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Remesas ¿salida de la desigualdad en países latinoamericanos? Un estudio comparativo entre Ecuador y México

Remessas: saída da desigualdade em países latina americana? Um estudo comparativo entre Equador e México

Remittances: exit inequality in Latin American countries? A comparative study between Ecuador and Mexico

 

José Gaibor Monteros

Candidato a Economista

Universidad Técnica Particular de Loja

Loja, Ecuador

 pepitovv3i@hotmail.com

 

Pascual García

Philosophiæ Doctor (PhD)/Docente investigador

Universidad Técnica Particular de Loja

Loja, Ecuador

pggarcia1@utpl.edu.ec

 

  Ximena Songor

Máster/Docente Investigadora

Universidad Técnica Particular de Loja

xsongor@utpl.edu.ec

 

Resumen: Esta investigación va encaminada al análisis del papel de las remesas en los ingresos de los hogares de Ecuador y México para el año 2007– 2014 y 2008-2014 respectivamente, con el objetivo de demostrar que no son significativas en mejorar la distribución de la renta, para esto se utilizan datos de ingresos de los hogares de encuestas de ambos países para posteriormente procesarlos mediante software estadístico  y obtener un índice de Gini por deciles que nos otorgará un mejor contraste de la situación de desigualdad. Se llegó a la conclusión de que las remesas no son representativas para mejorar la situación de desigualdad ya que no existe una variación significativa de los índices de Gini por deciles en ambos países.

Palabras clave: Migración, Remesas, Desigualdad, Desarrollo.

 

Resumo: Esta pesquisa se encaminha pela análise do papel das remesas nos ingressos nos lugares no Equador e no México nos anos de 2007-2014 e 2008-2014 respectivamente, com o objetivo de demonstrar que não são indicativos de melhora na distribuição da renda. Para isso se utilizam dados de ingresso de lugares em pesquisas em ambos os países para posteriormente serem processados em software estatistico e obter um índice de Gini que permitirá um melhor contraste na situação de desigualdade. Chegou-se a conclusão de que as remessas não são representativas para melhorar a situação de desigualdade já que não existe uma variação significativa dos índices de Gini em ambos os países.

Palavras-chaves: Migração, Remessas, Desigualdade, Desenvolvimento.

 

Abstract: This research is aimed at analyzing the role of remittances in the income of households in Ecuador and Mexico for 2007-2014 and 2008-2014, respectively, in order to demonstrate that they are not significant in improving the distribution of income. For this we use income data from the households of surveys of both countries to later process them using statistical software and obtain a Gini index by decils that will give us a better contrast of the situation of inequality. It was concluded that remittances are not representative to improve the situation of inequality since there is no significant variation of the Gini indexes per decils in both countries.

Keywords: Migration, remittances, inequality, Development.

 

Pascual G. García Macías tiene un doctorado con mención internacional en Movilidad Humana por la Universitat de Valencia en conjunto con El Instituto de Gestao y Economía de Lisboa. Realizó su maestría en el Máster Internacional en Migraciones por la Universitat de Valencia, España; en colaboración con: Université Catholique de Lille, Francia; University of Canterbury, Kent, Reino Unido; University of Applied Sciences of Western, Ginebra, Suiza; y Universidad Surcolombiana, Colombia.

Ximena Songor Jaramillo realizó su Máster en Análisis económico aplicado por la Universidad de Alcalá de Henares, España. Participa en la red multidisciplinar de investigación una perspectiva epistemológica de la justicia y la economía, auspiciada por el Instituto iberoamericano de la Haya, en Holanda y la Escuela de ciencias aplicadas de la Haya en Holanda.

 

 

Fecha de recepción: 15 de mayo de 2017

Fecha de aceptación: 22 de mayo de 2017

 

 

 

Ecuador y México; Historia de un fracaso económico social anunciado O ¿Las consecuencias del neoliberalismo?

Tanto Ecuador como México han experimentado problemas de inestabilidad económica a causa de varios factores, por un lado, los problemas de raíz que se suscitaron en México se pueden esclarecer mediante los modelos políticos y económicos que fueron adoptados por gobiernos de corte neoliberal, y su corolario como lo fue, la migración de mexicanos hacia los Estados Unidos. Ecuador por su parte tiene una gran similitud con México en cuanto a los problemas que desataron el éxodo de ecuatorianos hacia países con mejores condiciones como España y Estados Unidos. Esta investigación realizará una contextualización histórica de la gestación de ambos procesos sociales, cuya matriz la encontramos en el proyecto neoliberal y sus crisis económicas de financiarización, (1994 en México y 1999 en Ecuador) y posteriormente nos centraremos en el discurso enarbolado entorno a las remesas como palanca del desarrollo; sin embargo, nuestra perspectiva pretende desmontar el mito que sustenta  a las remesas como factor clave para disminuir la desigualdad de ingresos de ambos países.

