiza las consideraciones de la realidad en términos de cuerpos, espacios, formas, cartografías, y las relaciones que ensamblan a la sociedad en crisis, estado de guerra o emergencia” (González 2014, 12).

 

En “Mapa Posnacional”, la propuesta es pensar al Estado mexicano a partir de 1994 desde otros  trazos, desde el  concepto de “frontera porosa”,  al  que  también hace referencia, pero no dedica demasiado interés a expresar la importancia del término. Más allá de esta cuestión, el  objetivo de este apartado está  en pensar el  mapa de la República mexicana como un espacio en el cual las regiones se han reconfigurado por ocupaciones temporales, pugnas entre diferentes grupos de narcotraficantes, control y gestión de delitos, secuestros, extorsión, robo, tráfico de personas y de armas y explotación de mujeres, menores y niños, prostitución, cobro de derechos de piso y de paso, etcétera. Así a partir de esta nueva cartografía, nos propone analizar la quiebra del estado de derecho, la violación a los preceptos constitucionales. González fortalece su propuesta apoyando su concepto de Estado mexicano en el Índice Internacional del Estado de derecho (Rule of Law) del organismo World Justice Project que muestra que México ostenta un perfil heterogéneo y lesivo. Pensar en una reformulación del mapa de nuestro país sin duda nos brindaría información valiosa en términos de nuevas articulaciones,  persistencias históricas. Lo anterior podría cuestionar el funcionamiento de nuestra nación, desarrollo de ciertas zonas en función o no del deterioro de otras,

 

 

 

 

regiones vulnerables a varios tipos de violencia y en esa dinámica cuestionar las razones por las que estos lugares enfrentan estas problemáticas.

 

En lo referente al Estado mexicano, de acuerdo con Sergio González, su figura corresponde a un “an Estado”, por la ausencia de un Estado Constitucional de Derecho y por ende se genera la imposibilidad autocorrectiva del propio. “Un Estado que simula legalidad y legitimidad, al mismo tiempo que construye un an – Estado, la privación y la negación de sí mismo” (González 2014, 21). Sin duda este es uno de los puntos más propositivos e inquietantes, ya que definir al Estado mexicano contemporáneo es una tarea  que  ocupa  a  muchos  científicos  sociales,  González  hace lo  propio  desde  su formación como periodista. Esta caracterización que realiza se fortalece con la información que ofrece en las páginas subsiguientes. Es decir, se apunta a señalar la distorsión de la vida en común, del bien común que es un principio fundamental en teoría política del Estado.

 

En este mapa posnacional, el autor aborda el papel de la política estadounidense contra las drogas y su interferencia en el desarrollo de políticas de seguridad en México. Sumado a lo anterior, nos invita a reflexionar en fenómenos como el paramilitarismo, haciendo alusión a las autodefensas en una clara comparación al caso colombiano. Si bien se ofrecen algunas líneas que nos pueden hacer comprensible este último punto, la generalidad desde la cual analiza de forma somera estos casos, deja de lado una serie de especificidades que nos darían más elementos a discutir y por supuesto, nos ofrecerían matices distintos.

 

Una de las conclusiones a las que llega Sergio González en estas primeras páginas señala que, “para los gobiernos estadounidenses la meta es acrecentar la inestabilidad en México, para imponer un Estado fuerte y la misión de que nuestro país actúe  como gendarme de la región al sur de Estados Unidos, Centroamérica y el Caribe. De esta forma el caos que persiste en el país es redituable dentro de una geometría asimétrica de México con sus vecinos del norte” (González 2014, 31).

 

En “Años de plomo” se priorizan las relaciones de nuestro país con el gobierno estadounidense. La fecha que marca el inicio de esta etapa es el 2007, que es justo el inicio de la “guerra contra el  narcotráfico”.  Varios  aspectos  son señalados  en este apartado, sin embargo el autor subraya la importancia de boletín de 2012, emitido por consultoría de Stratfor. En este documento se ubica a los grupos criminales del narcotráfico mexicano como Organizaciones Criminales Transnacionales (TOC). Lo cual, de acuerdo al análisis de González, permite verlos como terroristas, “como enemigos desestatalizados, y ya no como cárteles adscritos a un país como territorio” (González

2014, 35). La gravedad de este asunto se enfatiza cuando el autor señala que este modelo se impulsó en Colombia desde 2003 y consolidó la militarización de la sociedad.

 

 

 

 

Los años de plomo también nos ilustra como desde 2007 ha acontecido una serie de cambios que van desde la reestructuración de las fuerzas armadas en México, su homologación a los estándares militares y de seguridad estadounidense, y la instalación de bases militares de Estados Unidos en México.

 

El análisis continúa hacia un nivel más local con, “Anamorfosis de la víctima”; para familiarizarnos con este término, el González nos pide imaginar a la vícti ma ante una situación dividida en dos fases:

 

“en primer lugar, la realidad habitual se quiebra debido al suceso traumático, que remite a la intromisión de un agente criminal o un acto de guerra; en segundo lugar, la víctima comienza a percibir lo que acon tece desde una visión deformada en la que se incluye ella misma: ya no es la persona que era antes de la irrupción criminal o bélica, aunque su memoria insista en indicarle lo contrario. Todo el episodio criminal y bélico en que la víctima se ve inscrita representa  una  anamorfosis.  Su  objeto  de  deseo  es  que la  normalidad  se restituya”, (González 2014, 79).

