Retorno actual como estrategia resiliente de sobrevivencia de familias mexicanas establecidas en Arizona

José Salvador Cueto Calderón; Ismael García Castro; Nayeli Burgueño Angulo

Máster en Relaciones Internacionales y Políticas Migratorias; Doctor (c) en Estudios Regionales con énfasis en América del Norte, Universidad Autónoma de Sinaloa Culiacán, México, Universidad Autónoma de Sinaloa, México , Doctor en Ciencias Sociales;Profesor-Investigador de la Facultad de Estudios Internacionales y Políticas Públicas, Universidad Autónoma de Sinaloa Culiacán, México, Universidad Autónoma de Sinaloa, México , Doctora en Ciencias Sociales; Profesora-Investigadora de la Escuela de Ciencias Antropológicas, Universidad Autónoma de Sinaloa Culiacán, México, Universidad Autónoma de Sinaloa, México



Resumen

Este trabajo se enfoca en familias transnacionales mexicanas originarias de Cosalá, Sinaloa, establecidas en el estado de Arizona. La aplicación de leyes y políticas de corte antiinmigrante en ésta entidad ha sido más aguda que en el resto de Estados Unidos, afectando negativamente la vida de miles de inmigrantes, particularmente a los miembros de familias de estatus migratorio mixto, lo que ha generado que en los últimos años incremente el flujo de la migración de retorno a las comunidades de origen en México. Evidencia empírica nos muestra que el retorno se presenta como una estrategia de resiliencia y como una etapa más de las dinámicas de movilidad de la familia transnacional. Se analizan las estrategias de adaptación y sobrevivencia de las familias transnacionales ante las actuales condiciones de extrema adversidad, utilizando la resiliencia como herramienta analítica para comprender los elementos subjetivos en el desarrollo de actitudes de adaptación y lucha ante dichas condiciones adversas.

Received: 2018 November 28; Accepted: 2018 December 27

5519. 2019 ; 7(13)

Copyright

El Copyright solo reconoce autoría de los trabajos aquí presente, pero los derechos de publicación son titulares de Revista nuestrAmérica.

Keywords: Palabras clave migración, transnacionalidad, retorno, familia, resiliencia.
Keywords: Palavras-chave migração, transnacionalidade, retorno, família, resiliência.
Keywords: Keywords migration, transnationality, return, family, resilience.

Introducción

El tema migratorio internacional sigue vigente, como fenómeno global, cuyos alcances e implicaciones son amplios y complejos, el escenario contemporáneo se caracteriza por una mayor complicación debido al aumento en los flujos de personas como producto de la globalización, seguido de una escalada de posturas nativistas en los países receptores, que se han traducido en el incremento de leyes que criminalizan la migración y políticas de corte policial, para restringir la entrada y permanencia de los no autorizados (Durand 2013; Márquez 2013; García 2017). México es el segundo país del mundo con mayor población migrante, más de trece millones; la gran mayoría en Estados Unidos. Cada año, más de un millón de mexicanos busca emigrar, al vecino país del norte, y cerca de 400 mil son repatriados (Fundación BBVA-Bancomer y Secretaría de Gobernación 2016). En Estados Unidos, las comunidades migrantes mexicanas enfrentan condiciones cada vez más adversas de xenofobia, que se traducen en ambientes de acoso laboral, político y social, y en acciones de represión de las agencias federales y los gobiernos locales. La situación, trasgrede la estabilidad y bienestar de las familias y comunidades migrantes: las coloca en situación de tensión y vulnerabilidad, lo que conlleva un incremento del fenómeno del retorno a sus localidades de origen en México. Con base en lo anterior, este trabajo de investigación pretende abordar, desde la voz de los actores sociales, el estudio de la situación que enfrentan las familias transnacionales, en el marco del contexto antiinmigrante que prevalece en los Estados Unidos, visto el retorno como una estrategia de reproducción familiar. En este sentido, el estudio se enfoca en las familias de estatus migratorio mixto que han retornado de Arizona a la comunidad de Cosalá, Sinaloa.

El contexto del retorno actual se distingue por la presencia de nuevos actores sociales, representados principalmente por la presencia de familias que después de haber vivido una experiencia migratoria en los Estados Unidos, han regresado a la comunidad de origen en México; se trata, especialmente, de familias de estatus migratorio mixto[1] ya establecidas en el destino, en plena actividad productiva y escolar, cuyo retorno deviene del contexto antiinmigrante que enfrentaban en Arizona (Hamman y Zúñiga 2011; Galindo 2009). El retorno que tratamos aquí es un retorno temporal y parcial del grupo familiar transnacional, producto de una estrategia desarrollada con base en enfrentar la situación económica de la reducción de los mercados laborales para inmigrantes y el contexto de severas condiciones de leyes y políticas antiinmigrantes en ascenso en los Estados Unidos y muy particularmente en el estado de Arizona.

Tabla 1.

