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Presentación de nuestro Volumen 6, Número 11 “Lenguas en contacto y relaciones de poder: mestizaje lingüístico, pidgin y leguas criollas en América Latina y el mundo”

 

 

En el mundo se estima que hay alrededor de 7000 lenguas. De ellas, sólo algunas tienen el estatus de ser lenguas oficiales y otras, además, son lenguas internacionales. Muchas veces, el estatus de éstas está ligado a factores económicos o políticos. En otros casos, se debe a la herencia colonizadora. Aquellas lenguas que no gozan de un estatus alto, terminan por tener espacios limitados para su uso o por perecer si dejan de transmitirse a las generaciones subsecuentes de hablantes. Este fenómeno se da en todas las latitudes del mundo. En el caso particular de Nuestra América, podemos encontrar esta problemática con las lenguas indígenas y, aunque menos visible, pero con la misma importancia, con las lenguas criollas. Para los lectores de nuestra revista, en el Volumen 11 de esta publicación, presentamos una discusión variada sobre algunas prácticas de las lenguas y sus interacciones con otras. Hay estudios históricos sobre el poder subversivo y de resistencia de las lenguas indígenas, propuestas pedagógicas para mantenerlas y revitalizarlas, planteamientos estratégicos de descolonización del pensamiento y conocimiento, análisis de la relación entre lengua, poder e identidad, y reflexiones sobre la situación de otras lenguas que coexisten en ámbitos plurilingües como el criollo y las dificultades y prejuicios a los que se enfrentan por no tener un estatus alto.

Desde Venezuela, Esteban Emilio Mosonyi presenta una experiencia sobre el patuá en el artículo que aparece en la sección de Academia Militante: A propósito de una tesis doctoral sobre el “patuá de Güiria”, Venezuela. El autor describe el caso de una hablante que, al haber nacido en Venezuela y tener dos lenguas en casa, desarrolló una situación de trilingüismo: patuá (o francés criollo de la isla caribeña de Santa Luía), español e inglés. Llama la atención este caso por la similitud del patuá con el de lenguas indígenas, relegadas a un uso casi prohibido por carecer de un status oficial. Además, el autor expone cómo en el imaginario de algunas sociedades se tienen ideas arraigadas sobre lo perjudicial que podrían ser estas lenguas en el desarrollo cognitivo de quienes las aprenden a temprana edad y debido a estas ideas se dejan de transmitir a las generaciones nuevas. No obstante, también parece haber un cambio reciente sobre el plurilingüismo doméstico o social y que es apoyado por algunas políticas gubernamentales, quizá todavía con algunas limitantes que seguramente podrían subsanarse con experiencias concretas de fortalecimiento lingüístico.  Finalmente, el autor da cuenta de los orígenes de esta lengua criolla de la isla caribeña, la relación que guarda o no con lenguas las africanas, las influencias culturales que la han permeado, e incluso la apropiación del término de criollidad por los venezolanos para autonominarse a sí mismos como criollos.

En cuanto al contenido del Dossier, abrimos con Tesiu Rosas Xelhuantzi, quien en su artículo Colonización lingüística y subversión decolonial nahua en el siglo XVI hace un recorrido histórico desde la publicación de la Gramática Castellana de Elio Antonio de Nebrija a finales del siglo XV hasta las anotaciones recogidas en diversos textos alrededor el siglo XVI. El autor da cuenta de los propósitos de la corona española por extender su imperio a las Américas mediante, en palabras del autor, “un proyecto de colonización del lenguaje que acompañaría la conquista terrenal y espiritual”. La estrategia era enseñar castellano a los indios; sin embargo, ésta no prosperó. En cambio, se buscó cristianizarlos pero la diversidad lingüística representó una barrera. Al ser esto último una prioridad para la corona, la estrategia fue aprovechar la situación lingüística de que existían lenguas muy expandidas y consolidadas previo a la llegada de los españoles y las usaron como linguas francas para transmitir el mensaje cristiano, sobre todo, el náhuatl. En medio de este proceso de uso de lenguas surge el Colegio de Tlatelolco donde se promueve que los llamados indios aprendan latín y castellano para ser agentes activos en la evangelización y al mismo tiempo se formaran como funcionarios para ocupar gobiernos locales; parte de dicha formación sería en latín. El autor describe los beneficios que trajo para la corona esta estrategia de formación de los indios en el ámbito religioso. No obstante, el haberse formado en las lenguas coloniales, dio acceso a los nahuahablantes al conocimiento del derecho romano que les permitió defenderse de abusos y a exigir derechos que les correspondían. Concluye con reflexiones sobre las implicaciones de la apropiación de modelos occidentales para reivindicarse como “intelectuales autónomos y activos”.

