Subempleo en el mercado laboral juvenil en Ecuador

Lammert Petter Pérez; Carlos Moreno Hurtado

Economista Universidad Técnica Particular de Loja Guayaquil-Ecuador, Universidad Técnica Particular de Loja, Ecuador , Máster en Investigación Aplicada en Economía y Empresa Docente investigador Universidad Técnica Particular de Loja Loja-Ecuador, Universidad Técnica Particular de Loja, Ecuador



Resumen

El artículo presenta un análisis acerca de las características de los individuos que forman parte del subempleo juvenil. Para el efecto, la metodología que se usa es la de modelos probabilísticos, con el uso de micro-datos que se centran precisamente en analizar las principales características de aquellos que no cuentan con un empleo adecuado (comúnmente conocidos como subempleados). El estudio segmenta las variables utilizadas en las estimaciones en tres categorías: características demográficas, de capital humano y condiciones socioeconómicas. Dentro de estas tres categorías, existen características de los individuos jóvenes que los llevan a tener trabajos precarios como los que ofrece el subempleo. Por ejemplo, los resultados muestran componentes discriminatorios de género y étnicos. También destaca la importancia de la zona en la que reside, su estructura familiar y cuán dotado, en términos de capital humano, se encuentra. El estudio también considera la incidencia de la situación socioeconómica del individuo en la determinación de la probabilidad de ser o no subempleado.

Received: 2018 November 28; Accepted: 2018 December 27

5519. 2019 ; 7(13)

Copyright

El Copyright solo reconoce autoría de los trabajos aquí presente, pero los derechos de publicación son titulares de Revista nuestrAmérica.

Keywords: Palabras clave subempleo, mercado, discriminación, capital, educación.
Keywords: Palavras-chave subemprego, mercado, discriminação, capital, educação.
Keywords: Keywords underemployment, discrimination, capital, education.

Introducción

En Ecuador, el mercado laboral se caracteriza por sus bajas tasas de desempleo que se explican, particularmente, por las altas tasas de empleo inadecuado que experimenta su población. Uno de los grupos etarios que se ve afectado en mayor medida de esta coyuntura es el juvenil que, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo se compone de aquellas personas que oscilan entre 15 y 24 años (ILO 2016). Para junio de 2017, la tasa subempleo para los jóvenes ecuatorianos se ubicó en 21.9%, siendo esta la más alta de todos los grupos etarios y además alcanzando el nivel más alto en los últimos diez años (INEC 2017), evidenciando un deterioro progresivo de las condiciones laborales y una desventaja frente los ecuatorianos de otras edades.

El presente estudio se encarga precisamente de identificar los efectos que ciertas características individuales del mercado laboral juvenil causan sobre la probabilidad de estar subempleado, esto con la metodología de un modelo probabilístico (probit). Para ello, el documento se organiza de 5 secciones. La siguiente sección aborda principalmente los principales postulados teóricos y empíricos que se relacionan con la problemática de estudio. En la tercera sección se describen y analizan brevemente los datos con los que se realizan las estimaciones, así como el proceso metodológico utilizado. Posteriormente, se exponen los principales resultados de la investigación; y, finalmente, en la quinta sección se realiza una discusión de los hallazgos y se expone las principales conclusiones.

Subempleo laboral juvenil

El análisis acerca de la precariedad laboral, desde el punto de vista de la informalidad y/o subempleo es una cuestión que la literatura económica no ha prestado demasiada atención, menos aun cuando el análisis es específico a un grupo etario como el juvenil. Algunos pocos estudios muestran, de manera general, que existen factores educativos, culturales, sociales y económicos que influyen significativamente en las condiciones de trabajo para los jóvenes y, evidencian también que existen factores discriminatorios que influyen en el mercado laboral juvenil, como la discriminación hacia la mujer y hacia ciertos colores de piel (ej. Pacheco (2013) en Costa Rica; De la Rosa (2011) en Colombia; y Chen, Vivancos y Chang (1990) en Venezuela).