Iniciativas, propuestas y leyes antiinmigrantes en Arizona, 2004-2010



Alternate Text: Tabla 1 Iniciativas, propuestas y leyes antiinmigrantes en Arizona, 2004-2010.
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Año Ley Descripción
2004 Proposición 200 Verificación de identidad y estatus migratorio por parte de agencias gubernamentales para garantizar el acceso a los servicios públicos: beneficios sociales, servicios de salud o voto. Imposición de sanciones a empleados del estado por no reportar a personas que se sospeche que no cuenten con documentación que acredite residencia legal.
2005 Human Trafficking Violation Law o Ley Anti-Coyote. Concesión de facultades a la autoridad local para presentar cargos por tráfico de personas no sólo a los “coyotes”, incluso la presentación de cargos por conspiración a los inmigrantes que solicitan el servicio de un “coyote”.
2006 Proposición 100 Negación del pago de fianza por cometer algún delito menor para personas indocumentadas.
2006 Proposición 102 Presentación de demanda por daños y perjuicios en el caso de lesiones en el lugar de trabajo denegada para personas indocumentadas.
2006 Proposición 103 o “English Only” Imposición del idioma inglés como lengua oficial en Arizona y en los documentos oficiales del estado.
2006 Proposición 300 Prohibición del acceso al pago de colegiatura estatal (in-of-state fee), a becas federales y locales, o ayuda financiera a estudiantes aplicando a estudios universitarios que no cuenten con ciudadanía o residencia legal. Restricción al acceso a cursos de alfabetización para adultos indocumentados.
2008 HB 2779 o Legal Arizona Workers Act (LAWA) Prohibición a empleadores y patrones la contratación de extranjeros no autorizados para trabajar. Todo empleador o patrón deberá verificar el estatus migratorio del solicitante en el Programa Básico Piloto E-Verify. Cancelación de licencias a establecimientos y empleadores que contraten sin verificación.
2009 HB 2008 Presentación de documentación que demuestre estancia o residencia legal en Estados Unidos y firma de declaración jurada de presentación de documentos verdaderos a los solicitantes de algún beneficio público, ya sea de carácter local, estatal o federal. Presentación de cargos por delito menor para empleados o supervisores que no reporten irregularidades.
2010 SB 1070 o Ley Arizona Implementación de las leyes federales de migración por parte de las autoridades del estado. Agentes policiales facultados para revisión del estado migratorio de las personas detenidas bajo sospecha razonable de que es indocumentado, así como retención de las mismas hasta determinar su estado migratorio. Obligación de residentes extranjeros de portar documentos que comprueben su calidad migratoria. Presentación de cargos como crimen la contratación o transportación de una o más personas indocumentadas. Incrementación de los recursos para sancionar y fiscalizar a quienes contraten a personas indocumentadas. Autorización para realizar arrestos, sin procedimiento legal, cuando el agente policial considere que la persona realiza una ofensa que se castigue con deportación inmediata.
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  —Elaboración propia a partir de información recolectada en Montoya y Woo, 2011; Observatorio de Legislación y Política Migratoria, 2018.

Las familias transnacionales que han retornado del estado de Arizona estuvieron sujetas a condiciones de gran adversidad que afectaron directamente la inserción social de la comunidad migrante indocumentada. Este contexto ha estado definido por la puesta en marcha de diversas iniciativas de ley, como la Ley SB1070 o “Ley Arizona”, propuesta en el año 2010, que criminaliza la inmigración indocumentada y autoriza la participación de la policía local en los asuntos migratorios basándose en el perfil racial de los sujetos. De igual manera, otras iniciativas como la SB1405, iniciada en el año 2011, que prohibía la atención médica en hospitales a individuos que no pudieran comprobar una residencia legal en Estados Unidos; siguiendo la misma tónica. En el mismo año, están las iniciativas SB1308 y SB1309 que pretendían negar la ciudadanía estadounidense a los hijos nacidos en Estados Unidos de padres que no contaban con un estatus migratorio legal. Aunado a esto, tenemos la Proposición 300, del año 2006, que elimina los apoyos económicos de fondos estatales que otorgan becas que financian la educación superior a quienes no puedan comprobar sus documentos de residencia, o bien, la Proposición 203 del año 2002 que intenta eliminar los programas dirigidos a los estudiantes migrantes para que aprendan el idioma inglés (García 2018). Aunado a lo anterior se incrementan las acciones de deportación al interior de los Estados Unidos a través de las políticas de remoción detonando la persecución y detención de migrantes ya establecidos en aquel país, así como el aumento de flujos de familias que regresan a sus comunidades de origen en México (Burgueño 2018).

El estudio de la migración conlleva no sólo el análisis macro que pone énfasis en las condicionantes estructurales de la movilidad humana, sino también poner al centro del análisis al sujeto (Enríquez-Cabral 2018; Burgueño 2018). Todo ello con el ánimo de concebir al individuo como un producto y productor de sus trayectorias de vida (Enríquez-Cabral 2018). Diversos estudios han hecho énfasis en el reconocimiento de que los migrantes, como sujetos sociales, atraviesan una serie de readecuaciones en sus distintos ámbitos de vida como producto de su experiencia migratoria (Rivera 2015; Roca 2008, 2009; Hall y Du Gay 1996; Aznar 2009; Moctezuma 2013). En este sentido, se reconoce que estas readecuaciones se llevan a cabo en un contexto específico que en el caso de las familias de estatus migratorio mixto se caracteriza por ser un escenario adverso y hostil, en el que desarrollan estrategias de resiliencia. Las políticas antiinmigrantes en Estados Unidos, especialmente las de Arizona, son un ejemplo de estos efectos que son generadores de adversidad, esta última se constituye como el peligro latente al que se enfrenta el sujeto y lo pone en riesgo de no cumplir su proyecto de vida (Simpson 2010). Las respuestas ante la adversidad pueden ser múltiples, dadas también las múltiples subjetividades y los recursos con los que cuentan los sujetos; quienes, en su intento de enfrentar las condiciones de adversidad, reconstruyan y diseñen estrategias de adaptación y sobrevivencia, volviéndose seres resilientes.

