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 La pastora y el cóndor: De los antagonismos entre naturaleza y cultura a los antagonismos de género

 

 

Graciela Hernández

Doctora

Departamento de Humanidades

Universidad Nacional del Sur/CONICET

Bahía Blanca, Argentina

 

 

Resumen: Nos proponemos analizar un relato clasificado como cuento por la narradora, al que   denominamos “la pastora y el cóndor”. La trama de este cuento describe las vicisitudes de una pastora de ovejas y chivas que fue engañada por un cóndor –que había adoptado el aspecto de un varón elegante- y prácticamente la raptó y la llevó a su cueva. En la morada del cóndor la joven sufría por el aislamiento en la alta montaña, por la imposibilidad de cocinar y por alimentarse solo con carne cruda.  Pareciera que este conflicto nos remite inexorablemente a las teorías sobre lo crudo y lo cocido del estructuralismo, sin embargo vamos a realizar otra lectura del texto elegido, a partir del análisis realizado con las participantes de los talleres. Se trata de un trabajo cualitativo etnográfico en un taller de historia oral en educación primaria de adulto/as, en un espacio de producción de cebollas y de migración desde Bolivia al sudoeste de la provincia de Buenos Aires, en la Argentina. Las principales conclusiones a las que llegamos es que pudimos ver como este cuento nos muestra al cóndor como el emblema de hombre autoritario y fue el punto de partida para hablar de los antagonismos del género y para dialogar sobre las experiencias subjetivas de los derechos afectivos y sexuales de las mujeres.

Palabras clave: Narrativa, Etnografía, Género, Feminismos, Memoria.

 

Abstract: We mean to analyse a story classified as tale by its narrator, and which we have called ‘the shepherdess and the condor’.  The plot of this account describes the vicissitudes of a female shepherd keeper of some sheep and goats who was deceived by a condor –who looked like a handsome man- and practically kidnapped her and took her to his cave. In the condor’s dwelling the young woman suffered from the isolation in the high mountain, from her impossibility of cooking and from feeding only on raw meat. It seems that this conflict inexorably recalls the theories about raw and cooked in structuralism; however, we are going to take another reading of the chosen text, derived from the analysis made by the female workshop participants.  It is a qualitative ethnographic work in a workshop on oral history in adults’ primary education, in an area of onion production and migration from Bolivia to the south-east of Buenos Aires province, in Argentina. The main conclusion we have reached is that we could see as this tale depicts the condor as an emblem of the authoritative man and it was the starting point to talk about gender antagonisms and to discuss about subjective experiences on affective and sexual rights of the women.

Keywords: Narrative, Ethnography, Gender, Feminisms, Memory.

 

Fecha de recepción: 25 de septiembre de 2017

Fecha de aceptación: 5 de octubre de 2017

 

 

 

 

Introducción

El principal objetivo del artículo es analizar especialmente al cuento “La pastora y el cóndor”  que forma tarde de  una serie de textos orales enunciados, transcriptos, comparados  y trabajados en forma grupal  en una instancia de investigación/acción una la escuela primaria de adulto/as. Esta institución educativa se encuentra en la localidad de  Hilario Ascasubi, en el sur de la provincia de Buenos Aires,  en el área de producción cebollera y a ella asisten –especialmente en los primeros ciclos-  migrantes llegados desde Bolivia y desde provincias del NOA (Noroeste Argentino), con una matrícula mayoritariamente femenina.

Estos  textos orales están conformados por:  testimonios sobre el trabajo como cuidadores y cuidadoras de ganado, además del relato clasificado como “cuento” por parte de su narradora y del grupo receptor  que compartió la instancia de taller en el ámbito escolar.

Pretendemos focalizar en el cuento debido a que consideramos que estas prácticas de investigación, en las que incorporamos el análisis que las narradoras le dan al cuento que relatan, nos permiten encontrar significados poco reconocidos a los textos seleccionados. Consideramos que hallamos nuevos sentidos a los que podríamos llamar “puntos nodales” tal como lo hace Dennis Mumby en su tarea como compilador y crítico de narrativas contemporáneas. Señala que: “Todo discurso se constituye como un intento de dominar el campo de la discusividad, detener el fluyo de las diferencias, constituir un centro. Llamamos puntos nodales a los puntos discursivos privilegiados de esta fijación parcial. (Dennis Mumby 1997, 17). El autor toma este concepto de “punto nodal” de la teoría de Laclau y Mouffe, quienes lo definen como construcciones discursivas que fijan parcial y temporalmente un sentido. Los puntos nodales no son construcciones universales, muy por el contrario dan cuenta de lo contingente.

La temática de este cuento en el que nos detendremos está centrada en las desventuras de una pastora que fue víctima de las mentiras de un joven que se presentó como un varón humano y escondió su condición de cóndor[1] hasta el momento que la llevó a su cueva con engaños. La joven estuvo sometida a restricciones alimenticias, tenía que comer carne cruda y permanecer sola en la morada del raptor, hasta que finalmente escapó.  El cuento fue referido como una tradición familiar por parte de una de las participantes a los talleres, mientras que las compañeras asentían y manifestaron conocerlo.

Al texto oral en cuestión lo oímos de boca de una de las participantes de la actividad. Después de escucharlo y de observar que era una historia conocida por el grupo, decidimos hacer una búsqueda de material editado sobre esta temática para conocer nosotras, las coordinadoras de los talleres, algo más sobre el tema. Pudimos ver que hay un variado material disponible, de estos registros seleccionamos cinco (suman seis con el que recopilamos en nuestro trabajo de campo)  porque nos parecieron relevantes, dado que dan cuenta de la dispersión de la temática en el área andina, como de los usos del relato con distintas finalidades, tanto etnográfico/literarias, etnográficas, lingüísticas y educativas. En este recorrido vimos que había mucho material audiovisual, la pastora y el cóndor han inspirado la realización de muchos videos que reivindican ciertos ideales de amor  que exigen renunciamientos,  sufrimientos y son perdurables en el tiempo.

El cuento recopilado y los materiales editados,  que  insisten en simplificar el sufrimiento de la pastora engañada y raptada en la falta de fuego para cocinar  y en la ingesta obligada de carne cruda, nos trajo enseguida  a los antagonismos entre naturaleza y cultura en los mitos del fuego de la obra de Claude Lévi-Strauss. A pesar de que de alguna manera tuvimos en cuenta estas ideas, el trabajo con las alumnas en los distintos talleres que fuimos realizando nos llevó a plantearnos la necesidad de seleccionar otra perspectiva teórica, para tratar de pensar qué sentidos daban a este cuento. Quisimos hacer este análisis con ellas que están lejos de su casa, que viajaron a lugares distantes –que a veces fueron las montañas altas como las que vive el cóndor y otras veces  a las planicies de la provincia de Buenos Aires- y para pensar en estas cuestiones recurrimos a lineamientos  que nos llevan al género y a los feminismos. Desde estos planteos  tratamos de volver a las teorías sobre el origen de la cultura y del lugar de las mujeres como partes de un intercambio realizado por varones,  teniendo en cuenta las críticas que las lecturas feministas le han realizado, para tratar de indagar y visibilizar la complejidad de la agencia femenina que de la otra manera parece  inexistente.