Para esquematizar cronológicamente los sucesos previos a la migración mexicana, Salazar (2004) hace un recuento de los modelos económico-políticos previos a la implementación del modelo mexicano neoliberal. El autor argumenta que, desde la mitad del siglo XIX México adoptó un modelo agroexportador basado en la exportación minera y agrícola, seguido años más tarde por el modelo de sustitución de importaciones que potenciaba la industria y el mercado interno y que se solidificó en 1945 y que, entró en crisis en la década de los años 70; consecuentemente el modelo neoliberal de los 80 se basó en la liberalización comercial y financiera, además de la minoritaria participación del Estado,  apoyando  la empresa privada con el fin de potenciar el comercio mundial, especialmente con Estados Unidos.

El modelo neoliberal mexicano se puede resumir en tres administraciones que comenzaron en 1982 con la presidencia de Miguel de la Madrid Urtado que tuvo que acoger la presidencia con una serie de problemas económicos de los cuales se puede mencionar: crisis agrícola, déficit de la balanza de pagos, desigual distribución del ingreso, caída de los precios del petróleo, entre otras. México se encontraba en un estancamiento económico a causa de problemas internos de la política económica que existía y de externalidades internacionales. Ante estas circunstancias el gobierno adoptó un plan elaborado por el FMI, llamado Programa Inmediato de Reordenación Económica (PIRE). Pero este fue ineficiente ya que agravó la recesión económica y creció el número de desempleados, y para 1986 la inflación era del 105% mientras el PIB decreció en 4% (Salazar 2004).

En la segunda administración neoliberal encabezada por Carlos Salinas de Gortari, los índices inflacionarios fueron reduciéndose paulatinamente de un 80% en 1988 a 7,1% en 1994 y de igual manera para comienzos de este año se registraba un aumento del 2,4% en la actividad económica gracias al Pacto de Estabilidad y Crecimiento Económico (PECE).  Pero para ese mismo año se levantó en armas el ejército Zapatista de Liberación Nacional, acción realizada como rechazo a las políticas neoliberales que afectaban a los mexicanos más necesitados y campesinos, además del asesinato del candidato a la presidencia Luis Donaldo Colosio, hechos que se traducían para México como el inicio de un nuevo declive económico. Para el tercer gobierno neoliberal, Ernesto Zedillo Ponce de León mantuvo el modelo de liberalización económica, redujo el gasto público, así como también lo salarios reales. Zedillo fue partícipe de la primera crisis de las economías globalizadas que impactó a varios países latinoamericanos con el denominado “efecto tequila”(Salazar 2004).

En este contexto para 1994, Medina (1996) identifica un aumento del desempleo, ubicándose del 3,2% en diciembre de 1994 a 6,6% en tan solo seis meses posteriores; en ese mismo lapso de tiempo el PIB decreció un 5,8%, además identificó que, del total de la población económicamente activa, el 50,4% vivía al mes con menos de dos salarios mínimos al día (168 pesos mensuales). Los mexicanos que ganaban más de 10 salarios mínimos al día solo constituían el 2,1% de la PEA. También, Francisco (2013) menciona que en ese mismo año México aportaba con 24 supermillonarios, entre ellos Carlos Slim y Emilio Azcárraga, convirtiéndose en el cuarto país con más millonarios en la lista. Esto nos dirige a centrarnos en el modelo económico mexicano que contribuye mayoritariamente a incrementar la desigualdad de una manera desmesurada.

En el marco de la desigualdad que se vivía en México, y el modelo neoliberal que provocó el desempleo, Estados Unidos era un atractivo, no solo por la ubicación geográfica, sino también por las políticas que se venían implementando desde un tiempo atrás. En 1982 el presidente estadounidense de ese entonces, Ronald Reagan firmó la reforma migratoria llamada IRCA (Inmigration Reform and Control Act) cuyo principal punto contribuyente a la migración de mexicanos a Estados Unidos fue la aceptación y regularización de extranjeros indocumentados (3 millones de mexicanos aproximadamente). Sin embargo, dicha reforma propició un giro en el tipo de migración de mexicanos hacia los Estados Unidos, puesto que pasó de ser una migración circular, (fuertemente vinculada a los ciclos agrícolas)  a una permanente; además el presidente Miguel de la Madrid para 1990 recibió el informe realizado por el Consejo Nacional de Población (Conapo) en colaboración con diferentes académicos sobre los vínculos entre la migración, el comercio, la deuda internacional y las inversiones, para poner en marcha un Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN). El discurso de los tecnócratas se basó en lograr un crecimiento y desarrollo para la economía mexicana, lo cual disminuiría la migración e incentivaría el crecimiento (Roldán 2015). Este Tratado entró en vigencia en enero de 1994, pero los resultados de este acuerdo que buscaban promover la inversión extranjera y por ende la creación de trabajos, añadido a  una integración económica,  no ha sido del todo satisfactoria ya que la migración hacia Estados Unidos se duplicó en los años siguientes, siendo la migración ilegal su principal componente, de tal modo, se rompió con el principal objetivo del TLCAN que era exportar bienes, no personas (Gallagher, Dussel Peters y Wise 2011).