La resiliencia como concepto implica principalmente las siguientes características: adversidad, adaptación positiva, proceso dinámico (Simpson 2010; Infante 2011). El sujeto en resiliencia realiza los ajustes que considera necesarios, para enfrentar la adversidad, aunque en un primer momento, la persona resiliente no es un sujeto político que se proponga transformar su entorno, sino quien acepta el carácter adverso del mundo del que forma parte, y concibe la necesidad de adaptarse en relación a las amenazas y peligros que percibe (Evans y Reid 2016). El proceso de resiliencia no se presenta sólo a nivel individual, se desarrolla también en un nivel de grupo, que atañe a pequeñas agrupaciones como la familia o la comunidad. La resiliencia, para desarrollarse necesita elementos de motivación, relacionados con valores, pertenencia, capacidad de comunicación y expresión. La familia es el principal agente socializador de valores, la identificación con ellos permite al individuo jerarquizar su vida, es decir, estar consciente de sus prioridades (Simpson 2010). Como proceso sociocultural, la resiliencia, se concibe como la capacidad que desarrollan las personas o grupos, para enfrentar y superar la adversidad, a través de su interacción (Simpson 2010). El nivel grupal atañe a grupos pequeños, como por ejemplo la familia. Pensarla de esta forma nos remite a dos conceptos de nuestro particular interés para este trabajo: la resiliencia comunitaria y resiliencia sociocultural.

La resiliencia comunitaria destaca la importancia de lo colectivo; mientras que la resiliencia sociocultural se enfoca en la capacidad de generar espacios de resiliencia apoyados de mecanismos culturales. Al considerar la resiliencia como un proceso, denota la importancia que pueden cobrar en su desarrollo otros factores de tipo subjetivo como lo es la personalidad de los individuos, cuya conformación deviene de los valores arraigados y de la pertenencia de los sujetos. La identificación del individuo con ciertos valores le permite establecer jerarquías o prioridades y en función de su sentido de pertenencia a un grupo, se crean también lazos de solidaridad que favorecen la creación de redes (Simpson 2010). Es importante acotar que la resiliencia toda vez que es un proceso, conlleva un corte temporal y espacial. Esos espacios generadores de resiliencia, o también llamados usinas, representan la atmósfera en donde se desarrolla esta capacidad de enfrentarse a la adversidad (Galende 2008; Simpson 2010).

En el caso de este estudio ubicamos como adversidad la política antinmigrante que las familias transnacionales de estatus migratorio mixto enfrentan en el lugar destino y los retos de inserción social que viven en la comunidad de origen al momento de retornar. Consideramos que algunos migrantes indocumentados en Estados Unidos, especialmente los que residen en Arizona, han logrado desarrollar importantes formas de resiliencia dado que no han permanecido estáticos.

Es necesario analizar la situación en la que se encuentran las familias transnacionales de estatus migratorio mixto para establecer las razones por las que regresan a México, así como conocer los retos y las estrategias de resiliencia que desarrollan para la inserción social tanto en las comunidades de origen, tomando en cuenta de que se trata de la familia transnacional.

El enfoque transnacional de la migración y la resiliencia

Los estudios de resiliencia y migración aún son muy escasos, sin embargo, algunos estudios recientes han intentado analizar la temática. Marsiglia (2014), analiza la resiliencia de la comunidad México-americana residiendo en Arizona desde el punto de vista de la aculturación, señalando la importancia del idioma como un elemento generador de resiliencia, presentándose mayormente en aquellos inmigrantes que hablan ambos idiomas: inglés y español. Por otro lado, Vila (2016) analiza la resiliencia social (Hall y Lamont 2013) incorporando el contexto transnacional, al analizar los procesos de adaptación y transformación de las familias migrantes guanajuatenses al entorno determinado por los cambios del sistema migratorio en los Estados Unidos. En este sentido, reconoce la importancia de las identidades transnacionales (Burgueño y García 2017; Burgueño 2018a; García y Burgueño 2018; Roca 2008) en los jóvenes retornados a su comunidad de origen en México como un elemento de resiliencia que les da un sentido de pertenencia a múltiples culturas y territorios que les permite afrontar los diversos escenarios producto de la migración (Vila 2017). De igual manera, el estudio realizado por Sajquim de Torres y Lusk (2018) con mujeres inmigrantes mexicanas encontró en la resiliencia, como fenómeno dinámico, una respuesta ante las adversidades a las que se ven sometidas en Estados Unidos, resultado del apoyo en redes sociales y la familia; identificándose estos últimos como factores que promueven la resiliencia. Por otra parte, tenemos los estudios sobre la migración en tránsito que Marroni (2016) realizó sobre centroamericanos en su paso por México para llegar a Estados Unidos, en los que se identifica la resiliencia como factor principal para superar las adversidades que el tránsito por México supone. Asimismo, Pereda y Pereira (2009) han llevado a cabo estudios sobre resiliencia e inmigración determinando factores de resiliencia y de riesgo en el contexto migratorio actual al nivel individual, familiar y social, elaborando un primer acercamiento a indicadores de resiliencia en inmigrantes árabes en España. Dichos factores enfatizan sobre la importancia de los lazos étnicos y culturales para el desarrollo de la resiliencia en los inmigrantes (Pereda y Pereira 2009). También en España, encontramos el trabajo de Anleu (2015) sobre inmigrantes latinoamericanos en Tarragona que nos muestra y presenta distintas variables y factores socioculturales facilitan su inserción social y que nos permiten realizar una posible medición de la resiliencia. Por último, los trabajos de Cáceres, Moro y Pena (2017) han analizado los factores que permitieron el desarrollo de resiliencia sociocultural en la tribu Mbya Guaraní de Paraguay después de sufrir una relocalización que, pese a las adversidades, les permitió continuar las tradiciones culturales ancestrales.