A partir de este posicionamiento tratamos de ver como la memoria larga de las culturas de los pueblos originarios, a través de la cual se recuerdan mitos, cuentos e ideas se logran expresar conflictos contemporáneos que atraviesan las experiencias de las mujeres. Consideramos que las temáticas que se pueden abordar desde estos relatos son: los derechos afectivos y sexuales, las condiciones para migrar,  así como sus valoraciones.  Tenemos que tener en cuenta que quienes narraron el cuento fueron mujeres, coincidimos con María Inés Palleiro y Fernando Fischman en que es necesario focalizar en el análisis de las prácticas narrativas de lo/as narradore/as porque éstas son parte de lo que se narra y  pueden ser objeto de estudios tanto antropológicos como lingüísticos y literarios.

 

1-Perspectivas teóricas y metodológicas

a. Las teorías

Seleccionamos una serie de testimonios entre los de se destaca un  cuento, sobre el que focalizaremos gran parte del desarrollo del trabajo. Los testimonios contextualizan al relato en cuestión, que tiene como nudo narrativo las vicisitudes de una joven pastora que fue engañada, y raptada por un cóndor con apariencia humana. Si adoptamos una perspectiva de género podemos encontrarnos con el tema de la violencia de género y las reacciones familiares ante la misma, dado que la joven fue víctima del cóndor que la obligó a vivir con él,  hasta que ella pudo huir.

Si no tuviéramos en cuenta al género y siguiéramos solo a la antropología del parentesco nos podríamos preguntar si este tipo de alianza matrimonial responde a alguna pauta cultural propia del mundo andino. Sabemos que en muchos pueblos originarios de América el matrimonio por rapto había sido una práctica aceptada, pero en este caso nada parece indicar que se trata un hecho legitimado culturalmente, del que el cuento se convierte en arquetipo y modelo a seguir. Vemos que la familia de la joven nunca  aceptó a su yerno, por el contrario en algunas versiones del relato se organizaron para rescatarla, en suma, todo pareciera indicar que tanto en el texto documentado por nosotras como otros que han sido editados en distintos lugares, nos muestran que este rapto no era legitimado, aunque en algunos caos podría ser aceptado. Sabemos que en el mundo andino las ceremonias matrimoniales eran muy importantes y comprometían a toda la sociedad. [2] Nada de esto ocurrió en el cuento que analizamos, desde esta mirada pareciera que nuestra historia no tiene mucho para decirnos, aunque podemos observar  que es tomada y retomada en diversos contextos,  que en ellos se espera que diga algo importante  y hasta que deje una moraleja a niños y jóvenes.

Antes de adelantar cómo vamos a analizar el cuento seleccionado queremos señalar que desde que escuchamos el relato y buscamos las versiones editadas enseguida pensamos en los antagonismos entre naturaleza y cultura en los mitos de origen del fuego, en los cuales es medular el problema de la falta de fuego que hace imposible o muy difícil  la alimentación humana. Decimos que no pudimos dejar de pensar en estas propuestas cuando vimos que los padecimientos de la joven pastora engañada y secuestrada por el cóndor se centraban en que en su morada –una cueva en la montaña- solo podía comer comida cruda y no tenía forma de cocinar. Este conflicto es uno de los centrales en la obra de Lévi- Strauss: lo crudo se opone a lo cocido, lo cocido significa la cultura y lo crudo a la naturaleza no domesticada.  Por otra parte el cóndor –ave de gran tamaño y negro- suele tener como contrincante al picaflor[3] –un pequeño pajarito colorido y brillante-  el primero se alimenta de carne cruda y el segundo de néctar de flores y golosinas. Con todos estos elementos  veríamos que la pastora –en algunos casos ayudada por el picaflor-  estaba del lado de la cultura y cóndor del lado de la naturaleza y allí podríamos anclar nuestro estudio del caso. Sin embargo continuamos trabajando para dar cuenta del sentido que le fueron dando las narradoras contemporáneas[4] en el marco de un trabajo grupal.

Consideramos que aquí hay un eje para pensar a la memoria, que por un lado está sostenida en una historia de larga duración americana en la cual los mitos sobre el fuego son constitutivos y desde otras perspectivas teóricas podemos ver como estos relatos pueden ser traídos al presente para contar problemáticas actuales.

Emilio Burucúa, en su prólogo a un texto de Carlo Severi, analiza como gran parte de las tradiciones iconográficas son pilares de la memoria de los pueblos que no tuvieron una escritura alfabética; es así como dibujos, pinturas, grabados y palabras que conforman rezos, mitos, conjuros,  tienen como principales objetivos ocupar un lugar casi equivalente. Opina que aún hay mucho para hacer para ahondar en esta idea de realizar lo que denomina una “antropología de las prácticas mnemónicas” fundadas en la relación entre imágenes y palabras, en especial de las palabras rituales (Severi 2010, 15). Estamos seguras que en este caso el relato que analizamos cumple esa función de recordar al pasado a través de un cuento que han escuchado en la infancia y ahora lo repiten y actualizan en una instancia de diálogo e intercambio en una escuela de adultos.  Para estas mujeres migrantes que se encuentran lejos de sus montañas, cuando traen al presente “cuentos de sus abuelas” están recurriendo a una memoria grupal que se conjuga con los recuerdos personales.

Nos interesa como tensionan en nuestro análisis de la narrativa oral estas memorias y cómo se reflejan los nuevos conflictos en el universo del relato de origen andino. Para María Luisa Rubinelli la narrativa popular andina tradicional presenta tres características que nos resultan relevantes para pensar en nuestro recorte de investigación: está en permanente proceso de actualización y referencia a los contextos de producción y enunciación,  hacen visibles los conflictos que afectan a los miembros de grupo y  muestran los distintos posicionamientos de estos miembros (Rubinelli 2014, 17).

El universo de la narrativa popular ha sido clasificado en distintos momentos, es así como encontramos “cuentos”, “leyendas”, “historias”, en general hay un consenso en la producción teórica contemporánea en señalar que no hay taxonomías duraderas en este espacio de la oralidad. Hay acuerdos en priorizar la clasificación utilizada por narradores y narradoras, si estos opinan que se trata de un hecho real, que consideran de su pasado, tenemos que tomarlo como tal. Cuando en la propia enunciación se aclara que es un cuento, algo en cierto sentido fabuloso, como que el cóndor se podía presentar como un varón elegante, también tenemos que aceptar esta clasificación. Por sus características, la temática de la pastora y el cóndor tiene también  elementos de los mitos[5].

