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Vivir y morir en la frontera tamaulipeca: marginalidad juvenil en el contexto de la violencia fronteriza

Viver e morrer na fronteira tamaulipeca: marginalidade juvenil no contexto da violência fronteiriça

Living and dying in the tamaulipas border: youth marginality in the context of border violence

 

 

Juan José Bustamante

University of Arkansas

jjbustam@uark.edu

 

 

 

Resumen: Este texto aborda las experiencias de jóvenes adultos que residen en La Frontera Chica de Tamaulipas en un contexto de violencia de estado. Tomando este argumento como referencia, este artículo, desde un punto de vista crítico, tiene el propósito de examinar la relación entre la violencia generada a lo largo del corredor fronterizo Tamaulipeco como consecuencia del combate al crimen organizado y la posición marginal de los jóvenes fronterizos y migrantes en el área. Primero, se define y presenta los diferentes modelos teóricos que abordan el concepto de violencia y provee una sinopsis contextual-histórica relacionada con el caso específico de violencia fronteriza. Después, se ofrece un análisis de múltiples patrones de respuesta adoptados por los tres niveles de gobierno para enfrentar al crimen organizado (y no organizado). Por último, se examina la marginalidad juvenil y las formas en las que la sociedad civil ha respondido al contexto de la violencia fronteriza.

 

Palabras clave: violencia, frontera, marginalidad, jóvenes y gobierno.

 

 

Resumo: Este texto aborda as experiências dos jovens adultos que residem “La Frontera Chica” de Tamaulipas em um contexto de violência de Estado. Tomando este argumento como referência, este artigo, desde um ponto de vista crítico, tem como propósito examinar a relação entre a violência gerada no corredor fronteiriço Tamaulipeco como consequência do combate ao crime organizado e a posição marginal dos jovens fronteiriços e imigrantes na área. Primeiro, se define e apresenta os diferentes modelos teóricos que abordam o conceito de violência e prove uma sinopse contextual-critica relacionada com o caso específico da violência fronteiriça. Depois se oferece uma análise de múltiplos padrões de resposta adotados pelos três níveis de governo para enfrentar o crime organizado (e não organizado). Por último, se examina a marginalidade juvenil e as formas como a sociedade civil tem respondido ao contexto da violência fronteiriça.

 

Palavras-chave: violência; fronteira; marginalidade, jovens; governo.

 

 

Abstract: This paper approaches the experiences of young adults living in “La frontera chica” de Tamaulipas in a context of State violence. Taking this argument as reference, this article, from a critical point of view, has the purpose of examining the relationship between the violence generated along the Tamaulipas border as a consequence of the fight against organized crime, and the marginal position of border young adults and immigrants in that area. First, this essays presents and defines different theoretical models to approach the concept of violence; also, it provides a contextual-historic synopsis related to the specific case of border violence. Then, an analysis of multiple-response patterns adopted by the three levels of government to face organized and non-organized crime is offered. Finally, youth marginality and the forms in which the civil society has responded to the border violence are analyzed.

 

Key words:  violence, border, marginality, youth, government.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Citar este artículo:

 

Bustamente, Juan José. 2016. “Vivir y morir en la frontera tamaulipeca: marginalidad juvenil en el contexto de la violencia fronteriza”. Revista nuestrAmérica 4 (8) julio-diciembre: 45-53

 

 

 

 

  1. 1.    Introducción

 

Mucho ha cambiado en el corredor de la frontera norte Texas-Tamaulipas en los últimos años, A la luz de los acontecimientos que tienen lugar a lo largo de la frontera México-Estados Unidos —una consecuencia de la violenta guerra contra las drogas iniciada por el Presidente de México Felipe Calderón— (Correa-Cabrera 2013). Asesinatos y secuestros de personas dominan el entorno social desde Matamoros a Miguel Alemán como resultado de la violencia urbana y rural entre miembros del crimen organizado (de diferentes Carteles) y policías mexicanos, incluyendo las fuerzas armadas (Editorial 2011; Rea 2012).