La resiliencia en la migración se presenta como un nuevo campo de estudio en el que intervienen diversos elementos para su análisis desde un punto de vista sociocultural, que en el caso de la migración de mexicanos hacia Estados Unidos tiene que ver con los vínculos que aguarda con la comunidad. En este sentido, se reconoce que los migrantes mantienen lazos culturales como elementos generadores de resiliencia.

El enfoque transnacional permite observar que el migrante no pierde su sentido de pertenencia a su comunidad de origen ni su matriz cultural originaria (Moctezuma 2011). De este modo, se reconoce la importancia de las identidades transnacionales (Burgueño y García 2017; Burgueño 2018; García y Burgueño 2018; Roca 2008) en los jóvenes retornados a su comunidad de origen en México como un elemento de resiliencia que les da un sentido de pertenencia a múltiples culturas y territorios que les permite afrontar los diversos escenarios producto de la migración (Vila 2017).

De acuerdo con García (2007), la perspectiva trasnacional toma en cuenta los conceptos de localidad, etnicidad, clase, nación y ciudadanía, en un nuevo escenario que va más allá al concepto de Estado-nación moderno. Ésta rompe la visión asimilacionista de la migración que afirmaba el proceso de aculturación como condición necesaria para la incorporación del migrante en el lugar de destino (Glick-Schiller et al. 1995). Asimismo, las nuevas tecnologías han facilitado la comunicación y el transporte en la creación de corredores migratorios que acercan al migrante con su localidad (Portes 2004; King y Christou 2011), por lo que la migración se da a través de relaciones y vínculos sociales entre ambas comunidades que rebasan las fronteras y permiten el desarrollo social y económico del migrante tanto en el país de origen como en el destino.

La transnacionalidad debe contener acción social colectiva, entendida como las prácticas de los migrantes que incidan en la comunidad de origen y a la vez mantengan los vínculos con la misma (Moctezuma 2011). Lo que facilita el retorno es, entonces, la transnacionalidad: los lazos de pertenencia reproducidos desde el destino con la comunidad de origen, dichos lazos también facilitan la acción social colectiva. El análisis de la acción social colectiva se centra en las redes de relación social de los migrantes a través de la introducción del concepto de comunidades filiales, comunidades en las que los individuos forman parte de una misma cultura madre que se reconstruye en comunidades hijas en el lugar de destino al emigrar. Estas comunidades hijas son organizaciones sociales o clubes en los que el objetivo principal es impactar positivamente con sus acciones en las comunidades de origen (Moctezuma 2011). De acuerdo con Moctezuma (2011), las comunidades filiales transnacionales reproducen la territorialidad y cultura de los migrantes a través de sus acciones transnacionales en conjunto, no solamente en la acción del migrante como individuo, a lo que Moctezuma llama transnacionalismo individualista. Una comunidad filial fortalece los lazos de pertenencia al país de origen y, además, no sólo participa en ella en términos económicos, sino que, incluso, ejerce participación política desde el destino (Moctezuma 2011).

Por otro lado, Guarnizo (2007, 153) define el vivir transnacional como el surgimiento, inesperado o intencional, de un escudo amplio de relaciones transfronterizas políticas, económicas, sociales y culturales resultado de la presión de los migrantes por reproducir y mantener su ambiente sociocultural de origen en la distancia. Con lo anterior, Guarnizo concibe un dinamismo de bienes y servicios en ambos lados de la frontera que generan efectos multiplicadores donde convergen proveedores y productores, así como también instituciones, organizaciones, grupos, individuos y migrantes. Para Guarnizo (2007), la dinámica de vivir transnacional impacta en el desarrollo de las comunidades en ambos contextos.

Con lo anterior, asumimos que el enfoque transnacional es un proceso migratorio dinámico de fuertes vínculos de las comunidades migrantes entre el país destino y su país de origen; un proceso migratorio de ida y vuelta y no unidireccional. Encontramos la base y fundamento del vínculo que el migrante sostiene con la comunidad de origen son el hogar y la familia, vínculos afectivos que se fortalecen y prevalecen aúnen la distancia (Moctezuma 2011). En este sentido, Moctezuma amplía el espectro de análisis a la inclusión de la importancia de las redes sociales en el estudio de las organizaciones de migrantes y el desarrollo de sus acciones en la comunidad de origen.

De esta manera, el enfoque transnacional nos permite analizar los corredores culturales y simbólicos que le dan un sentido de permanencia al migrante con la comunidad de origen. Dentro del estudio de la resiliencia las redes sociales y las identidades transnacionales que devienen de los lazos que el migrante conserva con su lugar de origen, son considerados factores que facilitan la construcción de usinas para el desarrollo de la resiliencia sociocultural (Simpson 2010).

El papel de las redes sociales en la resiliencia

Pereda y Pereira (2009) han llevado a cabo estudios sobre resiliencia e inmigración para determinar factores de resiliencia y de riesgo en el contexto migratorio actual a nivel individual, familiar y social. Los autores enfatizan sobre la importancia de los lazos étnicos y culturales para el desarrollo de la resiliencia en los inmigrantes (Pereda y Pereira 2009). Dado que se establecen lazos de cooperación, intercambios, relaciones de confianza y solidaridad que facilitan la reproducción de las comunidades migrantes en ambos lados de la frontera (Levitt y Glick-Schiller 2004; Hirai 2013; Vélez-Ibáñez y Greenberg 1992). De aquí que se considere de suma importancia el rol de las redes sociales en los procesos de incorporación de las familias transnacionales de retorno, entendidas como recursos tangibles e intangibles basados en los vínculos que el sujeto migrante y su familia mantienen con la comunidad de origen (Burgueño 2018).