Cordón (2011), en un análisis para Nicaragua, hace énfasis en el nivel de responsabilidad de un joven, como factor influyente en el incremento de la necesidad de encontrar un empleo, con las condiciones necesarias para hacerse cargo de su hogar debido a la reducción de su salario de reserva, que es el beneficio indirecto que reciben los jóvenes que viven con sus padres como pago de renta, comida, transporte, entre otros, disminuyendo su necesidad de buscar mejores oportunidades laborales. Un enfoque similar es el del Gallardo (2016) al analizar la influencia del entorno familiar, demostrando que, si el joven es jefe del hogar, este no puede darse el lujo de detener su búsqueda de condiciones laborales adecuadas. Otras razones señalan a una débil acumulación de experiencia laboral (producto de una alta rotación entre el empleo y el desempleo), lo que genera una inserción laboral deficiente, principalmente en la población más pobre. Esto generaría una postergación de la formación de hogares propios y prolongación de la dependencia sobre los padres, manteniendo la carga financiera sobre estos que, sumada a la insuficiente generación de ingresos, limita sus oportunidades de superar la pobreza, volviéndose un ciclo vicioso entre pobreza y subempleo.

A través de estadísticas descriptivas para Brasil, Argentina, Chile y Paraguay, Tokman (2002) identifica cuatro determinantes. La primera, acerca de la insuficiencia dinámica de la economía y características de su crecimiento. La segunda, las exigencias o expectativas de las nuevas generaciones en relación al empleo esperado, generando altos y sostenidos niveles de rotación. La tercera habla de la insuficiencia del capital humano (educación y experiencia laboral) y, por último, las políticas laborales diseñadas a los sectores de la economía con capacidad de absorber los costos laborales, pero dejando a un lado a los sectores con menor capacidad, que en consecuencia degradan las condiciones de trabajo y hasta deben incurrir en la omisión de derechos para poder subsistir.

Von Wachter, Song y Manchester (2009) en Estados Unidos identificaron que el estado laboral de un joven en un momento particular tiende a perpetuar ese mismo estado laboral en el futuro, indicando que encontrarse en subempleo aumenta las probabilidades de obtener otro empleo de baja calidad. Desde otra perspectiva, Coloma y Vial (2003) en Chile hacen énfasis en el tejido social de las localidades, bautizando como “efecto hábitat” a la influencia del entorno que rodea a un individuo en su toma de decisiones de carácter laboral, donde los jóvenes rodeados de un entorno con altos niveles de delincuencia o drogadicción se ven mal influenciados a caer en estas actividades en lugar de buscar oportunidades de trabajo y superación profesional.

Otra forma de medir las oportunidades laborales y la probabilidad de desarrollo académico y profesional se encuentra en el desarrollo económico de una nación. En este sentido, Prébisch (1981) indica que los países con un mayor desarrollo económico ofrecen una calidad de vida superior. El autor identifica a estos países “desarrollados” por sus altos niveles de tecnificación, desarrollo urbano y producción de bienes elaborados, mientras que las economías “no desarrolladas” poseen un menor nivel de tecnificación y sus ingresos dependen principalmente de la producción de bienes primarios. Bajo estas consideraciones, Prébisch (1981) clasifica a los países bajo una visión dual llamada “centro-periferia”, siendo las economías desarrolladas los “centros” y a las no desarrolladas las “periferias”.

Análisis de datos y proceso metodológico

Dentro de la presente sección se expone brevemente la estructura actual del mercado laboral ecuatoriano, para luego explicar la estructura propuesta, basada en la teoría mencionada en el epígrafe anterior. Asimismo, se muestran varios datos a priori sobre las características del mercado laboral de los jóvenes subempleados que permiten esbozar una idea de lo que ocurre con este grupo etario y sus condiciones laborales, esto con la descripción y un breve análisis de la data utilizada para las estimaciones realizadas con el modelo probabilístico (probit), que consiste en determinar principalmente los efectos que ciertas características de los individuos jóvenes causan sobre el estado laboral de subempleo.

