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Zoques urbanos en Guadalajara, Jalisco México: migración, racismo y prácticas culturales en el hogar

 

 

 

 

Fortino Domínguez Rueda

Universidad de Guadalajara

111-32

 

 

 

Resumen: En la actualidad el fenómeno social de los indígenas urbanos en México es toda una realidad. Bajo este contexto, el presente artículo muestra el caso de los zoques originarios del municipio de Chapultenango, Chiapas, Méxicoque desde la década de los sesenta del siglo XX, migran a la ciudad de Guadalajara, Jalisco, México. Entre las características del grupo étnico urbano, se encuentra el hecho de reproducir una identidad étnica dispersa una vez instalados en la ciudad, situación que contrasta en relación a otros grupos de indígenas residentes en la urbe, de ahí que se muestre cómo la dispersión no ha imposibilitado la comunicación y el contacto entre zoques. Asimismo, se muestra cómo es el espacio íntimo de la casa el lugar primordial para la reproducción de la identidad y la cultura de los zoques urbanos.

 

Palabras clave: migración, dispersión, racismo e identidad.

 

 

 

 

Resumo: No tempo presente, o fenômeno social dos indígenas nos espaços urbanos no México é uma realidade. Neste contexto, este artigo mostra o caso do zoque originário do município de Chapultenango, Chiapas, México, que desde os anos sessenta do século XX, migram para a cidade de Guadalajara, Jalisco, México. Entre as características do grupo étnico urbano, é o fato de reproduzir uma identidade étnica dispersa uma vez instalado na cidade, situação que contrasta em relação a outros grupos de moradores indígenas residentes na urbe, portanto, mostrando como a dispersão não impossibilitou a comunicação e contato entre zoques. Ele também mostra como é o espaço íntimo da casa para a reprodução da identidade e da cultura da zoque urbana.

 

Palavras-chaves: Migração; Dispersão; Racismo; Identidade.

 

 

 

 

Abstract: Currently, the social phenomenon of Urban Indigenous in Mexico is a reality. Given this context, this paper presents the case of Zoques from the municipality  of  Chapultenango,  Chiapas,  Mexico  who  have  migrated  to

 

 

 

 

Guadalajara, Jalisco, Mexico since the 1960s.The reproduction of a dispersed ethnic identity once they have settled in the city is among the characteristics observed in this urban ethnic group, a situation that contrasts in relation to other indigenous residents in the city. Hence it is shown how dispersion has not prevented contact and communication among Zoques. Moreover, it is presented how urban Zoques reproduce their identity and culture from the intimate space of home as the primary place.

 

Key words: migration, dispersion, racism and identity

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Citar este artículo

 

Domínguez Rueda, Fortino. 2014. “Zoques urbanos en Guadalajara, Jalisco México:

migración, racismo y prácticas culturales en el hogar”, Revista nuestrAmérica 2 (4): 111-32.

 

 

 

 

 

 

 

En México, el indígena se define generalmente con referencia a la comunidad (rural, armónica y aislada del resto del mundo); una comunidad regida por un sistema de cargos civiles y religiosos

(heredado de la Colonia), gobernada por asambleas (acaso herencia de la época prehispánica o quizá del modelo revolucionario mexicano),

caracterizada por tradiciones propias y por una indumentaria lingüística.

No obstante, hoy en día, el indígena urbano contemporáneo […]

conserva poco de esta definición.

Sophie Hvostoff

 

48

Durante las dos últimas décadas los pueblos indígenas de México hemos experimentado una serie de cambios y transformaciones. Uno de ellos, esla creciente presencia de indígenas en centros urbanos del país. Este cambio en la distribución geográficade los grupos étnicos -que se gestó y consolidó durante gran parte del siglo XX- fue una consecuencia tanto del proceso de industrialización que incentivo los flujos migratorios campo-ciudad, así como de los diversos procesos dedespojo de tierras que los pueblos indígenas experimentaron durante su historia reciente. De ahí, que en palabras de Camus pueda decir que “es a raíz de la presencia en el ámbito urbano de lo indígena, como se rompe con la idea de mirar a la diferencia étnica ligada directamente al mundo de la comunidad rural casi auto-contenida y al mantenimiento de una situación estamental colonial” (Camus, 2002: 57)

 

Ante este cambio, es como se hace necesario identificar, tanto las nuevas formas como los pueblos indígenas están experimentando lo urbano, así como de entender los mecanismos que se ponen en operación para la comunicación y el  contacto entre diversos núcleos familiares indígenas. En específico se aborda el caso de los  indígenas zoques de Chapultenango, Chiapas y su histórica migración a la ciudad de Guadalajara.