Siguiendo la línea de las lenguas indígenas, en el artículo titulado Nikan ka tlapowalistli: cuentos de aquí. El cuento tradicional como pedagogía emergente para una educación intercultural bilingüe en Tepetzintla, Veracruz, de Jazmín Nallely Argüelles Santiago, se describe la situación de desplazamiento que atraviesa la lengua náhuatl en un pueblo de Veracruz, México. El origen de este fenómeno se encuentra en el creciente uso del español en las actividades diarias de los habitantes de dicho lugar, y en la falta de espacios en medios e instituciones públicas. Aunado a lo anterior, la lengua náhuatl se habla principalmente por personas ancianas y adultos, y en menor medida por padres jóvenes, adolescentes y niños. Ello parece representar una pérdida paulatina de esta lengua. De modo que, como una forma de subsanar esta situación, se creó el proyecto “Nikan ka tlapowalistli. Cuentos de aquí” que ha buscado promover el aprendizaje y preservación de la lengua entre niños y niñas mediante la implementación de talleres para crear cuentos en náhuatl. En el proyecto participaron diferentes sujetos tales como padres de familia, docentes, expertos indígenas, autoridades locales y niños de educación primaria. Parte del proyecto implicó tomar acuerdos sobre planes de actividades, realizar entrevistas a personas ancianas para la recuperación de conocimientos y seleccionar la información que serviría de base para la redacción de los cuentos. Los cuentos, como productos finales, han tenido el propósito de ser utilizados como material didáctico para la enseñanza y el aprendizaje del náhuatl. Es importante resaltar que los fundamentos de estos cuentos tienen principios filosóficos como la relación entre seres vivos, el origen del maíz, danzas, fiestas, la conquista y dominación, rituales, entre otros. Finalmente, además del objetivo de revitalizar la lengua, con esta iniciativa se pretende fortalecer la identidad del pueblo y despertar el aprecio por la diversidad lingüística de la región.

Sabemos que el pueblo nahua fue uno de los más extensos en territorio mexicano antes de la conquista de los españoles. De éste se ha hablado ampliamente por diferentes expertos y la labor continúa como se ejemplifica con los dos trabajos ya aludidos en este número de la revista. A modo de expandir el abanico de trabajos sobre otras lenguas, Lucia Agraz Rubín en su artículo titulado Narrativa y arte wixárika en el proceso de descolonización: una reivindicación de Wirikuta pone al centro de su discusión el potencial que pueden tener las narrativas y el arte de los diferentes pueblos indígenas como forma subversiva contra el pensamiento y las actividades occidentales que amenazan territorios sagrados como el Wirikuta de los wixárika (huicholes), que, por ende, afectan también a su cultura. En palabras de la autora, su trabajo se desarrolla “desde una perspectiva cognitiva de la enactividad entre la cosmología wixárika presentada en su narrativa y su co-determinación con el territorio sagrado de Wirikuta”. Como se aborda en este artículo, el pueblo wixárika concibe al hombre como especie y a todos los elementos de la naturaleza de manera interrelacionada y no de manera fragmentada como se hace desde el pensamiento occidental. A partir de esta concepción, la autora pone en entredicho la superioridad de la epistemología occidental sobre la de un pueblo como el de los wixárika haciendo notar que el discurso colonial sirve para fragmentar elementos interrelacionados y para ejercer dominación. De ahí que se proponga retomar la sabiduría contenida en sus narraciones y el arte, para reformular conceptos como el conocimiento, la verdad, la ética y la política en un mundo en el que predomina el discurso colonial.