Descripción y breve análisis de datos

Se utilizó la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU) de junio de 2017, cuya base de datos ofrece información valiosa de variables de carácter demográfico, geográfico, social, entre otros (INEC 2017). En base a la estructura y metodología utilizada por la ENEMDU, se debe mencionar que, para la clasificación de las personas con empleo existen cinco categorías: empleo adecuado, subempleados, empleo no remunerado, otro empleo no pleno y empleo no clasificado. Considerando que la definición de empleo adecuado es la de haber percibido un ingreso igual o mayor al salario mínimo trabajando 40 horas o si es que se trabajó menos horas, no desear haber podido trabajar más (INEC 2016), para esta investigación se propone agrupar los últimos cuatro estados laborales en uno solo, bajo la consideración de que todos estos son diferentes formas de subempleo, cada uno alejado en menor o mayor grado del empleo de condiciones adecuadas y, por lo tanto, todos estos miden un grado de precarización de las condiciones laborales. Cabe indicar también que, por la cantidad de información con la que se dispone en la muestra final (depurada), se construyeron categorías diferentes en algunas variables, con respecto a las que maneja la encuesta utilizada.

Una vez identificadas las variables de interés, se procedió a categorizarlas en tres grupos en función de los aspectos o característica que midan del individuo. En total se identificaron 16 variables útiles para la investigación, agrupadas en: i. características demográficas, ii. capital humano y cualificaciones, y iii. situación socioeconómica. A su vez, con la ayuda de estadísticas de carácter descriptivo, se identificó un perfil base de joven subempleado en función de sus características más frecuentes o habituales, como se muestra en el siguiente epígrafe.

Análisis de datos

Al analizar los diferentes estados laborales en base a la clasificación tradicional del mercado laboral, se puede observar en la Tabla 1, que el 21.9% de los jóvenes se encontraron en situación de subempleo. No obstante, si se considera la clasificación propuesta y se agrupan a las diferentes desviaciones del empleo adecuado como formas de precariedad laboral, se identifica que en realidad hubo un 71.5% de jóvenes trabajando en situaciones subempleo, como se muestra en la Tabla 2.

Al tomar únicamente la muestra de jóvenes en subempleo y se los distribuye en base a su autodefinición y área como en la Tabla 3, se puede evidenciar que, a diferencia de los jóvenes mestizos y blancos, los indígenas y de otras autodefiniciones (que incluye a afro ecuatorianos, negros, mulatos y montubios) viven en mayor proporción en el área rural que en la urbana, lo que, al considerar sus respectivas tasas de subempleo, se observa una mayor vulnerabilidad producto de su ubicación.

Tabla 1.

Distribución por estado laboral con clasificación actual



Alternate Text: Tabla 1 Distribución por estado laboral con clasificación actual.
<alternatives>
Estado Laboral Frecuencia %
Desempleo Oculto 78 1.5%
Desempleo Abierto 357 7.1%
Otro Empleo Inadecuado 955 18.9%
Empleo Adecuado 1007 19.9%
Subempleo 1106 21.9%
Empleo No Remunerado 1550 30.7%
Total 5053 100%
</alternatives>
  —INEC (2017)..
Elaboración:.

fn2Autores


Con relación al salario de reserva mencionado en el epígrafe anterior, se expone en la Tabla 4 la distribución de los jóvenes subempleados en base a su relación de parentesco hacia el jefe del hogar, evidenciando que el 71.2% de estos viven con sus padres, lo que permite esbozar una idea sobre este aspecto cultural de las familias ecuatorianas y su influencia en la necesidad, presión y decisión de los jóvenes subempleados por mejorar sus condiciones laborales.

Tabla 2.

Distribución por estado laboral con nueva clasificación



Alternate Text: Tabla 2 Distribución por estado laboral con nueva clasificación.
<alternatives>
Estado Laboral Frecuencia %
Desempleo 435 8.6%
Empleo Adecuado 1007 19.9%
Subempleo 3611 71.5%
Total 5053 100%
</alternatives>
  —INEC (2017).
Elaboración:.

fn3Autores


Tabla 3.