 

 

 

1. Migraciones indígenas a la ciudad de Guadalajara.

 

A la par que otras metrópolis de México, la ciudad de Guadalajara comenzó a experimentar el crecimiento demográfico de manera significativa desde mediados del siglo XX49  (Núñez Miranda 1999). Entre los diversos flujos migratorios (campo-ciudad) que fueron  claves  para  el  crecimiento  de  la  ciudad,  también  encontramos  el  arribo  de

 

 

48 Zoque urbano originario de Chapultenango Chiapas. Historiador y antropólogo. Profesor en la Universidad de Guadalajara.

49  Guadalajara se ubicada en el occidente de México y fue fundada en 1542 por los conquistadores europeos. Durante el periodo colonial fue el Reino de la Nueva Galicia. En la actualidad Guadalajara se coloca como uno de los polos urbanos más importantes del país.

 

 

 

 

indígenas de distintas partes del país. Es así que como la población indígena comenzó a ganar notoriedad. Por ejemplo, durante las últimas tres décadas los datos generados desde el Estado son claros en mostrar el incremento de indígenas en la ciudad. Hace 24 años (1990) el censo reportó la presencia de 24,914 indígenas, diez años después la cifra se elevó a 39,259 y para el año 2010 la cifra llego a un total de 53,695 indígenas en el estado de Jalisco (Casillas 2004; INEGI 2005 y 2011)

 

Tabla 1. Pueblos indígenas con mayor población en el estado de Jalisco

PUEBLO INDÍGENA

HOMBRES

MUJERES

TOTAL

Wirarika

9,022

9,378

18,409

Nahuas

5,928

5,722

11,650

Purhépechas

1,991

1,969

3,960

Mixtecos

1,006

995

2,001

Zapotecos

814

823

1,637

Otomí

717

692

1,409

Fuente: censo de Población y Vivienda 2010

 

La creciente presencia indígena en la ciudad de Guadalajara pronto atrajo la mirada de los científicos sociales. Los estudios pronto fijaron su mirada en los Otomís de Querétaro (González 1995; Martínez Casas 2003), nahuas de Hidalgo (Vázquez Flores y Hernandéz Casillas 2004; Alfaro 2007) y Jalisco (Arellano 2003), purhépechas de Michoacán (Bayona Escat 2006; Ambriz Aguilar 2007; Talavera 2006) Wixaritari de Jalisco, Nayarit, Durango y Zacatecas, así como de Zapotecos y Mixtecos de Oaxaca (Goubin 2005; Gil 2009; Talavera

2006; Muñoz 2004; Mayoral 2005; Peña 2006; Peña 2010; Pereira 2001).

 

Para finales del 2010 era evidente la transformación étnica que estaba registrando la ciudad. Además, las investigaciones sobre indígenas en Guadalajara dejaban en claro que el fenómeno continuaría creciendo. Cabe señalar, que el nuevo escenario social, así como el emergente campo de estudio sobre los indígenas urbanos en Guadalajara, también edifico las características emblemáticas por donde identificar la alteridad indígena en la urbe. Me explico. En específico los estudios se enfocaron sobre grupos étnicos con mayor población en la ciudad, quienes a su vez son los grupos que tienden a vivir de manera conjunta en alguna colonia o barrio de la ciudad y a su vez son quienes se han insertado en nichos laborales que ellos mismos han creado y en donde trabajan junto a más paisanos (Peña 2006, 151-66).

 

Ante este contexto, la experiencia de los zoques radicados en Guadalajara, se presentaba como contrastante en comparación con las investigaciones desarrolladas hasta entonces. En la actualidad se tiene el registro de 35 familias zoques radicadas en Guadalajara, pero con la especificación, de que todas ellas residen de manera dispersa y en algunos casos a grandes distancias  unas  de las  otras.  Por otro lado, se  registran los  fenómenos  de diversificación laboral así como el acceso de las nuevas generaciones de zoques a la

 

 

 

 

educación superior. Es así como la experiencia zoque puede ser importante para conocer tantos los procesos de movilidad campo-ciudad, así como de entender las diversas formas como los indígenas se reinventan desde el ámbito de la urbe.

 

 

 

2. Flujos migratorios zoques a la ciudad de Guadalajara.

 

Los zoques urbanos residentes en Guadalajara somos originarios del municipio de Chapultenango, Chiapas, ubicado en el norte del estado de Chiapas. Como bien lo advierte Andrés Fábregas, es la zona norte del estado de Chiapas en donde la presencia de los zoques es más numerosa en relación a otras regiones:

 

En nuestros días el grupo más numeroso de hablantes de zoque vive al este del río Grijalva y entre el escarpado territorio de la Sierra de Pantepec hacia el noreste de la altiplanicie chiapaneca. Los pueblos más importantes en esta área son Tapilula, Rayón, Pantepec, Tapalapa, Ocotepec, Chapultenango, Coapilla, Copainalá y Tecpatán (Fábregas 2008, 20).