En el citado trabajo de Rubinelli hay un análisis de los cuentos del Ucumar (puede haber variantes en su denominación), se trata del hijo de una mujer y de un oso, y de acuerdo con las descripciones de las prácticas de este ser mítico, encontramos  conductas  idénticas a las del  cóndor. Según la autora, el Ucumar lleva a la mujer elegida a una cueva ubicada en un lugar bien alto, la encierra, aunque es vegetariano le lleva carne cruda para comer, o casi cruda, revolcada en las cenizas (Rubinelli 2014, 250),  mantiene relaciones sexuales no consentidas por ella y la somete a una vida de angustias y llanto, la hace  vivir en un espacio alejado de su vida habitual, de su familia y de todo lo conocido. Con este material la autora analiza las tensiones entre naturaleza y cultura en esta temática, dado que según su análisis la joven representa claramente a la cultura y el Ucumar a la naturaleza[6].

Las conductas del Ucumar y el cóndor son parecidas, pareciera que todo nos llevaría a pensar que el eje temático del cuento de la pastora y el cóndor se encuentra delimitado solo en la conflictividad dual entre naturaleza y cultura. Desde nuestras perspectivas teóricas, con las lecturas que hicieron las mujeres llegadas de Bolivia a la provincia de Buenos Aires, que asisten a la escuela de adultos y participaron de los talleres de historia es otra, para ellas el cuento visibiliza conflictos de género –de los géneros masculino y femenino-  que se traducen en mandatos culturales  que reflejan la reificación de cierta femeneidad que analizaremos.

Una de las cuestiones que aparece como relevante es la referente a la circulación de las mujeres y sus implicancias según las características que esta manifieste. Estamos seguras que un punto a analizar es poner la lupa en la presencia o ausencia de una agencia de las mujeres en sus decisiones de buscar pareja, trabajo fuera de su casa y migrar. Desde la teoría del origen de la cultura de Lévi-Strauss, vemos que esta surge por el intercambio, y en este proceso se incluye a las mujeres. Fueron las mujeres la que tuvieron que dejar todo, su casa, su familia, para ir a otras partes y actuar como un objeto que fue intercambiado para evitar el incesto, según la lectura que el antropólogo francés hizo de la teoría freudiana. Por lo tanto, pareciera que ellas han sido como signos  -aunque aclaró que las mujeres no pueden confundirse con los signos del lenguaje- en un texto en cuya intencionalidad no intervinieron[7]. En este caso el cóndor aparece como un apropiador que decide llevarse a una mujer, es ella quien tiene que dejar su mundo  y consentir vivir  en  las montañas.

Para el feminismo esta cuestión del intercambio es un problema teórico a atender, como lo señaló Gayle Rubin. Para esta autora el feminismo tiene que rever la teoría de Lévi-Strauss respecto al origen de la cultura. Considera que esta perspectiva teórica es un reduccionismo, una simplificación que termina afirmando que en todas las sociedades los varones  tienen derechos sobre las mujeres que ellas no tienen sobre ellos ni sobre sí mismas y se dejan de lado todos los componentes económicos y políticos que implica el intercambio. Además implica aceptar que las mujeres siempre se asumieron casi como objetos en ese intercambio.

La  teórica feminista Monique Wittig relaciona la teoría del intercambio con la teoría del consentimiento de la antropóloga francesa Nicole-Claude Marthieu, de esta manera incluye los aportes antropológicos de las feministas materialistas francesas de la segunda ola de este movimiento (Witting 2015, 55)[8]. Al vínculo entre ambos razonamientos lo encuentra en el análisis del lugar de las mujeres en ese contrato social de apropiación  de ellas que realizan los varones y que incluye dispositivos para que no se rebelen, convenciéndolas que desean aquello que se las ha forzado a hacer y  que son parte del contrato social[9].  

En el relato que analizamos vemos que la joven pastora no aceptó resignada su destino, por el contrario, escapó. Observando esta conducta estamos mirando otra parte de la historia, en la cual de alguna manera aparece una agencia femenina que se opone a la apropiación y nos hace pensar en cómo se ha naturalizado la violencia hacia las mujeres por parte de quienes sostienen estas líneas de pensamientos.

Estas teorías nos llevan a encontrar otros puntos nodales, u otros puntos privilegiados del relato, ahora el eje no pasa por el intercambio sino por la violencia ejercida por el cóndor y por la negación de la pastora de aceptar la suerte que se le había impuesto.

 

b- La metodología

El cuento que estudiamos en el trabajo fue documentado durante la realización de un trabajo de extensión universitaria mediante la realización de  talleres en una escuela primaria de adultos en Hilario Ascasubi. Esta localidad se encuentra en el área de producción cebollera, la cual ha recibido  y recibe una fuerte migración que llega desde Bolivia y desde las provincias de Jujuy, Salta y Mendoza. La mayoría del alumnado con el que trabajamos son mujeres que han migrado desde el citado país limítrofe.

En este contexto realizamos Talleres de Historia, Memoria y Producción de Textos,  ubicándonos en la intersección de la historia oral y la pedagogía de Paulo Freire. Desde la historia oral nos interesan los testimonios de los/as talleristas como fuentes para comprender procesos históricos como las migraciones, el trabajo de varones y mujeres, sus condiciones de vida y vivencias en los contextos locales. Desde la pedagogía freiriana podemos afirmar que hablar de lo que se conoce, de lo que se ha vivido y vive, facilita tanto la expresión oral como la escrita. La historia oral es una estrategia de investigación histórica que ubica en un lugar importante a los testimonios orales, en oposición a la tradición que relaciona historia con escritura. Entre las razones que fundamentan su práctica se encuentran tanto su importancia porque brinda información sobre hechos poco documentados por las fuentes escritas, hasta los que encuentran en ella una forma de participación de los sectores no hegemónicos. Es así que proponemos que las instancias de diálogo que propicia la historia oral sean motivadoras para la lecto-escritura.

Además los talleres tienen una perspectiva de género que atraviesa todas las actividades, teniendo en cuentas los aportes teóricos y la praxis de los feminismos que posibilita ahondar en las problemáticas que hemos seleccionado desde una perspectiva grupal que nos permite el ejercicio de identificar puntos nodales que vinculan narrativa con prácticas sociales y conflictos que se manifiestan en las desigualdades de género.  Estos puntos nodales se constituyen en el interior de la intertextualidad, la  articulan. Como señalan Laclau y Mouffe: “La articulación es una práctica y no el nombre de un complejo relacional dado, implica alguna forma de presencia separada de los elementos que la práctica articula o descompone” (Laclau y Mouffe 2004, 129). Si estamos de acuerdo que la  práctica de la articulación consiste en la identificación y relaciones entre los puntos nodales que fijan parcialmente el sentido, no podemos afirmar que los relatos convertidos en testimonios tengan sólo un sentido único y universal.