Distribución de jóvenes subempleados por área y autodefinición



Alternate Text: Tabla 3 Distribución de jóvenes subempleados por área y autodefinición.
<alternatives>
Subempleo por área Mestizo Indígena Blanco Otra
Rural (23%) 44% 87% 43% 62%
Urbana (19%) 56% 13% 57% 38%
Total 100% 100% 100% 100%
</alternatives>
  —INEC (2017).
Elaboración.

fn4Autores


Al relacionar el nivel de ingresos con el nivel de instrucción alcanzado y comparar el comportamiento del nivel de ingresos para los subempleados y los empleados plenamente, se observa que la educación no tiene una fuerte influencia sobre los ingresos ya que, como se ilustra en la Tabla 5, un joven subempleado que alcance el bachillerato podría incrementar su ingreso por hora en $0.70 sobre los que solo han llegado a la educación básica, comportamiento similar para los jóvenes con empleo adecuado. Para los individuos subempleados con educación superior, el incremento es de $3.50, similar al $3.10 de los individuos con empleo adecuado.

Al extender el análisis del ingreso y la educación, pero enfocado únicamente al subempleo, se quiso ver si existen diferencias en cuanto a las oportunidades de desarrollo profesional y académico dependiendo del nivel de desarrollo de la localidad de residencia. Para ello, se utilizó la estructura centro-periferia explicada previamente, aplicándola sobre las zonas de planeación nacional (SENPLADES 2017) para construir la Tabla 6, donde se muestra el ingreso por hora y los años de escolaridad promedio de los jóvenes subempleados. Para todos los jóvenes en subempleo, el ingreso por hora promedio es de $3.25 con 11 años de escolaridad.

Sin embargo, se observa que, mientras que en las zonas consideradas periferias un joven con empleo de condiciones inadecuadas gana en promedio $3.01 por hora, en las zonas de Guayaquil y Quito (consideradas “centros”) los jóvenes con el mismo estado laboral ganan $6.18 y $6.71, respectivamente. A su vez, los años de educación promedio en los “centros” muestran mayor oportunidad de terminar el bachillerato, correspondiente a 13 años de estudio, mientras que en las “periferias” se observa una mayor propensión a alcanzar únicamente la educación básica. Si se considera que los valores corresponden a un estado laboral que ya es de condiciones inadecuadas, se podría identificar una situación más grave aún para los jóvenes que viven en las “periferias”.

Tabla 4.

Relación de parentesco hacia el jefe del hogar



Alternate Text: Tabla 4 Relación de parentesco hacia el jefe del hogar.
<alternatives>
Parentesco Frecuencia %
Hijo 2571 71.2%
Jefe 203 5.6%
Cónyuge 216 6.0%
Otros Parientes 593 16.4%
Otros No Parientes 28 0.8%
Total 3611 100%
</alternatives>
  —INEC (2017).
Elaboración.

fn5Autores


Tabla 5.

Salario y nivel de instrucción de los jóvenes



Alternate Text: Tabla 5 Salario y nivel de instrucción de los jóvenes.
<alternatives>
Subempleo Empleo adecuado
Nivel Instrucción Ingreso por hora Ingreso por hora
Básica $ 2.5 $ 10.7
Bachillerato $ 3.2 $ 11.5
Superior $ 6.7 $ 14.6
</alternatives>
  —INEC (2017).
Elaboración.

fn6Autores


Tabla 6.

Media del ingreso por hora y escolaridad de jóvenes subempleados por estructura centro-periferia



Alternate Text: Tabla 6 Media del ingreso por hora y escolaridad de jóvenes subempleados por estructura centro-periferia.
<alternatives>
Variable Periferia Centro GYE Centro UIO Total
Ingreso por hora ($ USD) 3.01 6.18 6.71 3.25
(5.74) (8.14) (6.46) (5.97)
Escolaridad (años) 11 12 13 11
(3) (3) (3) (3)
Nota: ( ) Desviación estándar en paréntesis.
</alternatives>
  —INEC (2017)..
Elaboración.

fn7Autores

( ).

fn8Desviación estándar en paréntesis


Como se observa, el subempleo está presente en una magnitud considerable en los jóvenes más pobres principalmente, ubicados en las áreas rurales del país, las que se caracterizan por ser el lugar de residencia de una gran parte de la población indígena.