Este conjunto de recursos que ayudan a promover el intercambio de recursos culturales, sociales, económicos y simbólicos entre las comunidades y familias, se desprende del concepto de capital social de Bourdieu, el cual se define como “la suma de recursos reales o virtuales que corresponden a un individuo o grupo en virtud de su pertenencia a una red duradera de relaciones más o menos institucionalizada de conocimiento y reconocimiento mutuo” (Bourdieu y Wacquant 1992, 119; Bourdieu 2001). Estos recursos se presentan como facilitadores de los procesos de movilidad, tanto en la emigración hacia el país destino, como en el retorno a la comunidad de origen (Burgueño 2018), los cuales favorecen las condiciones del migrante cuando decide regresar.

Para García (2007), el papel de las redes sociales es fundamental para el análisis de la construcción y permanencia de las relaciones transnacionales, así como para la comprensión de las dinámicas migratorias entre los migrantes y sus familias, es por ello que sugiere que los sujetos migrantes tienen una doble vida o vida compartida con amigos y familiares; y es a través de esta vida compartida que se mantienen los vínculos comunitarios y sociales en el país de destino y en la localidad (Cruz-Manjarrez 2016).

Más allá del espacio geográficamente delimitado, el migrante es capaz de construir un espacio social desterritorializado (Doña 2003). Estas redes sociales tejidas por la comunidad migrante para vincularse con el origen hacen posible la construcción de estos espacios transnacionales y de su capital social (García 2007).

En este sentido, es importante considerar dentro del análisis empírico el papel que juegan las redes sociales en el desarrollo de resiliencia y que favorecen el retorno de las familias transnacionales en donde el sentido de pertenencia cultural se hace presente a través de las identidades transnacionales.

Identidades transnacionales como recurso de resiliencia

Numerosos estudios dan cuenta de la continuidad de las prácticas culturales en las comunidades migrantes de origen hispano en Estados Unidos que reafirman la reproducción y conservación de una identidad cultural (Vélez-Ibáñez y Greenberg 1992; Basch et al. 1994; Glick-Shiller et al. 1995; Vélez-Ibáñez 1999; Arizpe 2004).

Contrario a lo que supone el enfoque asimilacionista, el sujeto migrante no se desprende de sus componentes identitarios y de sus prácticas culturales al migrar, sino que incorpora nuevos elementos culturales del país huésped, lo que abre paso a la formación de una identidad transnacional que permite al sujeto migrante mantener presencia y sentido de pertenencia con su matriz cultural y comunidad de origen, ello a pesar de localizarse geográficamente distante; esta identidad transnacional permite una conexión simultánea con ambas culturas (Moctezuma 2011; Roca 2008; Burgueño 2018). Hamman y Zúñiga (2011) señalan que las identidades fluyen entre ambas culturas, por lo que las identidades son construidas a través de la incorporación de elementos simbólicos del país de origen y aquellas construcciones culturales incorporadas e interiorizadas durante su experiencia migratoria, reconfigurando identidades transnacionales.

De acuerdo con Moctezuma (2011), las relaciones afectivas que el migrante mantiene con la comunidad de origen se fundamentan en el sentimiento de pertenencia a la familia y comunidad, las cuales se mantienen en el sujeto migrante y transfieren a sus descendientes (Roca 2008), utilizados como vínculos transfronterizos que les confiere presencia en ambas culturas. Para Pintor (2011), el migrante construye acciones y prácticas con base a la representación e imagen de la comunidad de origen, con base a una identidad construida por el sentido de permanencia a la misma, definiendo el concepto de habitus transnacional, lo que le permite la construcción de lazos afectivos que permanecen desde el país destino (Pintor 2011).

De acuerdo con Esteban-Guitart y Saubich (2013), las identidades transnacionales se presentan como un fondo del conocimiento acumulados de manera histórica y desarrollados culturalmente, los cuales son “socialmente distribuidos y transmitidos para la autodefinición, autoexpresión y autocomprensión de las personas” (2013, 201) utilizados como recursos que al practicarlas se presentan como fuentes de identidad (Vélez-Ibáñez y Greenberg 1992). En este sentido, Burgueño (2018) señala que las identidades transnacionales son utilizadas como recursos culturales, que tienen que ver con la presencia de un cúmulo de información, derivado de la propia experiencia migratoria de las familias migrantes, los cuales se hacen presentes a través del desarrollo de diversas acciones y prácticas culturales y sociales, como resultado del sentido de pertenencia a ambas culturas. Para Burgueño (2018), los Fondos de Identidad Transnacional (FIT) están representados principalmente por el componente lingüístico, que los convierte en sujetos biculturales, lo que les permite comprender las representaciones sociales de cada cultura y como un vínculo de entendimiento entre ambas sociedades, en donde se incluyen las prácticas culturales y los vínculos sociales a través de la conformación de redes sociales transnacionales.

De modo que, y de acuerdo con el concepto de los FIT, podemos señalar que los fondos de identidad, como recursos, son vistos como factores productores de resiliencia, ya que las familias migrantes los utilizan como herramientas para su inserción social y para sobrellevar la adversidad producto del contexto antiinmigrante en los Estados Unidos.