 

2-Recuerdos y memorias de la infancia y juventud, cuando eran  pastores y pastoras de ovejas y chivas

El primer encuentro fue en el salón de la iglesia evangélica que presta sus instalaciones a la escuela, fue mucha gente invitada, es así que comenzó hablando  un representante de la organización social llamada  “Colectividad Boliviana” (COBOLVI) con sede en Hilario Ascasubi, quien desde su lugar de persona acostumbrada a hablar en público - explicó que él no era como la mayoría de sus compatriotas que hablan poco-  hizo una caracterización de la migración a la zona y explicó que la mayoría de ellos –varones y mujeres- han sido “ovejeros” y crecieron cuidando ovejas y chivas. 

“Yo he sido ovejero… Generalmente, culturalmente creo que todas las familias hemos pasado por esto… La mayoría de la gente es de la montaña, creo que la mayoría de los que en algún momento inmigramos para la Argentina, el noventa por ciento venimos de esos lugares. Porque en esos lugares, al no haber vida satisfactoria para vivir, tuvimos que inmigrar, ahora ya hay otros lugares,  Chuquisaca, Pando… toda esa parte… no tienen necesidad porque ellos tienen tierra abundante, como acá. Sin embargo yo conocí lugares, entre Potosí y Oruro hay un lugar que es todo cerro, cerros, y cerros y cerro y en esos lugares conseguir un metro de tierra para cultivar una planta es imposible” (M. P. 54 años).

Ante la insistencia en hablar del tema de su pasado como “ovejero” preguntamos al resto de los y las participantes si también habían cuidado ovejas y chivas. Todos coincidieron en que en el ámbito rural y familiar había que trabajar todo el día pero muy pocas veces obtenían dinero a cambio de ese trabajo y no podían comprarse ropa o calzado. Con respecto al uso de la lana que se produce con los animales que criaban, todas manifestaron haber tenido alguna experiencia textil - al menos habían hilado o lo habían intentado-  aclararon que ahora ya no realizan estas tareas.

Preguntamos si el puma[10] les mataba los  lanares, o si había otros peligros para los rebaños, para los cuidadores y cuidadoras que estaban en lugares aislados y sin ninguna protección. Antes esta pregunta una de las alumnas del taller nos habló de la amenaza que significa el cóndor y recordó algo que le había pasado hace unos años en Bolivia.   

“A mí me paso que cuando me junté con mi marido, él me llevó ahí a las montañas que eran bien altas y grandes y las chivitas se subieron bien arriba a las montañas y vino un cóndor y al chivito lo agarró de aquí de la pancita y se lo llevaba… Y después yo gritaba y no sabía qué hacer… Subía de cuatro patas… Y después el cóndor lo largo al chivito, pero vivo ¡Lo largo vivo! Pero la parte del estómago ya lo tenía comido… Y a mí me daba miedo, no sabía qué hacer, si avisar… Le avisé a la abuela de mi marido… Y yo nunca había visto el cóndor pero suele comer a los chivos. Los cóndores donde vivimos nosotros son grandes, tienen corbata” (M.E., 36 años).

A continuación preguntamos si había historias sobre el cóndor, se habló que era el “ave nacional” de Bolivia y como tal está protegido, pero enseguida volvieron sobre el peligro que representa para los corderitos y chivitos, aseguraban que el cóndor es igual que el puma, ambos eligen los mejores animales para alimentarse.

En este contexto otra de las talleristas nos transmitió el cuento que le contaba su abuela.

“Había una chica pastando ovejas en el campo y el cóndor la ve porque es una chica bonita y el cóndor se enamoró y  se presentó como una persona joven, como un hombre joven, con pantalón  y bufanda blanca. El cóndor se enamora de la chica y se la quiso llevar,  como la chica no quiere ir, agarra y se la lleva al desierto. Se la lleva a vivir a los barrancos a comer carne cruda, y la encierra en una cueva y le llevaba carne cruda.

La chica quería salir, no podía, hasta que salió la chica, rompió la piedra y se pudo salir la chica, se fue a su casa y el cóndor se fue a buscar a  la chica a su casa. Fue a buscarla porque sabía y se paró arriba y el papá y la mamá de la chica salieron y dijeron: ‘mi hija no está’ y dice que después el cóndor  lloró sangre… Entones dicen que el hombre llora sangre. No hay que hacer llorar a un hombre porque el hombre llora sangre.

Mi abuela decía así, ‘vos tenés que respetar a tu enamorado, si te enamoras tienes que respetar, tienes que estar con uno solo no aquí y allá como un picaflor. Vas a ser, si sos así enamoradiza vas a ser como un picaflor’ y yo le creía… [Sonríe] Después – acá-  lo conocí al picaflor, es un pajarito chiquitito que va de flor en flor de flor en flor” (S. G. 35 años) (Cuento Nº 1).

La narración provocó varios comentarios, en especial risas cuando hacía referencia al llanto del cóndor y su equivalente con el  llanto de los varones. Les hizo gracia –incluso a la narradora- la afirmación que los hombres solo lloran por sentimientos importantes y lo hacen sinceramente. Preguntamos al resto si conocían este cuento y varias afirmaron haberlo escuchado pero que no eran capaces de contarlo,  aunque dos de las presentes aclararon que el cóndor no lloró porque había perdido a la mujer que había raptado, sino porque ella estaba muerta, se había muerto en la casa de sus padres.

Durante la realización de los talleres siguientes trabajamos con este y otros cuentos para propiciar la lecto- escritura y el debate. Para realizar esta tarea primero hicimos un rastreo de la temática narrativa del texto oral que registramos y del significado que se le adjudica en los distintos contextos en que lo encontramos. Para nosotras era un tema nuevo, habíamos trabajado en otros contextos con cuentos de origen tehuelche/mapuche como el del “Carancho y la muchacha” del sur de la Argentina, pero no conocíamos esta temática.

 

3- En busca de la esfera narrativa  del cóndor y la pastora

Iniciamos una breve genealogía de esta temática narrativa, para la cual hemos seleccionado una serie de textos editados en distintos contextos, estos priorizan su origen nacional, étnico y cultural, aunque en algunos casos también se incluyen breves análisis del sentido del relato. Con este objetivo elegimos cinco relatos y los sintetizamos organizándolos en tres grandes momentos: a- La joven pastora y el cóndor, b- el cóndor engaña a la pastora y la lleva a la montaña, c- La joven escapa. En todos los casos los tres momentos tienen un orden temporal y las acciones están eslabonadas entre sí.  

 

“La amante del Cóndor” de José María Arguedas (Cuento Nº 2).