 

Este manuscrito aborda la marginalidad de jóvenes adultos que residen en La “Frontera Chica” —región ubicada entre las ciudades de Reynosa y Miguel Alemán— de Tamaulipas en un contexto de violencia de Estado. Tomando este argumento como referencia, este artículo, desde un punto de vista crítico, tiene el propósito de examinar la relación entre la violencia generada a lo largo del corredor fronterizo Tamaulipeco como consecuencia del combate al crimen organizado y la posición marginal de los jóvenes fronterizos y migrantes en el área. Primero, el ensayo define y presenta los diferentes modelos teóricos que abordan el concepto de violencia y provee una sinopsis contextual-histórica relacionada con el caso específico de la frontera Tamaulipas-Texas. Después, se ofrece un análisis de múltiples patrones de respuesta adoptados por los tres niveles de gobierno para enfrentar al crimen organizado (y no organizado). Por último, se examina la marginalidad juvenil y las formas en las que la sociedad civil ha respondido al contexto de la violencia fronteriza mexicana.

 

El ensayo es innovador en diferentes maneras. Documenta los efectos de la violencia subjetiva y simbólica (Žižek 2008) de la guerra mexicana contra las drogas entre 2006 y 2012 a lo largo de los estados del norte, en particular Nuevo León y Tamaulipas. Aun cuando la narrativa del manuscrito surge de un trabajo etnográfico de seis años que se completó como parte de un proyecto transnacional entre el sur de Texas y Monterrey, Nuevo León (Bustamante 2013). Se aporta un análisis limitado, y sin embargo detallado, de la realidad de violencia subjetiva a lo largo de la Frontera Chica Tamaulipeca. En el marco de esta narrativa, se argumenta como la violencia derivada de la versión mexicana de la guerra contra las drogas se ha convertido en la "nueva normalidad" para los jóvenes que se desenvuelven dentro de su vida diaria en esta zona fronteriza.

 

 

  1. 2.    Definiendo Violencia

 

De acuerdo a Collins (2009), definir el concepto de violencia es una tarea difícil debido a sus implicaciones históricas, sociales, económicas, y políticas. Del mismo modo, teóricamente la violencia se asienta en reales y abstractas acciones asimétricas del poder destinado a reprimir derechos civiles y humanos. En el contexto de luchas de poder se socava el orden social al privilegiar a un grupo específico de actores sociales sobre otro, incluyendo al Estado (Collins 2009). Otros modelos han avanzado el estudio de la violencia desarrollando múltiples conceptualizaciones de las relaciones estructurales e interpersonales modeladas por acciones institucionales e individuales destinadas a privar a las personas de sus derechos protegidos por el orden legal.

 

De antemano, se entiende a la violencia como un tema complejo. En este sentido, Bourdieu y Wacquant (2004) señalan que la violencia simbólica de algún modo explica la "normalización" de los sistemas de dominación entre la estructura institucional y actores sociales. Por otro lado, Žižek (2008) apunta a la violencia subjetiva como un patrón social que explica el rompimiento de orden institucional por acciones (e inacciones) concretas de agentes responsables de mantener contrapesos sociales en la sociedad civil. Por último, Menjivar y Abrego (2012) se refieren a la violencia legal como el fenómeno social que explica los efectos desiguales en la implementación de leyes por parte del Estado. En su rol como garante de la violencia legal, el Estado, Bustamante (2014) señala, representa un modelo estatocéntrico de seguridad

 

…basado en instrumentos de poder—control y coacción—conceptualizados y, a su vez, implementados para asegurar el orden social y mantener la seguridad del Estado mediante la fuerza (Bustamante 2014, 45). 

 

Al explorar nuevas direcciones teóricas que van más allá de la comprensión básica de la violencia, en el marco de esta narrativa y aspirando con esto a examinar el contexto de violencia legal en el que viven los jóvenes fronterizos, nos avocamos a entender cómo y en qué medida la guerra contra las drogas —versión mexicana— da forma a una posición social a los jóvenes tamaulipecos en los márgenes de la sociedad.

 

Para situar la importancia del papel de los departamentos de policía locales y agencias federales en la preservación de la seguridad ciudadana, se sostiene que la mayoría de los departamentos de policía del noreste de Tamaulipas han sido rebasados por el poder del crimen organizado limitando, por lo tanto, su capacidad para proteger a la población local.  En este sentido, se habla de una violencia legal por omisión (Bustamante 2015) en la que el Estado produce y reproduce espacios rurales y urbanos con vacíos de autoridad, como se explica en la siguiente sección.