 

Figura 1. Ubicación de la región zoque

 

 

Fuente: Reyes Gómez 2007, 25

 

 

 

 

 

 

 

Desde la década de los cuarenta del siglo XX, la región zoque en general y en específico el municipio de Chapultenango comienza a registrar un fuerte proceso migratorio hacia zonas urbanas. En un primer flujo (1940-60) la migración zoque se desarrolló a lugares cercanos como Villahermosa Tabasco y sur de Veracruz. Para la década de los sesenta se inicia una segunda fase de migración zoque donde la movilidad se expande a otros estados de la República Mexicana, de ahí que lugares como la Ciudad de México y Guadalajara pronto se convertirán en lugares de destino para los zoques migrantes. Esta segunda fase va de 1965 a 1981 (Domínguez Rueda

2013).

 

Figura 2. Chapultengando y sus municipios colindantes

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: www.Chapultenango.gob

 

 

 

 

A su vez, las erupciones del volcán Chichón ocurridas en marzo y abril de 1982 (Báez Jorge

1985) generaron desplazamientos humanos así como un nuevo periodo de migración zoque (1982-9) que a su vez estará conformado por dos procesos importantes de movilidad: 1) reubicación de poblaciones afectadas por el fenómeno natural  y 2) la intensificación de los flujos migratorios. En el primer caso, la reubicación de damnificados fueron generadas por el Estado hacia otras regiones de Chiapas y del país (Reyes 2007). Tal es el caso de los zoques reubicados en la Selva Lacandona donde se conformó el ejido Nuevo Francisco León (Alonso Bolaños 2010) así como el proceso de conformación del ejido Nuevo Carmen Tonapac a las afueras de la ciudad de Chiapa de Corzo, todo ello en el Estado de Chiapas. Por su parte, algunos zoques damnificados de San Pedro Yaspac, pertenecientes al municipio de Chapultenango, pudieron asentarse en el Valle de Uxpanapa, al sur del estado de Veracruz (Morales Hernandez 1999).

 

Por otra parte, el evento eruptivo intensificó la migración interna que los zoques venían desarrollando desde mediados del siglo pasado. En ese sentido no fueron pocos, los que recurrieron a las redes paisanales existentes y con ello lograron asentarse en ciudades con población migrante zoque, tal es el caso de la ciudad de Guadalajara (Domínguez Rueda

2013).

 

A partir de la década de los noventa del siglo XX lamigración de zoques de Chapultenango se diversifica y se configuraun nuevo flujo migratorio (1990-2014). Esta cuarta ola migratoria estará conformada por dos fenómenos sociales: por un lado, se registra la aparición de nuevas rutas migratorias nacionales e internacionales, así como la articulación de nuevos lugares de residencia urbana zoque. En el caso del territorio nacional se registra la migración zoque hacia zonas turísticas como Cancún Quintana Roo y en el norte del país la ciudad de Chihuahua comienzan a configurarse como nuevo lugar de destino. Por su parte, en el extranjero nos encontramos con un fuerte proceso migratorio hacia la ciudad de Haverhill, ubicada en el estado de Massachusetts, en los Estados Unidos (Domínguez Rueda 2013).

 

A estas alturas es necesario señalar que la movilidad zoque se caracteriza por ser una migración definitiva y en muchos casos ha dejado de ser de retorno. En este sentido, lo que se viene registrando es una permanencia definitiva en los nuevos lugares de llegada. Este fenómeno se empata a lo que Patricia Arias señala como una de las grandes transformaciones que registra la migración a principios de siglo XXI:

 

Estamos ante una nueva, quizás definitiva etapa de migración rural que representa un cambio muy profundo respecto a las fases y períodos anteriores. La migración que se caracterizaba por ser un flujo predominantemente masculino, laboral, temporal y de retorno, se ha convertido en un flujo familiar, prolongado, indefinido y de retorno incierto […] Hay que decirlo también que la migración rural indígena se ha generalizado y ampliado a las grandes ciudades

 

 

 

 

de diferentes regiones del país […] Hoy en día, la migración indígena es una migración rural-urbana que asume, cada vez más, la modalidad familiar, prolongada y de retorno incierto (Arias 2009, 24-5).

 

En el caso de los zoques, es evidente que desde la década de los sesenta del siglo XX los flujos migratorios se han mantenido, pero además se constata que la estancia en los nuevos lugares de morada se haprolongado. Un ejemplo es el caso de los zoques que migran a Guadalajara. En ese lugar del mapa la movilidad es tanto de hombre y mujeres solteros, así como de familias enteras zoques.