En la actualidad, se persigue mantener una dinámica de desarrollo de las lenguas indígenas; no obstante, existen factores que dificultan esta labor pocas veces visibilizada en la literatura. Es así que, Gregorio Hernández Zamora, en su artículo Cultura escrita y lenguas indígenas en México: Del dicho al hecho, pone en perspectiva la realidad de las lenguas en México al desambiguar términos como legua y dialecto y al señalar el número actual de lenguas nativas de este país. A pesar de reconocerse que existe una cantidad importante de lenguas, éstas carecen de un sistema de escritura que las confina a ser usadas solo de manera oral. Ello lleva al autor a cuestionarse el origen de este hecho y sugiere tres grandes causas: históricas, lingüísticas y educativas. Históricamente las lenguas no tuvieron un sistema de escritura. Hubo algunas, como el maya, que desarrollaron la escritura ideográfica; sin embargo, no eran de uso común para toda la población, lo que podría explicar que hoy en día la mayoría de las lenguas indígena carezcan de un sistema de escritura. Aunado a lo anterior, existen dificultades para determinar una escritura estandarizada a causa de la cantidad de variantes de una misma lengua. Asimismo, el ámbito educativo, sobre todo la llamada educación bilingüe, parece no contribuir con las condiciones necesarias para el desarrollo de lenguas indígenas. Aunque existe un marco normativo oficial para ello, la realidad es distinta. El autor finaliza con reflexiones en torno al impulso del uso de las lenguas en diferentes espacios y enfatiza la necesidad de crear una cultura que reconozca la realidad multilingüe del país.

En México, la situación lingüística es compleja: el español es la lengua oficial, se hablan 68 lenguas indígenas y el inglés se enseña como lengua extranjera desde la educación básica hasta la superior. El aprendizaje del inglés puede suponer dificultades no sólo lingüísticas sino otras como de poder e identidad para muchos estudiantes. En este número de la revista, Colette Despagne en su artículo Lengua, poder e identidad en el aprendizaje del inglés: el caso de estudiantes de la Sierra Norte de Puebla muestra los factores que contribuyen en los desafíos de estudiantes indígenas y mestizos becados al aprender inglés y en su compromiso de estrategias autónomas (como el de construir comunidades imaginadas) durante su estancia universitaria partiendo de las creencias arraigadas y el cambio de percepción de sí mismos. Lo anterior a partir de los legados coloniales, la modernidad y la colonialidad del poder que intervienen en la adquisición del inglés. La investigación se enmarca en el área de lingüística aplicada (crítica) y en las teorías postcoloniales para entender el contexto socio-histórico en el cual se sitúan los estudiantes al aprender inglés, y cuestionar las relaciones de poder y las desigualdades entre lenguas y culturas en México. Estudio de caso etnográfico crítico donde convergen aspectos sociolingüísticos, políticos, históricos y culturales. Las técnicas utilizadas fueron la observación y las entrevistas realizadas durante un año, se compiló la información para dar pie a su análisis donde se concluyó que las percepciones que los estudiantes tienen hacia el idioma inglés están profundamente arraigadas en los legados coloniales de México derivando relaciones de poder culturales y lingüísticas desiguales entre las lenguas y las culturas de este grupo.

Cambiamos del contexto de las lenguas indígenas en México para acercarnos a otras realidades lingüísticas. De este modo, en el artículo El mito de las lenguas mixtas y los criollos franco-caribeños, de Paola C. Carrión González, se busca clarificar la situación actual de las lenguas mixtas y criollas, a partir de un recorrido metodológico de obras lexicográficas y sociológicas, y los problemas que tienen frente a otras lenguas al contemplar los planos histórico, lingüístico, geográfico, político, económico, ecológico y sociológico. La influencia de lenguas mejor posicionadas por los hablantes de acuerdo al territorio, el número de hablantes y la diglosia generan limitantes de su supervivencia. Es por ello que la importancia radica en los estratos como elementos definitorios. Aunque existen diccionarios bilingües, las lenguas criollas se enfrentan a dos importantes situaciones: la carencia de recursos lexicográficos monolingües y la diglosia, por lo que aún no tienen un estatus de lengua oficial frente a la lengua francesa.

Este volumen ha recopilado trabajos que tienen como objetivo principal continuar contribuyendo desde el quehacer académico, epistemológico y político a la transformación de la práctica en diferentes áreas. En este número se ha abordado el tema de las lenguas y los fenómenos que ocurren alrededor de ellas. Si bien pudimos encontrar que las lenguas pueden ser instrumentos de empoderamiento y resistencia que permiten transformar las realidades de sus hablantes y que se ha reconocido la diversidad lingüística en algunos países de Nuestra América, aún queda pendiente la creación de los espacios donde estas lenguas sean visibilizadas y estén a la par de las lenguas coloniales al atribuírseles estatus iguales. Sabemos y entendemos que lo anterior no es tarea sencilla, ni tarea de unos cuantos sujetos. Ello nos compromete a todos a aportar desde nuestras áreas para tener sociedades más justas y libres.

 

 

 

Rolando Blas Sánchez

Docente independiente

Editor temático

Revista nuestrAmérica N°. 11