En otras latitudes, pero similar telón, Ecuador, durante los años 90 estuvo marcado por la inestabilidad del sistema monetario y político, al igual que por externalidades ajenas al control del país, que desencadenaron una serie de consecuencias de impacto social, como la migración internacional de ecuatorianos que, ahuyentados por el escenario que enfrentaba la economía ecuatoriana e incentivados por economías más estables, salieron en búsqueda de mejores ingresos para la manutención de sus familias. Como consecuencia de esto, el Estado se beneficiaría de las remesas, por lo que se esperaba un efecto positivo a nivel socioeconómico del país, específicamente sobre la desigualdad.

En primer lugar cabe mencionar que las raíces que detonaron la migración de ecuatorianos al exterior se suscitaron en el gobierno de Jamil Mahuad en 1999; la aglomeración de problemas internos y externos afectaron la estabilidad del país ocasionando una crisis económica que se evidenció por un escenario de hiperinflación y desplome de los precios del petróleo principalmente (Salgado 1999); a estos hechos se sumó el efecto de la crisis económica mexicana, denominada el "efecto tequila" el cual redujo los niveles de confianza de la inversión extranjera en el mercado de América Latina (Obando 2009). En este contexto, el gobierno optó por declarar feriado bancario que significó el congelamiento de los depósitos con el objetivo de detener la fuga de capitales; y como medida ante esta crisis que se suscitaba, se remplazó al sucre por el dólar norteamericano.

Como segundo punto, debido a los problemas  por los que atravesaba el país, y el impacto socioeconómico que tuvieron, incentivaron a los ecuatorianos a migrar de su lugar de residencia, principalmente a España y Estados Unidos (FLACSO 2008). FLACSO analizó la migración internacional de ecuatorianos y con datos de la Dirección Nacional de migración del Ecuador, identificó que entre los años 1999 y 2007 el flujo de migrantes ascendió a 954.396 personas. El efecto consecuente de los saldos migratorios fueron las remesas que recibió el país, de tal manera que éstas representaron un ingreso de 3.087,9 millones de dólares en 2007; durante el segundo trimestre de 2014 el flujo de remesas que ingresó al país ascendió a 615.8 millones de dólares según cifras del BCE (2014).

Como tercer punto para constatar los efectos causados por el deterioro de la economía ecuatoriana, Acosta (2005) argumenta que el país experimentó una gran aceleración en cuanto a su pobreza, pasando de 3,9 millones de pobres a 9,1 millones entre el periodo de 1995 y 2000. Complementariamente la desigualdad de ingresos creció, mientras que en 1990 el 20% de las personas más pobres recibían 4,6% de los ingresos totales, en el año 2000 se redujo a menos del 2,5%. Y en cuanto a las personas del 20% que más ingresos percibían, pasaron de 52% a más del 61%.

Ahora bien, la presente investigación tratará de explicar los efectos de la migración internacional acaecida en Ecuador y México a causa del entorno macroeconómico y por consiguiente centrándonos principalmente en el efecto de las remesas sobre la desigualdad de ingresos. Para ello se analizarán datos históricos de ingresos de los hogares como principal punto, con el fin de inferir si las remesas han aportado a disminuir la desigualdad, se optará por utilizar datos proporcionados por las principales fuentes estadísticas del país como INEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) e INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía) en el caso de México. El problema radica principalmente en explicar y responder la inquietud sobre si las remesas fungieron como una salida para disminuir la desigualdad en estos dos países latinoamericanos.

 

¿Las remesas recibidas en el Ecuador y en México, realmente coadyuvaron en la disminución de la desigualdad?

Con lo anteriormente expuesto, en la introducción, y bajo el cobijo del discurso de algunas organizaciones internacionales, se creó la pléyade de virtudes que poseen las remesas, (ser contra cíclicas, aumentar las reservas en divisas extranjeras de los países receptores, fungir como palanca del desarrollo, etc.) Sin embargo, los autores, consideramos exacerbadas tales características, puesto que se omiten las causas estructurales de la migración y se enfocan solamente en las remesas; por tanto, “las remesas recibidas en ambos países, no son significativas en la disminución de la desigualdad”. Omitiendo que provienen en su mayoría de trabajos sobre explotados y precarios, y, al transformarse en remesas, debemos concebirlas como un ingreso más, destinado al consumo y sustento. Es por tanto que realizamos un análisis histórico, tomando datos oficiales e indicadores estadísticos de Ecuador y México y poder responder a ¿cómo las remesas sirvieron para influir en la desigualdad de ingresos y si realmente fue así?

Con ello procesaremos los datos mediante el software estadístico STATA, considerando las encuestas proporcionadas por el INEC e INEGI para construir un ingreso conjunto para cada país y su respectivo año y, finalmente mediante el índice de Gini por deciles determinaremos si las remesas recibidas en Ecuador y México han inferido en disminuir los niveles de desigualdad.