 

Con una narrativa llena de metáforas nos incita a utilizar otros enfoques para percibir a las víctimas, nos evoca a comprenderlas desde su corporeidad,  su presencia en el espacio, desde su humanidad; con esa intención nos presenta algunos casos en los estados de Baja California, Michoacán, Veracruz, Chihuahua, Tabasco y Coahuila, Sonora. Para finalizar, el autor contrapone estas imágenes presentadas a la s de las fuerzas armadas, “a la lógica del Estado fuerte o de terror y la guerra ” (González 2014,

88).

 

La narrativa del ensayo, que hasta aquí ha cubierto distintos frentes, se dirige en la “Guerra Global contra el Narcotráficohacia lo internacional. Aunque en este apartado se busca delinear aspectos mundiales, el referente llega a lo sumo a la región latinoamericana. Señalando ligeramente las conexiones del narcotráfico con las economías de Estados Unidos y la Unión Europea. En esta parte se intenta h acer una propuesta más amplia que y retoma términos como “insurgencia criminal”, aludiendo así, al parecer, a los señalamientos que el periodista Ioan Grillo hace en su libro El narco. En esa obra, Grillo pone de manifiesto que la delincuencia organizada e n nuestro país está liderada por caudillos del crimen que se confrontan con el Estado. Aunque estos planteamientos a los que recurre González son oportunos, sería pertinente que se acotara de forma más precisa la connotación de insurgencia y expusiera clar amente las razones por las que está de acuerdo en caracterizar así la problemática del narcotráfico; dado que los grupos insurgentes comúnmente se enmarcan en una lucha política, con una ideología precisa, objetivos claros, entre otras características. Seg uramente eso llevaría al autor a entrar en los senderos de qué es lo político, pero ello también le permitiría ofrecer un argumento más sólido y convincente.

 

 

 

 

 

Un aspecto relevante es la forma en la que González aborda el tema de los espacios translineales, aludiendo a representaciones como: el puente, el muro y el basurero. El puente -nos dice el autor-

 

“funciona como una válvula de seguridad para controlar el flujo de personas en busca de trabajo, el contrabando de drogas, o para realizar el traslado de armas; el muro sería la barrera de contención imposible frente a la liquidez y porosidad transfronteriza, y el basurero representa el producto más elaborado de esa ecología siniestra que convierte las sociedades de un país en vías de desarrollo en un basurero o traspatio del país desarrollado con el que comparte una frontera” (González 2014, 98).

 

Finalmente, en el “Epílogo: transhumanismo planetariose caracteriza a éste por la incorporación de los seres humanos como parte del gran sistema tecnológico - militar. El proyecto transhumanista,  señala el  autor, está  vinculado a la aspiración  ya no del bienestar colectivo sino al de quienes encabezan, poseen y administran al sistema.

 

Se prevé en este apartado una suerte de sociedad de vigilancia y de control que rebasa incluso el sistema panóptico de Foucault para posicionar el término “oligóptico” de Bruno Latour (2008), que alude a lograr ver mejor, en áreas más acotadas, tomando en cuenta los avances tecnológicos, y abarcando cinco espacios: 1) el espacio p rivado (hogar o vivienda); 2) el espacio comunitario; 3) el espacio público; 4) el espacio de trabajo; 5) el espacio personal.

 

Para desarrollar su análisis del transhumanismo planetario, Gónzalez compara y contrasta, el Informe del Consejo de Seguridad Nacional de EE.UU. de 2012; los Planes estratégicos Joint Vision 2010 y 2020 y el Proyecto Europa 2030.

 

Tal vez, este es uno de los aparatados más arriesgados, ya que el autor apuesta por ciertos supuestos que dejan de lado varios actores y procesos de dis tinta índole. Se percibe a los procesos que él expone en un ambiente de pasividad, o bien con una resistencia previsible y contralada.

 

La discusión y análisis que están en el ensayo de Sergio González nos conminan a pensar a nuestro país en una posición regional e internacional, a reflexionar en torno al orden, la coherencia de los cambios recientes; en sus repercusiones y sobre todo a pensar en nuevas cartografías para representar a México. A su vez, nos permite apreciar en sus páginas un lado más humano, al acercarnos a casos particulares nos persuade a pensar un orden internacional y sus repercusiones en lo local. Es un trabajo breve y justamente en esta característica radica uno de  sus  mayores  retos,  dado que utiliza una gran cantidad de fuentes y aborda una multiplicidad de aspectos, a veces no profundiza lo

 

 

 

 

suficiente, sin embargo, por otro lado es una invitación al lector a hacer y construir esa reflexión desde líneas más particulares.

 

 

 

 

Referencias

 

González Rodríguez, Sergio. 2014. Campo de Guerra. México: Anagrama. Grillo, Ioan. 2011.  El Narco. México: Tendencias.

Latour, Bruno. 2008. Reensamblar l0 social: una introducción a la teoría del actor-red. Buenos Aires: Manantial.



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