 

 

 

3. El camuflaje de la identidad y la reproducción identitarias“puertas adentro” de los

zoques en Guadalajara.

 

Una de las características de los zoques residentes en Guadalajara es la reproducción de prácticas culturales e identitarias en el interior de sus hogares. Es justo en el espacio íntimo del hogar donde los zoques se sienten cómodos para hablar su lengua, cultivar plantas de Chiapas, convivir con sus paisanos y preparar platillos típicos de su región de origen. Esta característica de reproducción entre los zoques tiene como objetivo el pasar desapercibidos del mundo urbano, lo cual se explica por una socialización caracterizada por la discriminación y el racismo.

 

Aquí es bueno recordar que entre los factores que inciden para que los zoques traten de diluir sus contenidos culturales en el espacio público de la ciudad, se encuentra el hecho de que la categoría de indio se encuentra conformada como una identidad negativa que se ha construido en un proceso de largo aliento y que en la ciudad se activa para inferiorizar una vez más a los que son caracterizados como indios. En el caso de nuestro país, fue a raíz del proceso de invasión y colonización europea como se gestó el proceso de etnicización de las poblaciones indígenas. Proceso que en palabras de Gilberto Giménez implicó “la  desterritorialización,  por lo  general  violenta  y  forzada  de  ciertas comunidades culturales […] por lo que ciertas colectividades son definidas y percibidas como foráneas (outsiders) es decir, como extranjeras en sus propios territorios” (Giménez

2000, 50). Del mismo modo, se desarrolló una categoría colonial supraétnica, donde todos los pueblos originarios aún con sus diferencias lingüísticas, organizativas y religiosas pasaron a ser designados solamente como indios.

 

Además, este patrón de poder no se alteró a raíz de los procesos de independencia que desembocaron en la conformación de los estados-nación en el continente americano. Más bien, advertimos la perpetuidad de la colonialidad del poder (Quijano 2000). Esta postura nos ayuda a trascender la suposición de ciertos discursos académicos y políticos, según los cuales, con el fin de las administraciones coloniales y la formación de los Estados- nación en la periferia, vivimos ahora en un mundo descolonizado y poscolonial” (Castro y

 

 

 

 

Grosfoguel 2007, 13). Es justo con esta visión a contrapelo expuesta por el concepto de colonialidad, como se puede afirmar que:

 

La división internacional del trabajo entre centros y periferias, así como la jerarquización étnico-racial de las poblaciones, formada durante varios siglos de expansión colonial europea, no se transformó significativamente con el fin del colonialismo. Asistimos, más bien a una transformación del colonialismo moderno a la colonialidad global, proceso que ciertamente ha transformado las formas de dominación desplegadas por la modernidad, pero no la estructura de las relaciones centro-periferia a escala mundial (Castro y Grosfoguel 2007, 13)

 

Esta perspectiva analítica pone en evidencia lo que Homi Bhabha identifica como “la persistencia de las relaciones coloniales de poder” (Bhabha 2002, 23) que operan y se re articulan a través del  tiempo. Por  tanto, se  puede entender cómo con el  arribo de indígenas a la ciudad se renueva el proceso de etnicización y las relaciones sociales siguen siendo jerárquicas.De ahí que uno de los primeros elementos que el zoquetrata de ocultar en la ciudad es lo relativo a la lengua materna. Pues como bien lo subraya Martha Romer “la condición del indígena esta estigmatizada, por lo que el manejo correcto del español se vuelve prioridad para los padres” (Romer 2001, 37)

 

Mira, el trato es de esta manera: nosotros decimos que sentimos vergüenza o pena de que no queremos hablar nuestralengua, ya sabes qué pasa: la gente se burla de uno y pues uno siente feo, se siente uno mal, como si fueras gente rara. Un día estaban hablando mi sobrino Rodrigo en zoque y que un paisano le dice “que no hablen mamadas”, pues que no es bueno que lo divulgue con la gente (Díaz Rueda 2010).

 

Se registran casos donde algunos zoques han optado por no enseñarles la lengua zoque a sus hijos. “yo no les enseñe el zoque a ustedes porque pensé que con eso los protegía de la discriminación que hay en la ciudad, pero ahora que platico con ustedes me doy cuenta que la discriminación sigue” (Domínguez Mondragón, 2010). Incluso se registran casos donde algunos zoques urbanos tratan de ocultarse de sus paisanos en el espacio público. Jacinta González lo refiere de la siguiente manera:

 

Yo digo que sí quieren como ocultarse, porque hay muchos que quieren aparentar  no ser  indígenas, muchos  ya  ni  quieren  hablar zoque,  hay  hasta algunos paisanos que no nos quieren saludar en la calle, como que se avergüenzan que sepan que son de Chiapas (González Estrada 2009).