 

 

  1. 3.     El Contexto Fronterizo

 

Como parte de un estudio extenso de vida transnacional fronteriza (Bustamante 2013), entre 2006 and 2012 recorrí la Frontera Chica de Tamaulipas para propósitos de investigación y trabajo de campo. Asimismo, recogí datos etnográficos en viajes de McAllen, Texas a Monterrey, Nuevo León. El recorrer y entrevistar participantes a lo largo de esta región fronteriza me brindó la oportunidad de documentar con notas de campo y entrevistas, y en ocasiones con la fotografía, las condiciones en que se desarrolla la vida comunitaria de los jóvenes y familias fronterizas alrededor de un contexto de violencia.

 

Pero antes de dar fin a mi trabajo etnográfico, documenté algunas de las reacciones de los participantes sobre los brutales hechos violentos que acontecieron durante mi trabajo en México. En mis conversaciones con los familiares de ambos lados de la frontera, preguntaba de qué manera les afectaba la violencia relacionada con la guerra contra las drogas en el corredor fronterizo. Sonia, una abuela que vive en Matamoros, dijo:

 

Tuvimos muchos problemas [refiriéndose a su hija Érica y su nieto Eric]. [Érica] tenía mucho miedo visitarme en Matamoros. Frente nuestra casa literalmente vimos tiroteos y granadas explotando…y helicópteros volando sobre nuestra colonia (barrio) por horas. Muchas veces tuvimos que permanecer acostado en el piso debido a los tiroteos. Estos son los tipos de problemas que Érica tiene que valorar antes de venir a verme en Matamoros.

 

En un esfuerzo por hacer explícito lo implícito, Sonia obligó a Érica a espaciar sus viajes a Matamoros. Sonia también convenció a su hija para no traer a Eric hasta que mejoraran las condiciones de seguridad en Matamoros. Tina, otra madre de familia con dos niños residentes de la ciudad de Río Grande, Texas también compartieron sus experiencias, por cierto, muy similares a las de Sonia:

 

Ya no cruzamos a Cd. Camargo con nuestros hijos. La violencia es muy mala del otro lado. Mis hijos no quieren ir porque los Carteles (de drogas) están secuestrando a niños en Camargo y otros lugares. Sabemos que muchos, muchos, muchos niños fueron arrebatados de sus familias… y el gobierno no hace nada. Es hora que las familias no saben acerca de ellos... y ni las autoridades, ni la comunidad se preocupan por lo difícil de la situación.

 

Las familias fronterizas, sin embargo, no están solo limitadas por la violencia derivada de la lucha por el poder entre los Carteles. El clamor nacional para proteger a la frontera de la narcoviolencia ha conseguido que el gobierno federal militaricé y convierta en un Estado-Policiaco de facto la región norte de México. Aun así, un grupo de participantes comparten sus temores sobre la vulnerabilidad de los jóvenes fronterizos ante los embates del crimen organizado, y ahora de la violencia de Estado. Las comunidades locales se sienten desprotegidas. Esto no quiere decir que instituciones de seguridad pública del orden federal, estatal, y local no están presentes en la región. Simplemente, la seguridad ciudadana que el Estado debe facilitar no es suficiente, o sencillamente, no está presente —se entiende que por omisión—. Tina nos describe su experiencia:

 

Recuerdo cuando mi hijo solía pasar los fines de semana en Camargo. Pero mi madre, que vive allí, me insistió en no dejar que Romeo vaya más. Me dijo: 'no vengas, no vengas porque Joselito se lo llevaron y desapareció’ (re refiere a un hijo de un vecino). Después nos contó de otros casos. Y otra vez insistió, ¡por favor, por favor! no vengan a Camargo! Después de pensarlo y reflexionar sobre el asunto, decidimos quedarnos aquí [en Río Grande City). Ahora mi madre es la que cruza para visitarnos.

 

Con respecto al papel del gobierno en cuanto al involucramiento del Ejército Mexicano y Policía Federal en el combate al tráfico de drogas. Se ha incrementado un nivel de violencia civil no antes visto en la frontera vulnerando la situación social y de seguridad de jóvenes, varones, adultos fronterizos como víctimas de la violencia militar, policiaca, y del crimen organizado (y desorganizado). Al entender la vulnerabilidad de los jóvenes fronterizos, nos es posible hacerlo desde un contexto de la violencia en la frontera, especialmente, porque desmitifica lo simplista de la situación y la sustituye con un marco de referencia teórico mucho más complicado.