 

El papel de las teorías y las instituciones internacionales en el estudio de las migraciones

Para comenzar a contextualizar, debemos explicar primeramente si los efectos de la migración son significativos y posteriormente su impacto sobre las economías receptoras y de origen. Comenzando por Borjas (1989), en su investigación explica cómo afecta el flujo de migrantes a los países emisores y receptores y llega a la conclusión que los grandes flujos migratorios que se producen a través de fronteras internacionales darán lugar a cambios significativos a las condiciones económicas tanto del país de origen como del destino. Por añadidura en el trabajo de Lee (1966) explica que las variaciones en el número de migrantes se relacionan con la diversidad de las regiones, con el grado de dificultad de los obstáculos intervinientes y con las fluctuaciones del sistema económico como es en el caso de Ecuador y México.

Después de conocer que la migración tiene un impacto dentro de las economías podemos analizar el estudio empírico acerca de las remesas realizado por Richard, Adams y Page (2005) en su publicación titulada ¿La migración internacional y las remesas reducen la pobreza en los países en desarrollo?, quienes estudiaron datos de migración internacional, remesas, la desigualdad y la pobreza de 71 países en vías de desarrollo. Los resultados indican que existe una reducción en la pobreza, específicamente nos señala que, en promedio, un aumento del 10% en la proporción de migrantes internacionales causará en la población local una reducción del 2,1% de la proporción de personas que viven con menos de $1.00 al día. Pero se debe tomar en cuenta que los datos de cada una de estas variables son incompletos y están sujetos a informes poco fiables de los países en vías de desarrollo.

Pero, ¿qué arguyen los organismos internacionales acerca de este problema? El interés de las instituciones internacionales sobre los efectos que tienen los movimientos de capital humano a través de las fronteras internacionales ha crecido durante los últimos tiempos, a partir de ello estas organizaciones han enarbolado un discurso entorno a las remesas considerándolas como una herramienta que contribuye y/o coadyuva al desarrollo. El Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la Organización de las Naciones Unidas concuerdan que las remesas pueden ser utilizadas como un instrumento para el desarrollo, pero existen algunas discrepancias, en el caso de la economía mexicana, que en lugar de fomentar un desarrollo alientan la dependencia económica de estas, incluso provocando un “paternalismo migrante” (García 2014), aparte de fomentar la fuga de cerebros, y provocar altas tasas de despoblamiento en las comunidades mexicanas, así como el desarraigo de las generaciones subsecuentes en EE.UU. Sin embargo, como aporte positivo; las remesas se las puede considerar como un apoyo a la subsistencia de los receptores de estas, además de tener un uso potencialmente productivo (aunque escasamente lo es). Por tanto, las remesas no pueden mejorar las condiciones de vida sustancialmente ya que se las considera como un ingreso adicional para las familias receptoras, es cierto que, pueden contribuir a la disminución de la pobreza pero no elevar significativamente las condiciones de vida de una sociedad (Márquez  2007).

¿Desde cuándo comenzó la preocupación acerca de la migración y sus efectos? El periodo comprendido entre 1870 y 1914 conocido como la primera globalización se destacó por importantes movimientos a nivel laboral. En 1919 la Organización Internacional del Trabajo fue la primera organización internacional que abordó la problemática acerca de la migración desde el punto de vista de la protección hacia los trabajadores migrantes. A principios de los años 90 los problemas migratorios aparecieron nuevamente a nivel internacional, relacionados esta vez desde la perspectiva del desarrollo. A partir de esto se estructuró el famoso Discurso Internacional de Migración (DIM) por parte de los organismos internacionales, que consideran que las remesas representan sumas muy importantes de dinero para los países de origen, y presentan numerosas ventajas, como ser una fuente de financiamiento externo, para los países en desarrollo a parte de ofrecer beneficios inmediatos a sus receptores. Pero el DIM considera que las remesas no son del todo buenas, en especial a lo que se refiere la distribución del ingreso (Pécoud 2015).

Ahora bien, ¿cómo han considerado los investigadores los efectos de las remesas? Podemos comenzar explicando la investigación realizada por Bradford (1995) acerca de la migración, las remesas y la desigualdad. Ellos estiman los efectos netos de la migración en la distribución del ingreso en una muestra en Bluefields, Nicaragua. Para proceder con este estudio, ellos analizan los efectos de la migración y las remesas en la distribución del ingreso, imputando las ganancias potenciales de vivienda de los migrantes y los ingresos de las familias de los migrantes, esto con el propósito de mejorar el contraste en el análisis de la distribución del ingreso incorporadas las remesas. En el estudio, encontraron que la migración y las remesas incrementan la desigualdad entre los que las reciben y los que no, así como el aumento del precio de bienes raíces en los sitios donde reciben remesas. Al igual que en casos como en provincias del Ecuador y estados de México de los que hablaremos más adelante.