La pluma de Arguedas logra un bello texto en el cual hay sonidos onomatopéyicos, canciones y  modismos, nosotros intentamos una síntesis de este  relato clasificado de  “peruano”, que da cuenta de la narrativa andina. 

  1. La joven pastora y el cóndor: Había  una hermosa joven a la que sus  padres la enviaron a cuidar el ganado. Un día se le apareció el cóndor con apariencia de caballero elegantemente vestido. Este caballero le propuso ser su amante, la joven pastora aceptó y enseguida quedó embarazada. La pastora le comunica al hombre su situación y le dice que tienen que encontrar una vivienda para estar juntos, ya que sus padres desconocían su situación. El hombre le dice que irán a su casa.
  2. -El cóndor engaña a la pastora y la lleva a la  montaña:  Al tiempo este la cargó y la llevó a vivir a un lugar desolado en la montaña. La joven lloró porque no tenía nada para comer. En la cueva solo había huesos descarnados y trozos de carne desparramados. El cóndor la dejaba sola en la cueva durante varios días, cuando regresaba traía carne de animales muertos que muchas veces estaba descompuesta. La pastora no se había imaginado que su elegante amante vivía en un lugar tan hostil.
  3. La joven escapa: El picaflor contó a los padres de la joven la situación de su hija. Pactó  con la madre de ella  y rescató a la pastora. A cambio del néctar de las flores y golosinas el pequeño pájaro tendría que arriesgarse a enfrentar al cóndor. El autor dedica varios párrafos a demostrar como el cóndor  obligaba a la mujer a hacer las tareas de lavado y cocina con un notable autoritarismo. El picaflor logró llevar a la joven y  a su hijo a la casa de sus padres. El picaflor le pide a la familia de la pastora que calienten agua en una vasija para arrojar allí al cóndor.  La familia logró hacer lo que dijo el picaflor y desplumaron al cóndor con el agua hirviendo. El cóndor ya no era un gran señor sino que era “un gallo viejo desnudo”. La familia de pastores vivió feliz con su hija y su nieto (Arguedas 1949, 131- 144).

 

 “El cóndor”.  Recopilado por Johnny Payne (Cuento Nº 3).

  1. La joven pastora y el cóndor: Había una pastora que cuidaba sus ovejas y llamas, a ella se le acercó un joven muy bien vestido con el que se puso a conversar y a jugar. El juego fue un engaño para que ella se subiera a sus hombros, una vez que logró su objetivo comenzó a volar y se la llevó a un barranco.
  2. El cóndor engaña a la joven y la lleva a la montaña: El cóndor alimentó con carne asada y cocida  a la niña que creció, se convirtió en mujer y tuvo un hijo. La joven extrañaba a su padre y pensaba con tristeza en el rebaño que no podía cuidar. Un día le pidió ayuda a un picaflor para escapar, este fue a hablar con su padre,  le contó la situación e ideó la fuga. Para atraer al cóndor le dejaron a la vista un viejo burro muerto al que el ave vino a comer, es así como le quedó el camino libre a la joven para huir. También pactó con unos sapos para que le dijeran al cóndor que ellos eran su hijo y su mujer convertidos en batracios.
  3. La joven escapa: La pastora pudo regresar a su casa, donde se quedó con su hijo y su padre, el picaflor siempre andaba cerca su casa. Al cóndor nunca más lo vio  (Payne 1984, 21-22).

 

“La pastora y el cóndor” cuento recopilado en Atacama (Chile) y publicado en un portal educativo (Cuento Nº 4)

  1. La joven pastora y el cóndor: La joven pastora estaba cuidando su rebaño  de llamas e hilando cuando llega un joven que le propone “dar un paseo”, la ingenuidad de ella no le permite ver el peligro. El hombre se convierte en cóndor y la lleva volando sobre el salar de Atacama a su cueva en la montaña.
  2. El cóndor engaña a la pastora y la lleva a la montaña: La muchacha quedó aislada en la montaña. El cóndor salía a buscar comida y solo llevaba carne cruda. Obligada por el hambre ella comía esta carne cruda y comenzaron a salirle plumas. Le pidió ayuda a un zorro para que se comunicara con su familia para poder escapar.
  3. La joven escapa: El zorro la ayudó y la pastora logró encontrarse con su familia. Para ocultarla la escondieron en una vasija a la que taparon. El cóndor pasó a buscarla como no la encontró, lloró lágrimas de agua y sangre y se alejó. Pero la joven no se quedó con su familia, salió de la vasija convertida en cóndor y se fue con su raptor, “su compañero” (Comisión del Bicentenario; 2011).

 

“De la joven y el cóndor” Cuento recopilado y traducido del quechua al español por Donato Gómez Bacarresa (Cuento Nº 5).

  1. La joven pastora y al cóndor: El cóndor conoció a la chica y se la llevó a un peñasco.
  2. El cóndor raptó la pastora y la lleva a la montaña: En  la montaña la pastora no podía comer porque su raptor solo comía carne cruda. Como la muchacha se negaba a comer carne cruda el cóndor intentaba buscar carne cocida, como la empresa era casi imposible se contentaba con ensuciar a la carne con cenizas. La joven le recordaba que ella estaba acostumbrada a comer carne cocida. La prisionera pidió ayuda a un loro y logró salir del peñasco. 
  3. La joven escapa: La chica logró  huir y llegó a su casa, allí le cuenta a sus padres lo que le había hecho el cóndor y sus problemas para alimentarse. Para que el pájaro no la encuentre la madre la escondió en un  cántaro. El cóndor pidió que le devolvieran a su mujer, como esto no ocurrió el cóndor bailó  en la puerta de la casa y luego se fue. (Si bien el texto no lo aclara pareciera que se trató de alguna danza ritual que provocó la muerte de la joven escondida en la vasija). Cuando el pájaro voló la madre él fue a avisar a su hija que se había ido pero ella ya no salió de la vasija porque solo habían quedado sus huesos manchados con sangre (Gómez Bacarresa 2006, 249-250).

 

“Del cóndor y del picaflor” Cuento recopilado y traducido del quechua al español por Donato Gómez Bacarresa. (Cuento Nº 6)

  1. La joven pastora y el cóndor: Un hombre mayor –don Mariano- vivía solo con su hija, una pastora que arreaba las ovejas del cerro todas las noches, allí se hizo amiga de un joven y se pusieron a jugar al juego de los caballos, así jugando el cóndor la hizo subir sobre su espalda y se la llevó volando a un cerro nevado de donde la joven no podía bajar.
  2. El cóndor rapta a la pastora  la montaña: La joven lloraba porque no tenía nada para comer, el cóndor le llevaba carne cruda revuelta en cenizas. Tuvo tres hijos con plumas y siempre pensaba en escapar pero no sabía cómo. La familia de la mujer buscó ayuda para restarla y enviaron al picaflor para que la vaya a rescatar; hicieron un pacto: si devolvía a su hija a la casa todas las flores del jardín iban a ser de su exclusividad.
  3. La joven escapa: El picaflor llegó a la morada del cóndor cuando este no estaba, mató a sus hijos y llevó a la pastora a su casa.  El cóndor se enojó porque perdió a sus hijos y a su mujer, persiguió al picaflor, le sacó las plumas y le hizo tejer en sus telares (Gómez Bacarresa 2006,  308).