 

El vacío de autoridad se entiende como la ausencia (o la falta de capacidad por omisión) del Estado para ejercer el poder y proteger a la ciudadanía (Bustamante 2014). Un Estado saludable desarrolla la habilidad de ejercer el monopolio de la violencia para resguardo del bien individual y colectivo y, a su vez, asegurar la protección de las garantías individuales, y los derechos civiles y humanos de la población. Por el contrario, cuando nos referimos a una ausencia del Estado en espacios específicos del territorio nacional, principalmente por omisión, entonces hablamos de un lenguaje con doble sentido. Smith (2001) apunta aquí a un Estado que no le es posible producir y mantener las condiciones mínimas en las que la ciudadanía conlleve su vida privada y pública sin temor a violencia civil y de Estado.

 

Quedando la violencia como el único lenguaje a hablar a lo largo de la región norte del país. Dos referencias concretas han demostrado el nivel de la incapacidad gubernamental alcanzada en la región fronteriza tamaulipeca para proteger a la ciudadanía. De acuerdo a datos de la Oficina de la Presidencia de Felipe Calderón, Ciudad Guerrero, un poblado ubicado el Frontera Chica de Tamaulipas, acumuló la tasa más alta de homicidios por cada 100,000 habitantes a nivel municipal, con 2,200 muertes. Llevándose la cifra más alta de homicidios per cápita del país (Bustamante 2014, 51). Segundo, habitantes de Ciudad Mier entrevistados por Martínez (2010) mencionan que los problema locales no surgen en sí del uso de drogas, sino de la violencia generada por las luchas de poder entre Carteles, y la ausencia del Estado para protegerlos, en este caso tanto a nivel municipal, estatal, como federal. En el noreste las necesidades diarias y las presiones sociales de vivir en los márgenes de la sociedad han creado una sensación de desesperanza forzando a los habitantes de Cd. Mier a moverse, unos temporalmente y otros permanentemente, a lugares cercanos al área, pero más seguros.

 

Es muy importante recalcar que, aunque este desplazamiento de gente parece ser muy característico de esta región, no es único en el norte del país. Ciudades fronterizas como Juárez, Chihuahua reflejan similares estructuras de descomposición social. Esta ausencia de poder parece reproducir espacios territoriales de vacío de autoridad a lo largo de la frontera norte. Y aunque a lo largo de los estados fronterizos y en especial en las ciudades colindantes con los Estados Unidos hay una buena infraestructura para el mantenimiento del bienestar ciudadano, la realidad muestra lo contrario. Información estadística dice que la violencia relacionada con el narcotráfico y, por ende, la vulnerabilidad de los jóvenes fronterizos se focaliza en el norte del país, con las excepciones de Guerrero y Michoacán (Bustamante 2014). Lamentablemente, la realidad de vivir en un ambiento social sano es diferente para muchos mexicanos, llevando la peor parte aquellos que residen en el norte de país.

 

Como se mencionó antes, algunos grupos de gente desarrollan la habilidad para adaptarse a un nuevo ambiente social y cultural. Otros, simplemente se les dificulta y deciden tomar una decisión más drástica. En este caso, un gran segmento de la sociedad afectada por la posición marginal y vulnerabilidad de sus miembros familiares, particularmente hijos, deciden retraerse, aislarse, o migrar internamente, así como moverse fuera del país. Como los muestra la gráfica 1, pobladores de regiones en conflicto gozan de opciones limitadas en las que luchan por conservar su seguridad personal y familiar.

Sin embargo, los retos y temores de cómo proteger a las familias son mucho más grandes y desafiantes. La gente no nativa de regiones fronterizas probablemente se le dificulta entender la problemática local, sobre todo la de las leyendas urbanas. La realidad es que gente muere en esta área, la local y foránea por igual. Basta con recordar la masacre de San Fernando, Tamaulipas donde 72 migrantes fueron torturados y asesinados (Aguayo Quezada 2016). Se piensa de estos hechos como hechos de violencia aislados. Lo irónico de este asunto, es que la violencia y vulnerabilidad de los jóvenes adultos está bien fundamentada y documentada académicamente.