 

Hay que tomar en cuenta que el camuflaje de la identidad zoque es más frecuente en los espacios públicos de la ciudad. Es justo el espacio físico del hogar donde los zoques hemos puesto en operación una serie de estrategias para la reproducción de la identidad y la

 

 

 

 

cultura. Este fenómeno lo denomino la reproducción de la identidad “puertas adentro”. Aquí  vale la pena aclarar que utilizo el  concepto de “puertas adentro” de manera diferente  al  de  Séverine  Durin,  ya  que  ella lo  nombra  para  referirse  a  las  indígenas migrantes que laboran como empleadas domésticas en familias privilegiadas del área metropolitana de Monterrey, México (Durin 2008, 53). En mi caso, utilizo el concepto de “puertas adentro” para mostrar cómo es el espacio del hogar zoque el lugar por excelencia donde se reproduce y se transmite la identidad y la cultura zoque.

 

 

 

4. La reproducción de la lengua zoque.

 

Es en la residencia familiar donde la reproducción de la lengua zoque se puede llevar a cabo sin la mirada de los mestizos, lo cual genera un ambiente agradable y confortable tanto para el uso como para su transmisión.

 

Entre mis papas nos hablamos en zoque cuando estamos en la casa. Cuando salimos con mis papas,  todos  juntos  a  algún lugar, preferimos  hablarnos  en español. Como que en la casa nos sentimos más bien para hablar el zoque, pues como ahí hay pura familia, pues uno se siente mejor (González Estrada 2009).

 

La gran mayoría de las familias zoques que en la actualidad se encuentran radicando en Guadalajara están conformadas por padre y madre zoque, lo cual ayuda en la reproducción de la lengua. En relación a la segunda generación de zoques que nacieron o crecieron en Guadalajara se puede decir que la práctica de la lengua se encuentra en un claro oscuro. Muchos de ellos entienden el zoque, pero no lo hablan a cabalidad. Otros ya no hablan zoque. Algunos jóvenes más son recordantes de la lengua, la entienden pero no la pueden utilizar para comunicarse en la vida cotidiana de sus respectivos espacios residenciales.

 

Por otro lado, se observa que los jóvenes que migraron durante los últimos cinco años a Guadalajara si hablan el zoque de manera cotidiana, incluso en espacios públicos de la ciudad, así como en las redes sociales como el Facebook, además estos jóvenes miran a lo indio de manera positiva y en algunos casos participan en el proceso organizativo de recuperación histórica que desde el año 2007 un grupos de zoques comenzó a desarrollar. Asimismo, existen algunas familias que han sido conformadas por matrimonios mixtos. La gran mayoría de estas uniones se concretan con personas de algún grupo indígena así como con población mestiza. Si bien, estas relaciones dificultan la práctica de la lengua zoque de manera cotidiana, esta situación no impide que la familia tenga presente que los padres hablan alguna de las lenguas indígenas de México y en algunos casos los hijos han comenzado a desencadenar procesos de reaprendizaje de la lengua.

 

 

 

 

Entre nosotros no hablamos zoque, pues mi esposa no habla zoque, habla de otra, ella habla náhuatl, y pues la verdad yo nunca tuve ideas de enseñarles a mis hijos. Pero ahora si quisiera que aprendieran y ellos están además bien interesados en querer aprender el zoque (Domínguez Meza 2009).

 

 

 

5. Los huertos urbanos zoques.

 

Una de las características que sobresalen en las casas de los zoques urbanos es el hecho de encontrarse en todas ellas, la existencia de un huerto familiar. En los huertos familiares zoques se cultivan en su mayoría plantas propias de Chiapas, mismas que han sido traídas de la comunidad de origen a través de las reiteradas visitas que realizan a Chapultenango. Entre las plantas y árboles frutales que se cultivan en Guadalajara encontramos el plátano, chipilín, el cebollín, el magueyito, la poma rosa, la hoja santa, la hoja de piedra, el chayote y el ñame.

 

Del mismo modo, se registra un intercambio de plantas entre zoques urbanos y un constante flujo de información sobre la manera como debe plantarse y cuidarse las plantas, ya que la tierra en Guadalajara es distinta a la Chiapas y en algunas ocasiones las plantas no logran florecer de la mejor manera.

 

El huerto familiar zoque requiere de un cuidado constante. Los zoques recomiendan que esta actividad se lleve a cabo por la mañana o bien por la tarde, dependiendo de los horarios de trabajo. Si bien el cuidado de las plantas es una actividad que recae en las mujeres, es común que los hombres también participen en el cuidado del huerto.