Principios metodológicos de la investigación

La presente investigación tiene como objetivo analizar el diseño de estrategias de las familias transnacionales de estatus migratorio mixto que desarrollan frente al contexto antiinmigrante en los EE.UU., como acciones resilientes para superponerse a la adversidad y continuar con la sobreviviencia y reproducción familiar. Nuestro sujeto de estudio está representado por las familias que han retornado a la comunidad de Cosalá, Sinaloa, provenientes del estado de Arizona, en las que el retorno se constituye como una estrategia de resiliencia en sí mismo. A través del análisis etnográfico y aplicación de herramientas cualitativas, se aplicaron 29 entrevistas semiestructuradas y de profundidad a los miembros de las familias trasnacionales retornadas de manera voluntaria a partir del año 2008, en el contexto del incremento de las políticas antiinmigrantes y conocer de primera voz cómo es que viven la experiencia del retorno, las causas del mismo y sus perspectivas a futuro.

Para lograr lo anterior se considera en el análisis dos niveles: el macro estructural, que tiene que ver con el contexto de las políticas antinmigrantes implementadas en el estado de Arizona y un nivel micro con base en analizar las trayectorias de vida, contextos locales y operación de redes en las que se insertan los miembros de las familias entrevistadas. Las categorías de análisis se enmarcan en la perspectiva de la transnacionalidad, partiendo de la existencia de vínculos sociales que facilitan la migración internacional (García 2007; Moctezuma 2014). Asimismo, tomamos como herramienta analítica el concepto de resiliencia, éste, además de considerar factores del nivel macro, nos permite también abundar en un análisis micro, el cual se concentra en el estudio de las subjetividades de los miembros de las familias transnacionales y con base en las cuales conforma su actitud de respuesta a las adversidades que les presenta el contexto y que están impresos en sus narrativas de vida.

Primeros hallazgos: Composición de las familias transnacionales de retorno en Cosalá

Las familias entrevistadas en el presente análisis son familias nucleares de estatus migratorio mixto que retornaron a la comunidad de origen, integradas por padre, madre e hijos(as), los cuales residen en la misma unidad doméstica. Dichas familias se encuentran compuestas por hijos(as) nacidos(as) tanto en México como en los Estados Unidos, cuyas edades fluctúan entre los 5 y 20 años de edad. Se ha identificado a 63 menores de retorno, de los cuales el 73% es nacido en los Estados Unidos y el 26% en México. Del total de los menores y jóvenes nacidos en los Estados Unidos, encontramos que el 50% nació en el estado de California, el 40% en el estado de Arizona y 10% en otro estado de la Unión Americana, entre los que se encuentran Idaho y Florida, lo que tiene relación con los principales destinos de asentamiento de las familias migrantes en los Estados Unidos.

La conformación mixta de las familias viene a presentarse como el nuevo componente a analizar en el fenómeno del retorno contemporáneo. Se encuentran pocos estudios que traten la problemática de la composición de estas familias, que en los últimos años han regresado a México (Medina 2016). Esto abre una ventana de oportunidad a las investigaciones dedicadas a los procesos migratorios, ya que la situación actual pone de relieve la importancia de considerar nuevas unidades de análisis, en las que se ve a un conjunto de individuos (y no a uno sólo) dado que se reconoce que la suma de vivencias individuales conforman la dinámica y las estrategias de resiliencia familiares.

Primeros hallazgos: Causas de retorno de la familia transnacional a la comunidad de Cosalá

El retorno de las familias transnacionales a la comunidad de Cosalá, se ha presentado como un proceso condicionado por situaciones de diversa índole, relacionado principalmente, con el escenario antiinmigrante y endurecimiento de las políticas de deportación que se han presentado en los últimos años en aquel país. Se trata de los removidos o removals, que tiene que ver con la deportación de personas con estatus de indocumentadas, establecidas en los Estados Unidos, que cuentan con experiencia de vida en aquel país, en el que han conformado hogares, cuentan con experiencia laboral y cuyas familias en la mayoría de los casos están constituidas con hijos nacidos en los Estados Unidos, conformando familias de estatus migratorio mixtas. Lo anterior viene a presentarse como un nuevo fenómeno de retorno, que, si bien éste ha estado presente como parte de las dinámicas migratorias entre ambos países, se presenta como consecuencia de un escenario con nuevas características y nuevos actores sociales.

Hemos encontrado que el 60.72% de las familias entrevistadas en la comunidad de Cosalá han regresado de Estados Unidos, de manera voluntaria, a la comunidad, después de haber residido en la Unión Americana por un promedio de 8 a 10 años. Encontramos los siguientes motivos de retorno voluntario, de acuerdo con lo expresado por las familias entrevistadas en Cosalá:

Tabla 2.

Causas del retorno en Cosalá, Sinaloa



Alternate Text: Tabla 2 Causas del retorno en Cosalá, Sinaloa.
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Económico Pérdida de empleo Dificultad para encontrar trabajo
Familiar Reunificación por familiar deportado Enfermedad de miembro de la familia migrante Enfermedad de algún familiar en la comunidad Cuidado de padres en edad avanzada
Deportación Detenido y repatriado por agentes migratorios
Miedo Temor a ser deportado
Añoranza Falta de adaptación a la comunidad de destino
Ambiente hostil Inmovilidad social por escenario antiinmigrante
</alternatives>
  —Elaboración propia con base en el trabajo de campo.

Dentro de la categoría de retorno voluntario, observamos que si bien se presentan situaciones de diversa índole como la enfermedad de algún familiar en la comunidad que los obliga a regresar, o la necesidad de volver al cuidado de los padres, o la nostalgia por el terruño, nos encontramos que la mayoría de las familias expresan como condicionante el contexto hostil que prevalece en los Estados Unidos contra la población indocumentada.