 

 

Lo sorprendente y, alarmante, es que no es una situación única de la región, sino es una condición de un gran número de espacios territoriales a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México. Para entender la situación de la frontera, hay que vivirla. 

 

 

4. A Manera de Conclusión

 

Conversando con los habitantes de la frontera acerca de la problemática local, entendimos las dificultades que estos enfrentan cuando tratan de intercambiar realidades con representantes del Estado, ya sea intercalada en un dialogo o en el imaginario colectivo. Se entiende, por lo tanto, que lo mucho del intercambio de experiencias entre la comunidad local y el Estado, es asimétrico por naturaleza. Se llega a esta conclusión, ya que la mayoría de la comunicación entre los mismos carece de sustancia y entendimiento. La solución de Estado es la violencia o en su caso negar que exista un problema. Aun cuando el intercambio de información es fluido, la posición de la comunidad local —que es el de enfatizar el bienestar colectivo— no se presume validada. 

 

En cambio, si se diera un giro de posición institucional —esto es mover la idea de proteger la población con violencia a una forma comprensiva de desarrollo humano— pudiera entenderse la situación caótica que vive la frontera a través de un lente de desarrollo comunitario. Uno, precisamente, que enfoque ¡Educación, trabajo y oportunidades! En lugar de armas para los jóvenes. Y sea llevado a cabo en la práctica de forma paulatina en espacios vulnerables del noreste del país. Sin embargo, para el Estado cualquier respuesta ciudadana a los problemas de violencia es vista algunas veces como una amenaza y con desconfianza. Es importante por lo tanto prevenir a las nuevas generaciones de ‘normalizar’ la violencia (Bourdieu y Wacquant 2004), y estar vigilante de nuestros derechos civiles y humanos aun cuando las necesidades se seguridad personal y pública sean desafiantes. 

 

 

 

 

Referencias

 

Aguayo Quezada, Sergio. 2016. "Masacres de San Fernando y Allende: Doble Tragedia de Complicidades y Omisiones". Proceso, 9 de octubre, Reportaje especial.

 

Bourdieu, Pierre and Loïc Wacquant. 2004. "Symbolic Violence." En  Nancy Scheper-Hughes y Philippe Bourgois (eds.). Violence in War and Peace. Malden: Blackwell.

 

Bustamante, Juan José. 2013. Transnational Struggles: Policy, Gender, and Family Life on the Texas-Mexico Border. El Paso, TX: LFB Academic Publishers.

 

_____. 2014. "El Desarrollo Humano y Los Cimientos Estructurales de Políticas Públicas en Materia de Seguridad." En Seguridad Pública y Justicia Penal: Un Enfoque Desde la Seguridad Humana, eds. Enrique Uribe Arzate and Alejandra Flores Martínez. Ciudad de México: Editorial Novum.

 

_____. 2015. "Policía Investigadora: El Modelo Hernán Guajardo, Nuevo León 1987-1989." En Ética Pública Frente a Corrupción: Instrumentos Éticos de Aplicación Práctica, ed. Óscar  Diego Bautista. Toluca: Instituto de Administración Pública del Estado de México, A.C.

 

Collins, Randall. 2009. Violence: A Micro-sociological Theory. Princeton: Princeton University Press.

 

Correa Cabrera, Guadalupe. 2013. "Security, Migration, and the Economy in the Texas-Tamaulipas Border Region: The 'Real" Effects of Mexico's Drug War". Politics & Policy 41(1):65-82.

 

Editorial. 2011. "Violencia en Numeros." El Norte.

 

Martínez, Sanjuana. 2010. "Ciudad Mier, Un Fantasma que Alguna Vez fue 'Pueblo Mágico'". La Jornada, 19 de noviembre, sección Política.

 

Menjivar, Cecilia and Leisy Abrego. 2012. "Legal Violence: Immigration Law and the Lives of Central American Immigrants". American Journal of Sociology 117(5):1380-421.

 

Rea, Daniela. 2012. "Retroceden en NL Derechos Humanos". En El Norte, 24 de abril, sección Nacional.

 

Smith, Michael E. 2001. "What Future for 'Public Safety' and 'Restorative Justice' in Community Corrections?" In Papers From The Executive Sessions on Sentencing and Corrections. Washington, DC: U.S. Department of Justice.

 

Žižek, Slavoj. 2008. Violence: Six Sideways Reflections. New York: Picador.



   


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