Resultados

En la Tabla 7 se pueden observar los resultados de diferentes estimaciones. Dentro de las características demográficas se observa que la probabilidad de estar subempleado se reduce cuando el joven es hombre, tiene una relación de pareja y es el jefe del hogar, en comparación a las jóvenes mujeres, solteras e hijas del jefe del hogar.

Tabla 7.

Resultados sobre las estimaciones probit



Alternate Text: Tabla 7 Resultados sobre las estimaciones probit.
<alternatives>
Variable [1] [2] [3] [4] [5]
Sexo: Hombre -0.1239*** -0.1194** -0.1108** -0.1648*** -0.1150**
(0.0479) (0.0475) (0.0473) (0.0461) (0.0466)
Autodefinición: Indígena 0.2774*** 0.3648*** 0.3804*** 0.3098*** 0.3843***
(0.0979) (0.0955) (0.0950) (0.0948) (0.0947)
Autodefinición: Blanco -0.1172 -0.1278 -0.1385 -0.1102 -0.1470
(0.1873) (0.1866) (0.1862) (0.1834) (0.1855)
Autodefinición: Otro 0.0632 0.0924 0.0856 0.0484 0.0990
(0.0908) (0.0880) (0.0880) (0.0895) (0.0878)
Relación de pareja: Vida en pareja -0.2911*** -0.2776*** -0.2799***
(0.0617) (0.0613) (0.0613)
Relación de pareja: Pareja separada -0.1393 -0.1557 -0.1622
(0.1427) (0.1421) (0.1433)
Rel. Parentesco: Jefe -0.3973*** -0.4550*** -0.4559*** -0.6449*** -0.6087***
(0.0829) (0.0819) (0.0813) (0.0745) (0.0741)
Rel. Parentesco: Cónyuge 0.1975* 0.1501 0.1407 -0.2183** -0.1032
(0.1112) (0.1102) (0.1098) (0.0952) (0.0951)
Rel. Parentesco: Otro pariente -0.0293 -0.0510 -0.0401 -0.1214** -0.1077*
(0.0590) (0.0587) (0.0583) (0.0554) (0.0562)
Rel. Parentesco: Otro no pariente -0.2301 -0.2719 -0.2673 -0.2796 -0.3192
(0.2035) (0.2015) (0.2041) (0.2046) (0.2026)
Área: Urbana -0.3558*** -0.3200***
(0.0516) (0.0503)
Región: Costa 0.0764 0.0304
(0.0564) (0.0552)
Región: Amazonía 0.0377 0.0682
(0.0638) (0.0618)
Asiste a clases: Sí asiste 0.6879*** 0.6759*** 0.5865*** 0.6189***
(0.0553) (0.0548) (0.0523) (0.0516)
Escolaridad: -0.0840*** -0.0706*** -0.0829***
(0.0084) (0.0084) (0.0083)
Nivel de instrucción: Bachiller -0.2596*** -0.3018***
(0.0540) (0.0532)
Nivel de instrucción: Superior -0.7378*** -0.8208***
(0.0777) (0.0767)
Idioma: Español y otro idioma -0.0453 -0.0333 -0.0545 -0.0618 -0.0650
(0.1014) (0.1008) (0.1002) (0.0984) (0.1000)
Idioma: Solo otro idioma -0.3200 -0.3470 -0.4812 -0.4144 -0.5134
(0.4121) (0.4075) (0.4128) (0.4153) (0.4091)
Experiencia laboral: 0.1223*** 0.1300*** 0.1272*** 0.1270*** 0.1245***
(0.0088) (0.0087) (0.0087) (0.0088) (0.0086)
Migrante Sí 0.0434 0.0428
(0.0499) (0.0495)
Orden económico: Centro GYE -0.2456*** -0.3227*** -0.3416*** -0.2529*** -0.3373***
(0.0787) (0.0708) (0.0704) (0.0774) (0.0701)
Orden económico: Centro UIO -0.6087*** -0.7431*** -0.7906*** -0.6662*** -0.7748***
(0.0997) (0.0948) (0.0949) (0.0984) (0.0948)
Pobre: Sí 0.5754*** 0.6313*** 0.6353*** 0.5522*** 0.6322***
(0.0615) (0.0602) (0.0599) (0.0600) (0.0598)
Nivel de seguridad: Nivel alto 0.1048** 0.1246** 0.1253** 0.0800 0.1263**
(0.0505) (0.0501) (0.0498) (0.0489) (0.0497)
</alternatives>