Si bien la característica principal del retorno que encontramos en Cosalá, es que se trata de un retorno voluntario, éste se presenta principalmente como un retorno condicionado a la situación política en los Estados Unidos, escenario que no se presenta como el ideal para que prevalezcan, sino como un incentivo para salir y regresar al país de origen. Hemos encontrado que, después de convivir con los miembros de las familias retornadas en Cosalá y después de entablar mayores vínculos de confianza, dentro del motivo familiar, se engloban una serie de elementos que tienen que ver con el proyecto de unidad y sobrevivencia familiar, ante el riesgo de ser deportado, sobre todo cuando se ha presentado la deportación de algún miembro de la familia, por lo que el retorno de la familia se presenta como una auto deportación. Esto significa que al momento de que uno de los integrantes de la familia es regresado a México, principalmente cuando se trata de alguno de los encargados del hogar, como el padre o la madre, la sobrevivencia y reproducción de la familia se sitúa en riesgo, sobre todo cuando ambos padres son indocumentados, por lo que el temor de ser detenido incrementa.

El miedo a la deportación como causa de retorno voluntario, lo señalan de manera explícita el 35% de las mujeres y hombres responsables de la unidad doméstica de las familias entrevistadas, como lo comenta Nora, una de las migrantes retornadas a Cosalá: “la crisis como quiera la pasa uno, pero que lo estén molestando queriéndonos agarrar y sacar es lo que nos hizo regresar”. El miedo a ser detenido y encarcelado se explica por las condiciones migratorias que presentan los responsables de los hogares de las familias migrantes de retorno, cuando residían en los Estados Unidos. Se observa que, de las familias retornadas, el 86% no contaba con documentación que les autorizara vivir o trabajar en los Estados Unidos. Únicamente el 14% contaba con permiso de residencia o ciudadanía y el retorno obedeció principalmente a cuestiones de salud o deportación de uno de los conyugues, como en el caso de Rosario, residente estadounidense, cuyo retorno se produce por la deportación de su esposo, por lo que decidió regresar a Cosalá con sus tres hijos nacidos en aquel país, después de radicar 19 años en los Estados Unidos.

La situación migratoria irregular de las familias migrantes de Cosalá, aunado a la criminalización de la migración no autorizada y las acciones de persecución como las redadas realizadas a vecindarios y lugares de trabajo como las llevadas a cabo por el Sherif Arpaio en el estado de Arizona, repercutieron en el temor de los migrantes ya establecidos a ser capturados y encarcelados. El miedo de separación de los hijos ha sido otro de los argumentos expresados por las familias retornadas, para decidir volver a la comunidad, ya que como lo hemos referido en apartados anteriores del presente trabajo, se trata de familias de estatus migratorio mixto compuestas por hijos nacidos en los Estados Unidos, quienes son separados de los padres cuando se presenta la deportación de los mismos. Al respecto, la historia de Celia, migrante de retorno en Cosalá, nos aporta elementos sobre la vulnerabilidad en la que viven los migrantes indocumentados en los Estados Unidos y la situación en las que se quedan los menores cuando sus padres son deportados.

La situación irregular en el estatus migratorio de los padres conlleva al riesgo de separación familiar al momento en el que los padres son deportados. La situación de los menores nacidos en Estados Unidos con padres deportados se torna una realidad compleja, quedándose los menores bajo la custodia de algún familiar o amigo, o bajo la custodia de los servicios de protección a la infancia (CPS) del gobierno de los Estados Unidos, lo que implica un difícil proceso jurídico para ser regresados a los padres en México. Se calcula que 5 100 menores se encontraban bajo la custodia de CPS en los Estados Unidos, por motivo de la deportación de sus padres, de acuerdo con el Informe del IMUMI, 2013.

En el caso de Cosalá, el retorno actual se caracteriza por ser un retorno no planeado, por lo que estamos hablando de procesos de reincorporación al país obligado por circunstancias adversas, en donde la comunidad a la que se llega, representa el lugar en donde se asegura la reproducción familiar y la base, en algunos casos temporal, para el rediseño de nuevas estrategias de relocalización, en donde las redes sociales juegan un papel fundamental como usinas resilientes, y recursos utilizados para sobreponerse de la adversidad ante los diversos contextos que se presentan como parte de la experiencia migratoria.

Primeros hallazgos: El papel de las redes sociales en el retorno como factor de resiliencia

Durante la etapa del trabajo de campo, observamos que las redes sociales son utilizadas tanto en el proceso de emigrar hacia los Estados Unidos, como en el regreso a la comunidad. Las redes migratorias transnacionales se mantienen, fortalecen y se amplían por medio de vínculos y relaciones sociales.

Las redes sociales presentes en las familias retornadas han jugado un papel primordial, para lograr el éxito del proceso migratorio, a través de diversos intercambios de información, conocimiento y recursos que han facilitado su movilidad. Además, observamos que esta red facilita los procesos de emigración, retorno y reemigración hacia los Estados Unidos. Por lo que podemos decir que el retorno no es la última etapa del proceso migratorio, sino que permite la continuidad del mismo a través de los planes de volver a Estados Unidos.

La reemigración es considerada como una opción principalmente por los hijos de las familias transnacionales: hemos encontrado que el 24% de los menores de retorno han reemigrado a los Estados Unidos. Esto tiene una relación directa con la edad y el estatus migratorio con el que cuentan, como en el caso de Alexa, cuya nacionalidad es estadounidense, quien es enviada a continuar sus estudios con su tía al estado de California. De esta manera, se observa que la red social transnacional facilita la migración, al igual que el intercambio de recursos y conocimientos para el sustento económico de los actores que la integran en ambos lados de la frontera, a través de la cooperación económica familiar que en un segundo momento permite retornar de las comunidades en Estados Unidos hacia la comunidad de origen y viceversa. Tal es el caso de Víctor, esposo de Bety, miembros de una familia retornada de la ciudad de Phoenix, Arizona, cuya experiencia migratoria la inicia Víctor con el apoyo de su cuñado Luis, quien había emigrado a Arizona desde la década de los años setenta.