Al analizar el comportamiento de los receptores de remesas, Solimano (2007) analiza la forma en la que se utilizan las remesas recibidas por las familias del país de origen y encuentran que cerca del 72% de las remesas recibidas son utilizadas para financiar gastos como: alimentos, pago de servicios públicos, arriendos, etc. El ahorro de las remesas representa en promedio el 7%, educación 6% y adquisición de vivienda 1,8%. Además, menciona que en algunos países de América Latina y el Caribe las remesas recibidas representan un gran porcentaje del PIB que las familias utilizan mayoritariamente para consumo y esto no necesariamente es una salida para la desigualdad dentro de la región, ya que varios países exceden el 0,5 medido por coeficientes de Gini. De tal modo, los resultados de los efectos de las remesas sobre el crecimiento no son concluyentes, pero en cuanto a la desigualdad si, ya que Stark (2006) realiza una investigación sobre la desigualdad y la migración. En ella presenta una explicación analítica y conductual sobre estas variables, utilizó el coeficiente de Gini como medidor de desigualdad de ingresos y encontró una correlación positiva entre migración y Gini.

Para Taylor (2004), las remesas y los ahorros enviados por los migrantes representan los beneficios más directos y mesurables de la migración internacional en las áreas originarias de los migrantes. La evidencia indica que las remesas que contribuyen al ingreso de las familias de migrantes pueden ser sustanciales del desarrollo del sector, pues los vínculos económicos que transmiten las remesas contribuyen a las demás familias que no han participado en la migración internacional ya que se encuentran dentro de la zona de emigración receptora de éstas. Estos efectos directos e indirectos de las transferencias internacionales pueden influir potencialmente en la producción, la desigualdad de ingresos y la pobreza. Todos estos efectos que causan las remesas pueden ser conductivos mediante políticas gubernamentales para poder influir en el crecimiento igualitario de los ingresos, pero sin preocupaciones estatales que conduzcan las remesas, estas pueden tener efectos negativos desplazando las actividades locales de producción; las economías se van a especializar en la exportación de fuerza laboral y no en la producción de bienes transables.

Si tomamos en cuenta la importancia de las políticas implementadas para canalizar las remesas, Acosta (2005) realizó un estudio en Ecuador en el cual analizó los aportes de las remesas en la economía ecuatoriana realizando un análisis económico de datos estadísticos históricos, encontró que, en el flujo migratorio de la época de los años 90, en su mayoría los receptores de remesas pertenecen a la clase media abarcando el 51%, la clase baja representó el 26%. Esto apunta a que los ingresos percibidos por la clase media son mayores y no necesariamente permiten reducir la pobreza de esa clase, sino mejorar los ingresos, a diferencia de la clase de estratos bajos que sí tratan de salir de la pobreza a través de la migración.   Cabe resaltar que la clase baja no migró ya que no poseían ni los medios económicos ni el capital social para emprender la travesía. Acosta concluye que las remesas constituyen un aporte muy importante para sostener la economía de Ecuador, reduciendo los índices de pobreza; pero no encuentra a las remesas como una herramienta para impulsar el desarrollo, debido a la ausencia de políticas económicas adecuadas dirigidas a la producción y el empleo.

Para agregar, la Comisión Mundial sobre las Migraciones Internacionales, arguye que, las políticas gubernamentales juegan un papel fundamental y apuntan a que es necesario que se considere a las remesas como dependientes de la calidad de la gobernabilidad en el país, sin sistemas financieros sólidos, moneda estable así como un clima favorable para la inversión, sería poco probable que las remesas contribuyan al crecimiento (CMMI 2005).

El enfoque de Canales (2008) y uno de los más relevantes a nuestra consideración en cuanto a cómo se analizan las remesas dentro de la economía y su papel productivo, podemos destacar algunos puntos importantes, ya que toma en cuenta una dimensión real del papel que representan éstas en el caso de México. Primero, las remesas a finales de los años noventa constituyen una de las tres principales fuentes de ingresos de México muy cercano a los ingresos por la venta de petróleo. Segundo, en cuanto al destino de las remesas, solo una pequeña proporción de las mismas se ahorra y se destina a la inversión productiva. Tercero, mediante evidencia empírica e información estadística oficial realiza análisis en el potencial productivo de las remesas que no es en ningún sentido diferente de otros ingresos y capitales sociales, ya que se trata básicamente de un ingreso salarial destinado al consumo.

Las remesas que recibió México en 2015 ascendieron alrededor de 23.645 millones de dólares (Cervantes 2015), por lo tanto, el efecto de éstas en la inversión productiva según estudios de Massey (1998) citado por Canales (2008), han permitido capitalizar más del 20% de empresas de alta emigración del occidente de México.  Esto se debe a que las remesas son utilizadas como un fondo salarial por parte de los hogares que se destina principalmente al consumo y a la reproducción material del hogar. Por ende, no hay razón para considerar a las remesas como fuente de financiamiento para inversión productiva, por tanto, podrían ser consideradas como equivalentes a los fondos salariales.