fn9* p<0.1, ** p<0.05, *** p<0.01. Sin asterisco en el coeficiente significa que no es significativo. ( ) Error estándar. Sexo (mujer=0), autodefinición (mestizo=0), relación de pareja (soltero=0), relación de parentesco [hacia el jefe de hogar] (hijo=0), área (rural=0), región (Sierra=0), asistencia a clases, escolaridad, nivel de instrucción (básica=0), idioma (sólo español=0), experiencia laboral, migrante, orden económico (periferia=0), pobre y nivel de seguridad [ciudadana] (baja=0) son las variables consideradas en el modelo probabilístico.


Si se incorpora la ubicación geográfica, se observa que el área urbana reduce la probabilidad de estar subempleado en relación con el área rural. Cabe mencionar que las categorías para los jóvenes blancos, de otras autodefiniciones, que se separaron de sus parejas, que no son jefes de hogar y para todas las regiones naturales, no se mostraron estadísticamente significativas.

En lo que respecta a cualificaciones y formación académica, los resultados muestran que, un joven que asiste a clases tiene una mayor probabilidad de encontrarse subempleado, esto en comparación a un joven que no asiste a clases. A su vez, al analizar los años de educación y el nivel de instrucción alcanzado, se observa que cada año de instrucción como también alcanzar el bachillerato y la educación superior, reducen la probabilidad de subempleo, mientras que lo contrario sucede con los años de experiencia laboral, es decir, que cada año de trabajo previo aumentan la probabilidad de estar subempleado. Por otro lado, el idioma que hable el joven no se mostró estadísticamente significativo.

Finalmente, dentro del grupo de variables de situación socioeconómica, se observa que, si el joven vive en las zonas 8 y 9 consideradas “centros”, las probabilidades de subempleo disminuyen en relación con las zonas consideradas “periferia”. A su vez, ser pobre muestra aumentar la probabilidad respecto de los no pobres, siendo el mismo comportamiento cuando el joven posee un nivel de seguridad ciudadana alto, con relación a los jóvenes con un nivel de seguridad bajo.

Discusión y conclusiones

Los resultados de las estimaciones muestran información valiosa para el análisis de las características del subempleo para los jóvenes ecuatorianos. Cabe recalcar que este grupo etario ya demuestra vulnerabilidad a las condiciones laborales precarias, por lo que los resultados permiten identificar a mayor nivel de detalle los subconjuntos de jóvenes inclusive más perceptivos a estas vulnerabilidades. Realizando un análisis cruzado entre los resultados y las bases teóricas y empíricas, se evidencia un factor cultural que autores como Pacheco (2013) y De la Rosa (2011) han señalado la discriminación hacia la mujer dentro de la vida profesional. También se enmarca aquí a la segregación por color de piel como lo demuestra la mayor probabilidad de tener un salario bajo y de malas condiciones para los jóvenes indígenas a diferencia de los mestizos, como lo señala Chen et al. (1990) en su teoría de segmentación del mercado laboral en primario y secundario.

No hay que descartar que el efecto de ser indígena sobre la probabilidad de tener un trabajo inadecuado también se ve influenciado porque la mayoría de la población indígena vive en zonas rurales del país, en la que existe un mayor nivel de trabajo informal y condiciones de vida más bajas. De hecho, como lo demuestra la Encuesta de Condiciones de Vida (INEC 2017), la zona rural se caracteriza por un alto nivel de pobreza por Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) llegando en 2017 al 52.9% de la población, en contraste al 22.3% de la zona urbana. Esto se refuerza si se considera la combinación de los resultados de la Tabla 3, que indica que el 87% de la población indígena vive en áreas rurales, con el efecto de la variable Pobreza, que muestra una mayor probabilidad de subempleo si es pobre en comparación a los no pobres.