Posteriormente las esposas tanto de José como de sus hermanos emigran a los Estados Unidos llevándose a sus hijos nacidos en México, buscando la reunificación familiar. Al llegar a la comunidad destino se constituyen como familias de estatus migratorio mixto, dado el nacimiento de hijos con ciudadanía estadounidense. Actualmente, sabemos que el 100% de las familias analizadas son de este tipo. Podemos observar que, desde el retorno, estas familias siguen manteniendo vínculos sociales que trascienden las fronteras cuya participación se mantiene activa en parte gracias a los vínculos económicos, afectivos e identitarios como capital social y cultural. Al respecto Hirai señala que:

El retorno definitivo no significa salir de las redes sociales que se han construido a lo largo del proceso migratorio y cortar lazos con la comunidad de migrantes en los lugares de destino, más bien, al retornar, los migrantes simplemente se movieron entre dos puntos distantes que están dentro de la misma red de relaciones sociales o del mismo espacio social (Hirai 2013, 99-100).

En este sentido, las redes sociales que se analizan no sólo nos permite conocer los vínculos familiares con las que se sostienen, sino que nos muestran las múltiples maneras en las que se relacionan unos con otros, y que conforman un espacio transnacional a través del sentido de pertenencia a un origen étnico común. Por lo que las familias transnacionales mantienen vínculos que les confiere unidad más allá de los contextos geográficos en donde se ubiquen, en donde los elementos de solidaridad y cooperación se encuentran presentes, como usinas resilientes ante los diversos contextos migratorios. Asimismo, podemos observar que la utilización de estas redes desde el retorno se diferencia de acuerdo con las características que presentan los miembros de las familias transnacionales, en cuanto a recursos que posibilitan las estrategias y conveniencia de la reemigración, condicionados por elementos como la edad y el status migratorio con el que se cuenta.

Reflexiones preliminares

A través del enfoque transnacional y del estudio de la resiliencia, podemos señalar que las familias transnacionales mantienen presencia a través de lazos y vínculos afectivos con las comunidades de origen, inmersas en relaciones de intercambio afectivas y de recursos que les permite desarrollar estrategias que posibilitan la reinserción a la comunidad de origen y futuras relocalizaciones, reconfigurando una identidad transnacional. La existencia de estas redes sociales viene a ser un elemento que explica las dinámicas de movilidad de la familia migrante, desde la experiencia de emigrar hacia Estados Unidos, como el retorno actual y las expectativas de reemigración.

Como resultado del presente trabajo, pudimos observar que el retorno, en el actual contexto, no representa una etapa final del proceso migratorio de las familias transnacionales que regresan, sino que constituye una etapa más de los procesos dinámicos de movilidad que las caracteriza, en donde la familia y la comunidad participan con recursos que inciden tanto en la movilidad del sujeto migrante, como en las condiciones de reinserción en los lugares a los que se llega. El retorno no se considera como una “huida” a la adversidad, es una forma más de hacerle frente: una forma de ser resiliente, pues la prioridad no está en permanecer en aquel país, sino en preservar la unidad familiar, aunque eso implique ir y venir varias veces entre el lugar de origen y Estados Unidos. En este sentido, el retorno no concluye con el regreso a la comunidad de origen. Observamos también que en él intervienen factores que explican los procesos y condicionantes de reinserción, como lo es la relación que se guarda con la comunidad, las redes sociales con las que se cuenta y la composición familiar, en donde el sujeto migrante como agente social, negocia sus propias trayectorias, en las que se incluyen estrategias y tácticas de confianza, intercambio e interacción. Por lo tanto, el retorno se presenta como una estrategia de resiliencia que le permite a la familia migrante de retorno, salvaguardar la unidad familiar y rediseñar nuevas estrategias de movilidad y reproducción bajo la perspectiva de reemigración, particularmente observada en los menores que regresan a los Estados Unidos, buscando incorporarse en los ámbitos educativo económico y social. De aquí que, una de las principales aportaciones a la resiliencia radica en el análisis del componente familiar y la relación con la comunidad, como disposición de recursos o herramientas que facilitan el sobreponerse a la adversidad, frente a los diversos contextos producto de su experiencia migratoria, en donde intervienen componentes culturales y sociales, que participan y condicionan la incorporación a la localidad y las posibles movilizaciones futuras. De esta manera, podemos visualizar que la transnacionalidad de las familias retornadas permanece y se amplía desde el retorno, a través de su participación en densas redes sociales de intercambio, que posibilitan los procesos de reemigración de la misma, relacionados principalmente por la composición familiar que se presenta en el retorno reciente y que tiene que ver con la presencia de familias de estatus migratorio mixto, con menores nacidos en los Estados Unidos y con gran cantidad de vínculos transnacionales, que se convierten en fondos de identidad transnacional, que constituyen la base de las estrategias de resiliencia de las familias transnacionales. Consideramos que lo anterior abre un nuevo campo de análisis en los estudios de la transnacionalidad.


Notas
[1].

fn1 La familia de estatus migratorio mixto está conceptualizada como aquella cuya estructura comprende al menos un miembro ciudadano y un miembro indocumentado, esta también puede incluir a miembros beneficiarios del programa DACA y a miembros con residencia (Taylor et al. 2011; Enríquez-Cabral 2018)

Referencias
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