 

4- El entramado de las historias de la pastora y el cóndor

La narradora del texto oral que escuchamos en el taller que realizamos en la escuela de adultos y que transcribimos (Cuento Nº 1) puntualizó en recordar las enseñanzas de su abuela, una mujer distante generacionalmente que le aconsejaba no tener muchos novios, sino por el contrario, esperaba que su nieta tuviera una relación amorosa estable que llevara al armado de una familia rápidamente.

Este relato que se considera de ficción, una tradición oral, fue recordado en un contexto de rememoración del pasado, en especial del trabajo como pastoras en los ámbitos familiares – de la familia de origen o de la familia conyugal- y de los trabajos como mano de obra contratada en otros espacios productivos. Los testimonios sobre las antiguas condiciones de vida preceden al cuento que fue narrado oralmente y transcripto por nosotras. Fue enunciado después que una de las participantes recordara  partes de vida, cuando siguió a su marido a la montaña y un cóndor le robó un corderito y a ella le dio miedo, ya que se sentía vulnerable en ese medio montañoso.

La narradora reflexionó que para su abuela el cóndor era el modelo de quien se enamora de una sola persona, si pierde a este amor sufre mucho y es capaz hasta de llorar lágrimas de sangre. Lo contrario del cóndor es el picaflor, un pequeño pájaro que va de flor en flor. En este relato ejemplificador para la vida de una joven está implícito que el rapto de la joven no es algo que se viera como negativo, ni las condiciones de vida a la que la sometía. En este caso no hay un desenlace similar a otros cuentos a los que accedimos, simplemente sabemos que la pastora escapó de la prisión en la montaña, donde la había llegado el cóndor y regresó a su casa. Ante la pérdida de la mujer que había elegido y había intentado rescatar  y retener el ave lloró con lágrimas de sangre.

Nos llamó mucho la atención que tanto la narradora como las mujeres que escucharon el cuento, se sonrieron cuando afirmaba a través del relato que los varones cuando lloran lo hacen con sentimientos genuinos, dejando implícito que ellos no mienten.

En el texto publicado por José María Arguedas, “La amante del Cóndor” (Cuento N º2) vemos que la joven engañada por el cóndor sufrió mucho en su morada en la montaña, especialmente por tener que cocinar carne que ella no consideraba apropiada para comer. La pastora logró huir con la ayuda del picaflor. En el desenlace del cuento ocupa un lugar muy importante que el cóndor fuera desplumado con el agua que se hirvió en una vasija. Es así que aquel hombre bien vestido, con aspecto de señor, que había mentido a la joven, la había llevado a un lugar inhabitable para los humanos y humanas, la había embarazado contra su voluntad y convertido casi en una esclava doméstica, se transformó en un “desplumado gallo viejo” después de su paso por la olla en la cual la familia de la pastora arrojó al gran ave con el objetivo de sacarle su plumaje.  En este cuento el cóndor perdió, la mujer engañada ya no volvió con él, ella y su hijo fueron felices, según escribió Arguedas esto ocurrió: “en un pueblo lejano, muy lejano” (Arguedas 1949, 144). La felicidad no se encuentra en todas partes, en este caso la familia en cuestión la logró porque pudo seguir unida, sin la intromisión del cóndor, un extraño con apariencia de “señor importante”, que había llegado al lugar solo para alterar la vida de la pastora y su entorno.

En la recopilación de Johnny Payne.El cóndor” (Cuento Nº 3)  encontramos algunas variantes a la historia aunque también muchos elementos en común. En este caso el cóndor engaña a una niña pastora y no a una mujer, se la lleva a su cueva, la alimenta con carne cocida, luego la convierte en su mujer y tiene un hijo con ella. La chica logró escapar con la ayuda del picaflor, a partir de la actuación de este pequeño pajarito la joven pastora con su hijo pudo regresar con su familia de origen. La mujer ya no vio nunca más al cóndor, mientras que al picaflor lo siguió viendo cerca de su casa. La mayor diferencia de este cuento es que el cóndor se lleva a una niña y a la alimenta adecuadamente, no dice que le diera carne cruda o podrida, de todas maneras la pequeña convertida en mujer quería escapar de su captor y lo logró.

El cuento publicado como “La pastora y el cóndor” (Cuento Nº 4) considerado de Atacama, del norte chileno y publicado para uso escolar está contado de tal manera que concluye con un “final feliz” como una historia de amor que termina siendo ejemplar. Como en todos los casos la pastora raptada está desconforme con su destino, con la diferencia que en este  a ella le comienzan a salir plumas debido a la ingesta de carne cruda a la que la somete su raptor. La joven escapa y se oculta en una vasija en la casa de los padres, allí se produce una transformación: deja de ser una mujer humana para convertirse en una mujer cóndor y entonces sale volando en busca del cóndor, el cual pasó a ser su “compañero”. En la introducción al cuento ya se aclara que el relato fue seleccionado por la comisión del bicentenario porque los editores entendieron que tiene valores morales, que da cuenta de la fauna del norte chileno y además puntualiza en la importancia “del amor como elemento transformador en estos relatos”.   La pastora y el cóndor son los protagonistas de una historia de amor romántico en el cual la joven termina aceptando a su raptor como su pareja. Este desarrollo de la temática vinculada con el amor romántico se encuentra solo en  versiones que circulan en la web, muchas de ellas en forma de videos, en los cuales el amor del cóndor llegó a revertir los sentimientos  negativos que la mujer tenía hacia él. Estas historias  recientes tienen intencionalidades similares a las que tenía la abuela de nuestra narradora: fortalecer mandatos monogámicos que prioricen la formación de uniones matrimoniales estables. En estos sitios vemos que no se condena la actitud violenta del cóndor, muy por el contrario, se valoriza su comportamiento al cual consideran guiado por el amor. También informan que más allá del relato, el cóndor es un ave monógama y que elige pareja para toda la vida, de allí que se lo proponga como el modelo de esposo en una familia donde impera la monogamia.

Consideramos que el relato está forzado para poder encontrar allí “valores” sobre la familia, porque cuando regresamos a relevamientos de testimonios orales realizados por compiladores que dan cuenta de sus trabajos etnográficos, el cuento siempre tiene otro final. En  el caso de “De la joven y el cóndor” recopilado y traducido del quechua al español por Donato Gómez Bacarresa (Cuento Nº 5) vemos que tal como en otras narraciones la joven sufrió mucho en la cueva del cóndor, en especial porque le hacía comer la carne cruda. La pastora logró escapar y también se escondió en una vasija de su casa,  pero a diferencia de la versión anterior  no salió de allí porque cuando su familia la fue a buscarla ya estaba muerta, convertida sólo en huesos y sangre, pareciera que esto ocurrió por algún recurso mágico utilizado por el cóndor.