La dificultad observada en la manera que fluyen las remesas a través de la economía dificulta la orientación hacia lo productivo, ya que son enviadas en pequeñas cantidades en un promedio de 320 dólares por transferencia, pero en millones de transacciones en el caso de México que rompió record en el 2016 con 26 mil millones 970 mil dólares (Banco de México 2017). La forma en que fluyen las remesas hacia la economía dificulta que exista inversión productiva, un hogar promedio, aunque quisiera invertir el total de las remesas solo le alcanzaría para instalar pequeños negocios con un escaso impacto productivo. Además, si las remesas se consideran necesarias para implementar un negocio, es un indicador que en estas sociedades no se benefician de políticas públicas que fomenten la creación de pequeñas y medianas empresas (Canales 2008).

Con esta concepción en la que las remesas generan capital económico para los hogares para fines de consumo y no tanto para inversión productiva, este ingreso adicional no es suficiente para contrarrestar la desigualdad social ya que más bien se trata de un problema estructural, pues los migrantes y sus familias difícilmente alcanzarán, mediante las remesas, a formar parte de la elite regional ya sea por situaciones de capital social y/o cultural (Canales 2008).

 

¿De dónde obtuvimos nuestros datos?

Para dar cumplimiento a los objetivos de esta investigación, la fuente de la cual se extraerán los datos para el caso de Ecuador provendrán del INEC, de esta se deriva la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU) de la cual se tomarán las encuestas realizadas en el 2007 y 2014. En el caso de México, los datos se obtendrán del INEGI de la cual se deriva la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) de la que se utilizarán datos de los años 2008 y 2014. Ambas siendo las fuentes estadísticas oficiales para cada uno de los países objeto de estudio.

En cuanto a las variables que se recolectarán de las encuestas para poder comprobar la hipótesis de que las remesas no son significativas para la reducción de la desigualdad, dos variables son las necesarias: primero las remesas recibidas por los ecuatorianos y mexicanos. La segunda variable de estudio se conforma por los ingresos totales percibidos por los hogares, a la vez ésta variable se desagrega en diferentes tipos de ingresos que se detallan en la Tabla nº 1.

 

¿Qué es el índice de Gini?

Quizá para el lector economista, es conocido este índice, sin embargo, para la mayoría de los lectores probablemente les parece algo ambiguo o raro, por ello, consideramos importante definir qué es lo que obtenemos con el índice de Gini, de esta manera, podremos manejar y comprender todos, el mismo lenguaje y se podrán entender mejor nuestros resultados. Para ello tomaremos la definición del Banco Mundial sobre índice de Gini:

“El índice de Gini mide hasta qué punto la distribución del ingreso (o, en algunos casos, el gasto de consumo) entre individuos u hogares dentro de una economía se aleja de una distribución perfectamente equitativa. Una curva de Lorenz muestra los porcentajes acumulados de ingreso recibido total contra la cantidad acumulada de receptores, empezando a partir de la persona o el hogar más pobre. El índice de Gini mide la superficie entre la curva de Lorenz y una línea hipotética de equidad absoluta, expresada como porcentaje de la superficie máxima debajo de la línea. Así, un índice de Gini de 0 representa una equidad perfecta, mientras que un índice de 100 representa una inequidad perfecta.’’ (Banco Mundial 2017).

En otras palabras, el índice de Gini conforme se acerca más a 1, significa que las sociedades son más desiguales y conforme se aproxima su valor a 0, son menos desiguales, por lo general los países desarrollados tienen un índice de Gini alrededor de 0.24 y 0.36 (Noruega con 0.24) y los más desiguales como Brasil con 0.59. En este contexto, se tomarán los datos de ingresos de hogares tanto de Ecuador y de México para construir principalmente dos tipos ingresos, el primero comprende el total de ingresos con remesas y el segundo el total de ingresos sin remesas. Esto con el fin de comprobar mediante el índice de Gini por deciles la manera en cómo ha ido variando durante los años objeto de estudio.

Para realizar estas operaciones se utilizará el software estadístico STATA con los micro datos de cada encuesta para los años especificados anteriormente, subsecuentemente se corregirán fallas como datos perdidos y números inconexos que obstaculicen los resultados. Además, se expilarán datos de ingresos de hogares que sean nulos con la pretensión de mejorar la calidad del indicador de desigualdad.


Discusión de resultados

Ecuador

Tabla nº 1. Índice de Gini Ecuador

 

2007

2014

Deciles

Ingreso Total

IT sin remesas

Ingreso Total

IT sin remesas

1

0.259493

0.261056

0.253107

0.254182

2

0.105415

0.108694

0.085350

0.092568

3

0.023517

0.027067

0.056931

0.061311

4

0.037382

0.042954

0.027717

0.032093

5

0.032280

0.038620

0.018298

0.020874

6

0.037607

0.048181

0.020046

0.022614

7

0.031518

0.040563

0.027874

0.030663

8

0.053076

0.066883

0.042191

0.046287

9

0.080943

0.092176

0.069231

0.073314

10

0.542641

0.548222

0.443206

0.446476

Población

0.638175

0.638978

0.525388

0.525559

Fuente: Elaboración propia con datos del INEC.