 

Figura 3. El huerto urbano zoque dentro del hogar

 

 

Fuente: Archivo personal

 

 

 

 

En las actividades desarrollas en el huerto, los zoques urbanos recurren a conocimientos adquiridos en la comunidad de origen, como por ejemplo el cuidado de la siembra.De ahí que dicha actividad pueda interpretarse como una manera simbólica de estar en contacto con la comunidad de donde se migró. Ello se puede observar en el proceso de siembra, poda y corte de las plantas que dan fruto. Por ejemplo, los zoques mencionan que todas las plantas tienen su menguante de siembra (cfr. Figura 5). Saúl Domínguez Mondragón lo explica de la siguiente manera:

 

El plátano nosotros lo plantamos cuando ya han pasado tres días de haber habido luna llena, esto se hace para que salgan dos o tres hijuelos y de ahí sigan dando fruto, porque si lo plantas en cualquier menguante se hace un surcote y no cosechas nada de fruto. El chayote también tiene su menguante, se acostumbra plantarlo tres días antes de luna nueva o se puede también plantar tres días después de luna nueva. Se dice que cuando se planta tres días después de luna nueva que la guía que va corriendo del chayote va floreando mucho. Si se planta tres días antes lo que pasa es que se hace un ramal grande, crece mucho. De cualquier manera se da el chayote, hay nomás tú ves cómo quieres que se dé. Deja te digo que también el café tiene su menguante, para que el café se dé chaparrito se tiene que plantar tres días después de luna llena, porque si lo plantas antes de luna llena crece bien grandote, un tronconón, que no lo puedes doblar ni para cortar el café. Casi todas las plantas tienen su menguante, por ejemplo, el cebollín se tiene que sembrar el mero día de la luna llena, para que salgan unos buenos troncos grandes y si lo siembras cualquier día el cebollín se hace como sácate, así feo. Y las demás cosas que no tiene su menguante lo que tiene es su temporada para sembrar como el maíz y el frijol que es de temporada (Domínguez Mondragón 2010).

 

La edificación y siembra en huertos urbanos entre los zoques de Guadalajara, puede leerse como una práctica que fortalece sus lazos familiares, además impacta en los procesos identitariosde las nuevas generaciones. Por otro lado, la existencia del huerto permite poner en práctica los conocimientos adquiridos en la comunidad de origen. Además, el espacio físico – social del huerto está lleno de simbolismo, por una parte este sirve para no extrañar el pueblo y por otro es el lugar para seguir en contacto con la tierra.

 

Por si fuera poco, los huertos urbanos zoques proveen una variada cosecha de frutos que en su gran mayoría son utilizados para la elaboración de platillos tradicionales de Chiapas. Estos platillos pueden consumirse de manera aleatoria a lo largo del mes o bien puede reservarse para alguna festividad en particular.

 

 

 

 

6. Platillos tradicionales zoques.

 

Al poder tener las plantas propias de la región norte del estado de Chipas en los huertos urbanos, las familias zoques y en específico, la madre de familia, cuenta con los ingredientes necesarios para la elaboración de platillos propios de Chapultenango.

 

Entre los platillos que comúnmente se elaboran, se encuentran los huevos en hoja de plátano que por lo regular son realizados para el desayuno. Por su parte los tamales en hoja de plátano tienen una presencia importante en la dieta diaria de los zoques. Existe una gran variedad de tamales propios de la región -de chipilín, de frijol negro, de arroz, de carne de pollo, de ejotes y con semilla de calabaza- todos ellos son envueltos y cocidos en hojas de plátano. Es común registrar un constante flujo de productos (café, queso, cacao, el cacaté, la castaña, el queso, la choco avena, el pinole, el nanche, así como el mata caña50.) entres las familias zoques de Guadalajara y Chapultenango. Aurea Rueda lo refiere de la siguiente manera:

 

Las cosas los las mandan del pueblo por medio del correo, o cuando sabemos que van gentes al pueblo les encargamos y ya ellos nos traen las cosas. Cuando pedimos que nos manden las cosas, pues mandamos dinero para que compren las cosas que nos mandan y para que puedan pagar él envió del correo (Rueda Gómez 2009).

 

Una bebida que se consume con mucha regularidad entre las familias zoques de Guadalajara, es el pozol blanco (mezcla de masa de maíz con agua), del mismo modo, se consume el pozol con cacao (mezcla de masa de maíz, agua y cacao). Cuando es temporada de calor se acompaña de hielo y ambas bebidas se utilizan como agua de uso.

 

Si bien los zoques asentados en Guadalajara utilizan de manera cotidiana el uso del gas LP así como de estufas y de diversos hornos de microondas, esta situación no los exenta de utilizar fogones en donde se cocina los platillos tradicionales en fechas especiales a lo largo del año. En todo este proceso de elaboración de los platillos chiapanecos y la socialización generada en las reuniones entre zoque, es como podemos identificar dos elementos clave para la reproducción de la identidad zoque en la ciudad.