Otro factor cultural identificado son las relaciones de pareja y ser jefe del hogar, donde estar casado o en unión libre reduce la probabilidad de estar subempleado en relación con los solteros que son hijos del jefe de hogar. De hecho, se esperaba que ambas variables estén relacionadas debido una persona que decida casarse, esperaría vivir de manera independiente de sus padres. Este resultado es similar al obtenido por Cordón (2011), donde especifica variables de presión familiar, en la que el nivel de responsabilidad sobre un hogar, aumentan la necesidad de encontrar un empleo adecuado, debido a la reducción del salario de reserva.

En cuanto al capital humano se observa que la educación tiene un efecto positivo en la probabilidad de obtener un empleo. No obstante, los resultados muestran que, al asistir a clases en la mañana y además tener un empleo, existe mayor probabilidad a que este sea de malas condiciones. Esto tiene relevancia si se considera que la mayoría de los empleos considerados “buenos” tienen un horario laboral que inicia en la mañana y termina entre las 4 y 6 de la tarde, también llamados trabajos ejecutivos o de oficina, y, por el contrario, los trabajos considerados precarios, se caracterizan por largas jornadas, con actividades de poca cualificación y en horarios poco convencionales, como la guardianía, el cuidado de personas enfermas o mayores, o servicios de limpieza.

Estos resultados ponen el foco de atención sobre si el nivel de dinamismo de la actividad económica es el adecuado para alinearse a las condiciones que el sistema educativo impone sobre los jóvenes, o si el problema se encuentra en una rigidez las políticas que enmarcan el sistema de educación, al no poder abarcar de manera flexible las oportunidades (y en muchos casos necesidades) laborales de los jóvenes. Esto puede ser un indicio de que el sistema educativo y el mercado laboral para los jóvenes no están sincronizados, ya que el primero es rígido con sus horarios, y el segundo no tiene puestos de trabajo de buenas condiciones alineados a los horarios de estudio.

La experiencia como medida de cualificación muestra que, con más años acumulados, existe mayor probabilidad de estar subempleado, resultado similar a los de Von Wachter, Song y Manchester (2009). En este caso, el subempleo generaría más subempleo y, por ende, volviéndose un círculo vicioso debido a la falta de oportunidades de formación específica, y a la temporalidad laboral (salto de un trabajo a otro en un periodo corto de tiempo) característica de este grupo etario.

En el caso de las variables de situación socioeconómica, se observa que la estructura centro-periferia de Prébisch (1981) muestra resultados significativos en el subempleo y en el empleo adecuado, indicando que los planes de desarrollo urbano y regional tienen gran influencia en el mercado laboral. Los niveles de tecnificación y la inversión en infraestructura generan mayores probabilidades de tener un empleo adecuado debido a su necesidad de mayores cualificaciones y, por ende, salarios más altos y condiciones laborales de mayor calidad. Un comportamiento no esperado es el relacionado a la percepción de seguridad ciudadana, variable que incrementa la probabilidad de subempleo si el individuo posee un nivel más alto de seguridad. En este sentido, es posible relacionar este comportamiento con el nivel socioeconómico y su influencia en la necesidad de un empleo, siendo los jóvenes de familias más acomodadas los que perciben un mayor nivel de seguridad, pero, asumiendo en este grupo un alto salario de reserva, la necesidad de buscar mejores condiciones laborales se reduciría. La robustez de esta variable como determinante de la probabilidad de encontrarse subempleado podría contrastarse considerándola como determinante en otras modelizaciones con referencia a otras condiciones del mercado laboral (empleo o desempleo), esto como sugerencia para trabajos futuros precisamente.


Referencias
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3.
4.
5.
6.
7.
8.

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