 

Al observar la distribución del índice de Gini por deciles en la tabla nº 1 podemos destacar dos aspectos, el primero es que se puede notar la existencia de un concentrado mayor de desigualdad dentro del decil número 1 de la población que comprenden las personas con ingresos más bajos del país. Además, se puede observar que este índice es mucho mayor dentro del decil número diez, esto quiere decir que en el grupo de las personas que más ingresos perciben existe una gran diferencia de ingresos para los dos años.  Como segundo aspecto se destaca un bajo índice de Gini dentro del grupo de deciles dos al nueve, exceptuando el decil numero dos para al año 2007, todos los demás caracterizados por conformar números centésimos que representan bajos niveles de desigualdad.

La evolución que se puede observar de la desigualdad en el Ecuador de manera general a través del índice de Gini poblacional tomando en cuenta los ingresos totales incluidas las remesas, ha sido la disminución de 0.112787 puntos lo que quiere decir que a nivel poblacional la desigualdad ha disminuido. Pero este índice no refleja de una manera especifica qué segmento de la población ha sido el afectado. De tal manera que al analizar la distribución en deciles del índice de Gini se puede distinguir que el segmento de la población que perciben más ingresos ubicados en el decil número 10 ha experimentado una disminución de 0.099435 puntos desde el 2007 al 2014 pasando de un índice de 0,542641 a 0,443206 respectivamente.

El efecto de las remesas sobre la desigualdad para el año 2007 que se puede observar en el Grafico nº 1, es poco significativo a nivel general, afectando a la diezmilésima parte del índice ya que, con remesas, la desigualdad general se ubica en 0.638175 y al hacer la desvinculación de las remesas este índice se ubica en 0.638978 lo que quiere decir que las remesas a nivel poblacional disminuyen la desigualdad de manera ínfima. Al analizar los deciles de la población podemos observar que, al no existir las remesas dentro de los ingresos de los hogares, la desigualdad de ingresos sería mayor en centésimas al referirnos al decil número uno, cuatro, seis, siete, ocho y nueve, lo que nos induce a argumentar que las remesas disminuyen la desigualdad de manera muy poco significativa para el año 2007.

Para el año 2014 como lo indica el Grafico nº 1 ocurre un paralelismo, es decir, una situación en que “a” representada por el año 2007, es semejante a una situación “b” representada por el año 2014, con la única diferencia en que la desigualdad de manera general ha disminuido. Al hablar específicamente se destaca el decil número 10 que al pasar siete años ha disminuido alrededor de una décima, lo que nos otorga la premisa de que el gobierno de Rafael Correa a lo largo de su periodo ha implementado políticas encaminadas a la reducción de la pobreza y desigualdad, hechos reflejados en sus discursos deliberativos en contra de la desigualdad y las clases más ricas.

 

México

Tabla nº2.  Índice de Gini México

Índice de Gini México

 

2008

2014

Deciles

Ingreso Total

IT sin remesas

Ingreso Total

IT sin remesas

1

0.396972

0.402213

0.391783

0.394916

2

0.107575

0.121365

0.196457

0.206409

3

0.058331

0.070152

0.081451

0.091125

4

0.043226

0.056327

0.050017

0.058613

5

0.040234

0.053725

0.042945

0.050131

6

0.038627

0.054904

0.041690

0.049228

7

0.041186

0.057207

0.043199

0.050269

8

0.048025

0.060989

0.052636

0.058649

9

0.066081

0.075570

0.068124

0.074044

10

0.279520

0.283103

0.302542

0.305275

Población

0.526337

0.528525

0.551252

0.553325

Fuente: Elaboración propia con datos del INEGI

 

La Tabla nº2 nos brinda la descripción general y especifica de la desigualdad de ingresos de la población de México para el año 2008 y para el año 2014. De lo que podemos destacar al igual que en Ecuador, las clases de menor orden y las de mayor orden presentan los índices de desigualdad más altos, y, en cuanto a los deciles que se encuentran en la “media”, no presentan altos índices de desigualdad, a excepción del decil número dos como lo muestra el Grafico nº2.

A nivel general y refiriéndonos al ingreso total incluyendo las remesas, del 2008 al 2014 la desigualdad en México ha aumentado en 0.024915. En particular, la desigualdad se ha mantenido en las clases de menores ingresos, ya que ha variado en 0,00051, lo cual es una diferencia poco representativa. Pero al hablar de las clases que mayor ingreso perciben, la desigualdad ha aumentado en 0.023022, lo cual nos brinda una idea de que la desigualdad en México va en aumento especialmente por el efecto de los hogares que más ingresos perciben, esto conlleva a la idea de que la acumulación de capital por las familias más ricas, ocasiona paulatinamente disparidad en la distribución de la renta.