En el último de los cuentos seleccionados “El cóndor y el picaflor” (Cuento Nº 6) del mismo autor que el anterior, volvemos al antagonismo de estas aves en su disputa por la pastora. En este caso el picaflor también rescató a la joven, aunque luego el cóndor lo venció al picaflor, ahora es esta ave la que pierde las plumas y además es obligada a tejer en los telares del cóndor.

 

5. La pastora y el cóndor en una actividad en el aula de  los talleres

Después del primer relato del cuento  nos decidimos a proponer una actividad para trabajar la historia en cuestión, para ese entonces ya habíamos buscado varias publicaciones y videos que nos mostraban los distintos componentes del cuento. Ya habíamos visto que –contrariamente a lo que pensábamos- el cóndor no era un héroe en esta esfera del relato ni el emblema de la renovación y la eternidad como aparece en muchos lugares, ni tenía demasiada importancia su reconocimiento como ave nacional de Bolivia.

Como las participantes se encuentran en distintos ciclos de la escuela primaria preparamos diversas tareas, una era escribir las palabras que identificaban como medulares en el cuento, que  dibujaran, y a las más avanzadas les propusimos que contaran el cuento en forma escrita. Todas realizaron la tarea y pudimos ver que consideraban que el cuento hablaba de las desigualdades entre varones y mujeres. La mayoría naturalizó al marco prescriptivo que espera que las mujeres tengan uniones matrimoniales duraderas y sean fieles a sus esposos, aunque a los varones no se les pide lo mismo. Las mujeres no se tienen que parecer al picaflor, aunque aclararon que esta comparación siempre se hace con los varones, no con las mujeres, cuando ellas manifiestan ser enamoradizas y tienen muchos novios o amantes generalmente se las llama de otra manera. Es interesante ver que esta analogía con el picaflor parecía un tema agregado a la trama de los conflictos entre la pastora y el cóndor, sin embargo vimos que forma parte del cuento en las versiones editadas. Si el picaflor representa la conquista amorosa poco duradera, el cóndor encarna a un esposo que puede pretender una relación duradera, aunque basada en el autoritarismo y en las falencias alimentarias y afectivas.

Ya teníamos un testimonio de una de ellas que contó como cuando se juntó con su esposo se tuvo que ir a vivir a los cerros, lugar en el que un cóndor le mató uno de los animalitos que tenía bajo su cuidado.  Luego escuchamos otras historias similares, que insistían en recordar que el cóndor es un peligro para los lanares recién nacidos y que ellas temieron a esta ave de gran tamaño cuando estaban al cuidado de sus rebaños. En todos los casos cuando se encontraron cerca de esta ave fue porque estuvieron un tiempo radicadas en lugares inhóspitos siguiendo a sus maridos.

 

 

Palabras finales

Nos propusimos analizar un relato clasificado como cuento por la narradora, al que   denominamos “la pastora y el cóndor”, el mismo fue enunciado junto con una serie de testimonios orales sobre el trabajo como pastores y pastoras de ovejas y chivas de niños, niñas y jóvenes  narrado en uno de los talleres de historia, memoria y producción de textos.

Consideramos que el cuento en cuestión podría haber sido estudiado desde las perspectivas estructuralistas en donde el conflicto se centra en lo crudo y lo cocido, en la presencia/ausencia de fuego y sus significaciones en relación con la naturaleza y la cultura, sin embargo no fue este el análisis que realizamos. En este caso, debido a  las perspectivas teóricas que seleccionamos –en las que incluimos al género e ideas feministas que discuten al estructuralismo-  y las prácticas de investigación que instrumentamos, en las cuales el texto examinado fue objeto de exploración grupal por parte de la narradora y sus compañeras en la escuela de adultos, cambiamos el eje y el punto nodal de la historia ya no fueron los antagonismos entre naturaleza y cultura, sino los del sexo/género.

En este espacio geográfico en el que se encuentra la escuela en la que trabajamos, en el que tiene mucha importancia la migración desde Bolivia para trabajar en la producción cebollera, las experiencias subjetivas de los traslados tienen sus particularidades en la memoria de los varones y las mujeres en estos procesos  del capitalismo globalizado. En las vivencias y representaciones de la  narradora y sus compañeras, el cuento de la pastora y el cóndor, da cuenta de determinadas ideas sobre las obligaciones afectivas de las mujeres. Así surge que el compromiso matrimonial tiene que debe ser duradero aunque las condiciones de vida sean muy duras. De alguna manera el relato también  da cuenta de una práctica bastante frecuente: las mujeres deben acompañar a los varones al lugar en el cual consiguió trabajo. Ellas los tienen que seguir aunque no sepan dónde va a ir ni que van a hacer allí. De esta manera el cóndor que engaña a la pastora y la lleva a vivir a un lugar hostil, la huida de la joven y la diversidad de desenlaces del cuento, tiene mucho que decir sobre la experiencia migratoria  y de las posibilidades o no de aceptar o rechazar ofertas sexuales y de uniones matrimoniales por parte de las mujeres. 

El cóndor aparece como alguien autoritario en el cuento y temido en todos los relatos porque ataca a los animales pequeños de los rebaños, a lo largo de este trabajo vemos que aparece valorado positivamente solo cuando se lo pone como ejemplo para disciplinar a los y las jóvenes. En las recomendaciones de la abuela de nuestra narradora y en el video del portal educativo de Chile que citamos vemos que el cóndor es el arquetipo de varón al que las mujeres deben aspirar a tener como esposo, en los demás casos no lo vemos asociado a valores positivos, por el contrario: engaña y rapta a una joven indefensa.

En suma, contrariamente a la admiración que suele despertar el cóndor, pudimos ver que  con mucha frecuencia -hasta en la pluma de un escritor como Arguedas-  no se habla de él como alguien ejemplar sino que se lo ve como una amenaza para las familias y las jóvenes que se sustentan con su trabajo diario de cría de animales, en especial ovejas y chivas.

 

Referencias

Arguedas, José María. 1949Canciones y cuentos del pueblo quechua.  Lima: Huascaran. 
Caloz-Tschopp, Marie, Claire Veloso y Teresa Bermejo. 2012. Tres feministas materialistas. Colette Guillaumin, Nicole-Claude Mathieu, Paola Tabet. Chile: Ediciones Escaparate.