 

En las casas donde el fogón no puede edificarse las familias zoques han optado por utilizar el brasero. Esta medida se puede interpretar como una manera de subsanar la carencia de leña. Ya que al no poder acceder a ella, se recurre a utilizar el carbón y de esta suerte se pueden elaborar los platillos.

 

 

 

 

50 Bebida alcohólica producida de la caña de azúcar.

 

 

 

 

¿Por qué siguen consumiendo estos alimentos? La respuesta es sencilla: porque son las cosas que consumían antes de venir a esta ciudad, porque les gustan y en suma, porque es una manera de sentirse más cerca de Chapultenango.

 

 

 

7. Socialización cotidiana: redes dispersas entre familias zoques

 

Hay que mencionar que entre las familias zoques que se encuentran asentadas a lo largo de la zona conurbada de Guadalajara las visitas son recurrentes. Por lo regular, las visitas familiares se realizan los fines de semana, cuando se descansa del trabajo. Esta acción de visitas entre familiares y paisanos zoques genera contacto entre los miembros y fortalece los lazos, sobre todo los familiares.

 

Las visitas familiares fortalecen la socialización entre los zoques de Guadalajara y posibilitan un espacio para el intercambio de información sobre parientes y amigos que residen por diversas parte de México.

 

Además, en estas reuniones es común observar que la socialización este regulada por los roles de género. En las reuniones los hombres tienden a juntarse en grupos separados de las mujeres. Este rol no es ajeno al que se observa en Chapultenango. En ese sentido, se puede decirque existe una cierta continuidad en los roles de socialización. De igual forma, estas reuniones están basadas en la confianza en los paisanos. Como bien lo dice un zoque urbano “cuando tomo siempre lo hago con mis paisanos” (Díaz Rueda 2010).

 

Las reuniones familiares zoques se caracterizan por desarrollarse de manera general en español, sin embargo este hecho no imposibilita que en algunos momentos de las charlas, están se desarrollen en la lengua zoque.

 

Figura 4. Preparación de alimentos en fogón durante el bautizo de la nieta de Jacinta

González

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Archivo personal

 

 

 

 

Algunos zoques comentan que cuando van a salir a algún lado de la ciudad prefieren hacerlo en compañía de sus paisanos, ya que ello genera un ambiente más igualitario y confortable. Es común escuchar que entre paisanos –sobre todo de personas mayores- se sienten más en confianza para hablar sobre temas relacionados a su pueblo y a la estancia en la ciudad. Zacarías Domínguez lo explica de la siguiente manera:

 

De lo que sí te puedo comentar es que yo siempre salí y salgo con los paisanos. Con los amigos no, porque no me gusta, porque ellos tienen diferentes ambientes, y con tus paisanos pues no, con los paisanos te das al tú por tú, lo que ellos te platican, tú les platicas lo mismo, y con los de la ciudad no, es muy diferente porque ellos tienen otros ambientes y otras pláticas. Pues te platicaban otras cosas, pues supongamos, ellos te platicaban de la familia de la ciudad y con los parientes platicabas de allá de tu pueblo, cómo nos venimos y cómo vamos a hacer y cómo vamos a platicar con la gente de la ciudad de eso. Porque nosotros hablábamos zoque, teníamos que ver cómo teníamos que hablar en español, como íbamos a convivir con la gente, porque no es fácil pues, porque quieres aprender muchas cosas  pues, de lo que era de la ciudad, pasearte, como vas a caminar, como vas a cruzar las calles y todo eso, ya ves la indita de la película de la india María cómo pasa corriendo, no te vaya a machucar un carro. De eso es de lo que se platica. Y los que tenían más tiempo acá en la ciudad, pues te dan ideas, cómo tratar a la gente de la ciudad y cómo hablar y todo eso (Domínguez Meza 2009).

 

Cabe señalar que entre los zoques urbanos las fiestas como bautizos, primeras comuniones, confirmaciones y bodas son importantes en el hecho de que estas son propicias para invitar a más paisanos así como amigos mestizos con quienes se tiene buena amistad. En estas fiestas es común ver reunidos a varias familias zoques. Este tipo de eventos propicia que más paisanos se encuentren y se pongan al día sobre la comunidad de origen, así como de los paisanos a los cuales no se les ve de manera tan periódica Del mismo modo, se refuerza el sentido de pertenencia y entre los paisanos se respira un ambiente de alegría y satisfacción por ver reunidos a los parientes con quienes se comparte la dicha de poder esta reunidos todos juntos aunque sólo dure unas horas.