Al examinar el efecto de las remesas en la desigualdad, podemos comenzar explicando que en el año 2008 representaron para México alrededor de veinticinco mil millones de dólares, pero el efecto que nos indica el índice de Gini es que las remesas son poco útiles para reducir la desigualdad de manera significativa como se puede observar en el Gráfico nº2, ya que la variación del ingreso con remesas y sin remesas es de centésimas dentro de cada uno de los deciles de la población. Esto se puede contrastar con el estudio de Canales (2008) que considera a las remesas congéneres a un fondo salarial con poco potencial productivo por su manera en cómo se integran a los ingresos de los hogares.

 

Conclusiones

En ambos países acaecieron procesos migratorios muy relacionados con las fluctuaciones del sistema económico y por las políticas de ajuste estructural implementadas por gobiernos neoliberales, por lo cual la población que decidió migrar hacia países con mejores condiciones económicas jugaron el papel fundamental de emisores de remesas hacia sus familias que lo requerían. Cabe destacar que las familias receptoras iban a utilizar esas remesas en gasto y consumo y no para inversión productiva, lo que dificultará el ascenso de las clases ubicadas en el decil más bajo de ingresos. Esto con el sustento de lo que se puede evidenciar A través de los índices de Gini de ambos países.

Tanto México como Ecuador presentan altos niveles de desigualdad en los años referidos, al exponer el caso de Ecuador, éste ha logrado mejorar la distribución de la renta en el periodo de 7 años, lo que se puede atribuir a las políticas encaminadas a la reducción de la pobreza y desigualdad promovidas por el ex presidente Rafael Correa. En el caso de México la desigualdad ha aumentado en el periodo de 6 años como se puede observar en la Tabla nº2, lo cual se explica al considerar que la población de los deciles más bajos incrementó su situación de desigualdad en ese periodo. Con ello se puede alegar que la pobreza se incrementó. De igual manera en la población ubicada dentro del decil mas alto existió un aumento en su índice de Gini, lo que nos conduce argumentar que ha existido una política económica de corte neoliberal, donde los objetivos de los presidentes han sido privilegiar la acumulación de capital hacia los sectores ricos y las grandes multinacionales.

Las remesas, en México como en Ecuador son análogas, ya que no representan gran significancia para la reducción de la desigualdad como lo hemos podido comprobar a través del índice de Gini medido por deciles. El cambio mínimo que se puede contemplar en las variaciones del índice al imputar las remesas del ingreso total de los hogares representa una variación positiva pero mínima en su cometido por mejorar los niveles de desigualdad de ingresos.

La mejora en la desigualdad en Ecuador se puede deber a otros acontecimientos y no necesariamente a las remesas ya que si así fuera existiría una variación mucho mayor en los índices particulares o en otras palabras en los deciles. Por lo tanto, esta investigación concluye que las remesas sirvieron para incrementar los ingresos de la población y por efecto, para incrementar el consumo dentro de los parámetros del PIB, lo cual benefició tanto a la empresa privada como a los ingresos fiscales y no imprescindiblemente a mejorar la condición natural de desigualdad.

En el caso de la economía mexicana la situación de desigualdad ha aumentado, de tal modo, argumentamos que el gran flujo de remesas que recibieron las familias mexicanas dentro de los años tratados sirvieron para incrementar los ingresos de las familias. Pero este ingreso se encauzó hacia el consumo, por lo que en la variación de los deciles no es significativa la mejora en la desigualdad, ya que éstos no han sido productivos para desarrollar los ingresos de las familias más pobres, sino que han servido para sustentar la manutención, por lo que las empresas proveedoras y de comercialización de productos de primera necesidad, como los supermercados, se beneficiaron por el incremento de los ingresos de los hogares causados por las remesas.

En conclusión, la hipótesis de este estudio se acepta, ya que las remesas no son significativas para mejorar la situación de desigualdad; al comparar la situación de ambos países podemos considerar la situación de política económica adoptada por Ecuador. Políticas encaminadas a disminuir la desigualdad donde las remesas no son significativas, a diferencia de la economía mexicana que no ha disminuido sus índices de desigualdad pese a haber recibido un flujo exorbitante de remesas en comparación con Ecuador.

Como apéndice mencionaremos a Atkinson (2016), especialista en desigualdad que nos convida información muy valiosa en su libro sobre la temática tratada en esta investigación. Considera que para llegar a alcanzar menores niveles de desigualdad es necesario que existan cambios en los ingresos de mercado, así como también mediante aranceles y gasto. Asimismo, el poder de mercado, dentro de la economía, desempeña un papel importante en los niveles de desigualdad por lo que el gobierno, los sindicatos y las organizaciones de consumidores deben tomar medidas en cuanto a política pública direccionada al constante cambio tecnológico, impedir el desempleo, impuestos a las herencias progresivos, un impuesto a la propiedad proporcional, además de un apetito de acción y liderazgo político.

 

 

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