Comisión Bicentenario (Chile). 2011. “Cuento atacameño: El cóndor y la pastora”, http://www.educarchile.cl/ech/pro/app/detalle?ID=99698,  Acceso el 2 de mayo de 2016

Ellefsen, Bernardo. 1989. Matrimonio y sexo en el Incario. Cochabamba: Ed. Los amigos del Libro

Fernández Garay, Ana y Graciela Hernández, Graciela. 1997. “Caza, alimentación y alianzas matrimoniales en un mito tehuelche meridional: la muchacha y el carancho".  Latin American Indian Literatures Journal, Vol 13, Nº 1: 58- 78

Gayle, Rubin. 1986. “El tráfico de mujeres: notas  sobre la ‘economía política’ del sexo”.  Nueva Antropología, Vol VIII Nº 30: 95-145

Gómez Bacarreza, Donato. 2006. Literatura Quechua y Aymará. La Paz: Academia boliviana de lenguas nativas.

Laclau, Ernesto y Chantal Mouffe. 2004. Hegemonía y Estrategia Socialista. Buenos Aires:  Fondo de Cultura Económica.

Lévi- Strauss,  Claude. 1969. Las estructuras elementales del parentesco. Buenos Aires: Paidós

Lévi-Strauss, Claude. 1972. Mitológicas. Lo crudo y lo cocido. México: Fondo de Cultura Económica.

Lévi- Strauss, Claude. 1985. La alfarera celosa. Barcelona: Paidós

Mumby, Dennis. 1997. Narrativa y control social. Perspectivas críticas. Buenos Aires. Amorrortu editores.

Palleiro, María Inés, Fichman, Fernando, 2009, Dime como cuentas…., Buenos Aires, Miño y Dávila.

Payne,  Johnny. 1984. Cuentos Cusqueños (Edición bilingüe quechua-castellano). Cusco: Centro de Estudios Andinos Bartolomé de Las Casas.

Rubinelli, María Luisa, 2014, Los relatos populares andinos. Expresión de conflictos. Buenos Aires, Editorial Biblos.

Severi, Carlo. 2010 El sendero y la voz. Una antropología de la memoria. (Prólogo de José Emilio Burucúa) Buenos Aires: Paradigma Indicial.

Vidal de Battini, Berta. 1984 Cuentos y leyendas populares de la Argentina Tomo VIII Buenos Aires: Ediciones Culturales Argentinas.

Witting, Monique. 2015 El pensamiento heterosexual y otros ensayos. Buenos Aires: Libros de la mala semilla.



[1] Cóndor, Vultur gryphus, es el ave más grande y de mayor envergadura del mundo, es una de las aves más grandes capaz de volar. Se lo reconoce como carroñero, con poco desarrollo muscular en sus patas, lo que le dificulta cazar. 

[2] Bernardo Ellefsen cita y analiza las crónicas de Cieza de León y señala que en el incario el matrimonio de realizaba con grandes ceremonias públicas  y que además era importante que las mujeres confesaran públicamente con cuántos hombres habían tenido relaciones sexuales durante su vida (1989,  15).

[3] Picaflor, más precisamente  colibrí (Trochilidae) es también conocido como zumbador o pájaro mosca. Son un clado de aves  endémicas de América con una gran cantidad de especies, en general todas comparten el plumaje colorido, la forma del pico  fino y recto que les permite llegar a las corolas de las flores y alimentarse del néctar.

[4] Aunque la teoría estructuralista pareciera ser coherente desde donde se mire, ya que en varios de los cuentos analizados –no en el que documentamos nosotros- tiene mucha importancia una vasija  en al cual se esconde la pastora, allí muere escondida, en algunos casos  se convierte en huesos y sangre. Esta propiedad de las vasijas de transformar lo crudo a lo cocido a través del fuego de la cocina y de ser un producto de una actividad que requiere de muchos cuidados como es la alfarería, fueron otras de las ideas del citado antropólogo francés, quien relacionó a la alfarería con los celos y el fuego de cocina, con el amor y el sexo (Lévi-Strauss, 1983). 

[5] Podría ser un  mito por la oposición entre crudo y cocido, además el relato tiene cosas en común con otros mitos americanos en los cuales las mujeres eligen a sus maridos por sus capacidades para proveerles carne o rechazan a los pretendientes que no son buenos cazadores, a manera de ejemplo podemos señalar  al  mito  “La esposa del jaguar”, en este relato una mujer joven eligió como esposo a un jaguar para poder comer carne en abundancia, dado que este felino es un excelente cazador (Lévi- Strauss 1972, 86-87).  El cóndor sería lo opuesto al jaguar.

 

[6] Los cuentos del Ucumar han sido muy documentados en la Argentina por Berta Vidal de Battini –citada también por Rubinelli- ha compilado varios cuentos sobre esta temática. En el tomo VI encontramos tres versiones de “El hijo del oso” (1983: 163- 182) documentadas  en las provincias de San Luis, Jujuy y La Rioja. En el tomo VIII   (1984: 823-832)  siete versiones de “El  Ucumar”  documentadas en las provincias de Salta, Jujuy y Formosa. Todas ellas  presentan distintas características, hasta hay un caso de una “ucumar mujer” que rapta a un varón, en los demás cuentos siempre se trata de un ladrón de mujeres. La mujer raptada y su hijo con mucha frecuencia se escapan y regresan con su familia. Para la autora en la clasificación de Aarne Thompson es el tipo 301 A y 301 B. En suma, el tema del rapto y el encierro en una cueva aparece como una temática reiterada, sin embargo no vemos que  el problema sea siempre del consumo de carne cruda o podrida, en un caso el Ucumar come maíz crudo en una chacra (Vidal de Batín 1984, 829).

[7] Lévi-Strauss escribió en Las estructuras elementales del parentesco, un libro publicado por primera vez en 1949: “La inclusión de las mujeres en el número de prestaciones recíprocas de grupo a grupo y de tribu a tribu es una constante tan general que un volumen no alcanzaría para enumerar los ejemplos” (Lévi- Strauss 1969, 103). En las siguientes impresiones de la obra el autor no corrigió cuestiones sustanciales, ya que el libro fue muy bien aceptado así como estaba.

 

[8] Hace unos años se editaron en Chile dos tomos que compilan y analizan los aportes de feministas marxistas francesas e italianas. Dos de las autoras en las cuales se centra la obra Nicole- Claude  Mathieu y Paola Tabet- son antropólogas y ambas han realizado importantes aportes sobre la temática de la apropiación de las mujeres y la violencia (Caloz-Tschopp y Veloso Bermejo, 2012).

[9] Los planteos de esta autora van más allá de los objetivos de este trabajo, en tanto feminista opina que este contrato social tiene que ser recompuesto. Por otra parte opina que tal como están las cosas  la única posibilidad para las mujeres para liberarse de esta dominación  es la deserción.

[10]  Puma,  Puma con color,  también llamado león es un carnívoro con dispersión en toda América.