 

 

 

 

 

Figura 5. Las fiestas zoques un espacio para fortalecer los lasos familiares y paisanales

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Archivo personal

 

 

 

De igual forma, podemos señalar que entre los zoques urbanos es común que se conformen padrinazgos. Estas acciones reafirman los lazos de amistad y paisanazgo, pero sobre todo ponen en evidencia que se elige a los paisanos por el hecho de la confianza y muestra cómo los lazos entre los migrantes se fortalecen por medio de estos actos.

 

 

 

8. Conclusiones

 

Si bien los zoques no actuamos de manera coorporada en el medio urbano, ello no nos imposibilita de identificarnos como un colectivo. Para tal efecto los elementos, de ser migrantes,  urbanitas,  de  tener  un  lugar  común  de  origen,  así  como  la  lengua  y  el

 

 

 

 

parentesco son ejes claves en la configuración de un colectivo que ahora está caracterizado por la dispersión residencial urbana. Es de esta manera, como se puede entender  que los  zoques  urbanos  de  Guadalajara  no  debemos  ser  vistos  como  una identidad homogénea, más bien debe priorizarse el aspecto diverso de nuestro estar en el mundo (Lisbona Guillen 2006, 34). Es de esta manera como los zoques vienen a ser una suerte de indi@s heterogéneos urbanos (Domínguez Rueda 2013, 35).

 

Es así como apunto que los zoques urbanos de Guadalajara entramos en un proceso de transfiguración cultural, proceso que no significó totalmente la perdida de la identidad zoque, ni la desaparición de la cultura en su totalidad, ya que éstas encontraron en el ámbito familiar un lugar idóneo para su reproducción. Entiendo a la transfiguración cultural en los términos propuestos por Miguel Alberto Bartolomé quien caracteriza al fenómeno como “la puesta en marcha de una serie de estrategias adaptativas que las sociedades subordinadas generan para sobrevivir y que van desdibujando su propio perfil cultural. Para poder seguir siendo –nos dice- hay que dejar de ser lo que se era” (Bartolomé, Miguel Alberto; Barabas, Alicia 1999, 34).

 

Es de esta manera, como argumento que los zoques articulamos una identidad étnica dispersa entre paisanos, misma que se pone en funcionamiento e interacción cuando los paisanos se visitan, así como en la constante comunicación que entre los zoques urbanos se genera. Son justamente estos hechos los que fortalecen los lazos de apoyo, mismos que tienen en la asistencia a eventos sociales y religiosos desarrollados por los zoques una materialidad concreta.

 

En relación a la reflexión académica que se ha desplegado sobre la presencia indígena en la Zona Metropolitana de Guadalajara debo decir que esta se encuentra fincada sobre un ideal comunitarista, misma que se ve reflejada en el interés de sólo estudiar y reflexionar sobre los grupos que son más numerosos, que tienden a vivir en conjunto y que trabajan en nichos laborales junto a más paisanos provenientes del mismo lugar de origen.

 

Esta tendencia a reflexionar sobre lo más visible, puede –para algunos- explicarse debido a que estos grupos son los más notorios. Si bien esta idea puede traerse a la mesa de debates, no debemos perder de vista que el multiculturalismo y la política de reconocimiento que de él se deriva puede resultar funcional al capitalismo multinacional (Fredric, Zizek y Gruner 1998). Cómo bien lo advierte Carlos Iván Degregori:

 

El multiculturalismo como reivindicación del derecho a la diferencia ha sido clave para fortalecer la autoestima de grupos discriminados, conquistar derechos y desarrollar programas de acción afirmativa o discriminación positiva. Pero tiende a concebir (y ayuda a construir) comunidades homogéneas, nítidamente demarcadas y cerradas sobre sí mismas. Partiendo del supuesto de que cada grupo así delimitado existe como tal desde antes de entrar en relación con los

 

 

 

 

otros, como si fueran bloques discretos preconstruidos, su ideal es la equidad en la relación entre grupos y la tolerancia hacia los Otros, más que el enriquecimiento y la transformación mutua a partir de la interacción entre diferentes (Degregori 2005, 58).

 

Si bien, el contexto multicultural ha generado que grupos anteriormente olvidados encuentren un espacio propicio para su reivindicación y lucha política, esto no nos debe cegar la mirada, para aceptar que existen grupos de indígenas en la ciudad, que viven bajo una perspectiva distinta a la de una comunidad cerrada urbana. Como bien lo advierte Slavoj Zizek: “cada universalidad hegemónica tiene que incorporar por lo menos dos contenidos particulares: El contenido auténtico y la distorsión creada por las relaciones de dominación y explotación” (Zizek 1998, 140).

 

Por tanto ante el nuevo contexto urbano donde la presencia indígena viene en aumento, es necesario reflexionar sobre las acciones que los indígenas no coorporados desarrollan para escapar del racismo y ejercer su identidad.

 

 

 

 

 

 

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