Derecho a la vida: nuestro principal acuerdo

Lorena Vargas Ampuero

Doctoranda en Historia, Universidad Nacional del Comahue Docente en Instituto de Educación Superior (IES 813) y colegios secundarios de la Comarca Andina, Universidad Nacional del Comahue, Argentina



Resumen

El presente artículo es fruto de cuatro meses de investigación, en clave de Historia Social y microhistoria. El abordaje metodológico hace uso de fuentes etnográficas, como intento de volver inteligible algunas prácticas sociales en las redes, espacio impensado antes de la utilización masiva de los recursos disponibles en internet. La recuperación territorial de las Lof en Resistencia del departamento de Cushamen, Provincia de Chubut y los sucesos de represión estatal contra esas comunidades del pueblo mapuche, conmueve e interpelan a la sociedad de la región. Y desde algunos sectores de la sociedad surge y se expresa el microfascismo. Se trata de una pesquisa surgida al calor de la intolerancia y el racismo que recrudeció con la desaparición forzada de Santiago Maldonado, el fusilamiento de Rafael Nahuel y el pedido de libertad del Lonko Facundo Jones Huala.

Received: 2019 January 7; Accepted: 2019 January 11

5519. 2019 ; 7(13)

Copyright

El Copyright solo reconoce autoría de los trabajos aquí presente, pero los derechos de publicación son titulares de Revista nuestrAmérica.

Keywords: Palabras clave recuperación, territorio, intolerancia, represión, representaciones.
Keywords: Palavras-chave recuperação, território, intolerância, repressão, representações.
Keywords: Keywords recovery, territory, intolerance, repression, representations.

El sábado 25 de noviembre de 2017, mientras velaban a Santiago Maldonado, durante un operativo, efectivos de Prefectura asesinaron a Rafael Nahuel, en la Lof Lafken Winkul Mapu. A partir de entonces, como barilochense, comenzó a resultarme difícil no hablar en primera persona. Me resulta imposible, no dar a conocer mi lugar social. Nací en la parte pobre de San Carlos de Bariloche, me crié entre los barrios El Frutillar y los Abedules. Parafraseando a la antropóloga Ana Ramos, formo parte de estos grupos violentamente reprimidos en los últimos meses en Chubut y Río Negro, “parte de las mismas familias que históricamente mueren por las balas de los policías, de los dealers o de otras bandas barriales en la periferia urbana”[1]. Sólo que en este caso, soy Profesora y Licenciada en Historia[2]. Soy “un ejemplo” a seguir según los dichos de quien, en su ingenuidad cree que el esfuerzo y el trabajo todo lo pueden.

En realidad, cuento con la “fortuna” de quien se escapó a la estadística. Cada tanto, el capitalismo le da un guiño a quienes deciden “salir adelante” con sus proyectos individuales y deja que se les garanticen algunos derechos. De hecho, en general, quienes escapan a la estadística suelen atribuirse los “méritos” en términos estrictamente personales y acaban reproduciendo la ideología oficial. En lo personal soy consciente de que además de mérito, salir de la miseria es un acto azaroso. El sistema genera condiciones culturales, económicas e institucionales que hacen que la “suerte” juegue en contra los/las pobres. Desde esa consciencia, enseño y escribo. Pero considero, que como miembro de las clases populares que trabajan con su intelecto, nuestro rol es luchar, pero a su vez entender. De esa forma el conocimiento se transforma en una herramienta poderosa. De ahí el carácter analítico de este trabajo.

Hablo de clases populares de acuerdo a la definición acuñada por Ezequiel Adamovsky, quien resuelve en ella la polisemia de la noción. Sin quitarle su amplitud a lo popular, el historiador entiende por clases populares a todos aquellos sectores oprimidos por el capitalismo, a pesar de ser un colectivo fragmentado por las diferentes modalidades que ha tomado dicha opresión a lo largo del tiempo y del espacio (Adamovsky; 2012).

Microfascismo en la Comarca Andina

El 1 de agosto de ese mismo año, desapareció Santiago Maldonado durante uno de los tantos operativos de Gendarmería Nacional en la Pu Lof en Resistencia del departamento de Cushamen (Chubut). A partir de allí, un importante sector de la opinión pública de la Comarca comenzó a manifestar expresiones de microfascismo y microagresiones en la vida cotidiana. Dichas microagresiones microfascistas son la expresión del desconocimiento de la base jurídica que rige la vida democrática, pero además traducen racismos y elitismos que alimentan todo tipo de prejuicios. En muchos casos obra una selección, una jerarquización de ciertos derechos y obligaciones, por sobre otros considerados menos válidos, inexistentes u obstaculizadores de los derechos y obligaciones tomados como prioritarios. Pero, ¿cuáles son esos valores subyacentes y cuáles son los derechos considerados prioritarios?

A partir de los comentarios vertidos en algunos medios de comunicación online comarcales y sus respectivas páginas de Facebook, junto con otros/as intelectuales, advertimos que comenzaban a ser representativos de lo que estábamos viviendo en las calles de toda la Comarca, en los supermercados, en las conversaciones con nuestros/as vecinos/as, en las escuelas y, en todo lugar donde la desaparición de una persona empezara a justificarse y/o naturalizarse. Luego de hacer visitas exploratorias a varios de estos sitios decidí hacer hincapié en uno. En este caso analicé exhaustivamente las opiniones vertidas en él entre el 1 de agosto y el 30 de noviembre de 2017. Este escrito cuenta con una base documental de 450 capturas de pantalla que consisten en opiniones que rondaban en dos temas relacionados: acerca del pueblo mapuche y la desaparición de Santiago Maldonado. Debo dejar claro que investigué cada uno de los perfiles de las personas que vierten sus opiniones, para asegurarme que no se tratara de trolls. Límite 42°. Paralelo de noticias, es una página de Facebook con más de 3000 seguidores. Dentro del ítem Información de su página es presentado como un medio que da a conocer:

Noticias de actualidad, información periodística y termas de interés general, social y político de la región del Paralelo 42º en la ciudad de El Bolsón, provincia de Río Negro. (…) Intereses personales: trabajar por el bien común y en defensa de la gente, de los que menos tienen. Denunciar los maltratos, la violencia, el abuso y las injusticias provenientes del sistema política argentino.[3]

Quiero dejar claro que no realizo un análisis de las publicaciones del mencionado medio en sí, sino de los comentarios de sus lectores. Por esto deslindo a dicho medio de toda responsabilidad. De todas maneras, las identidades de sus comentaristas se encuentran protegidas a pesar de haber hecho públicas sus identidades virtuales y vertido sus comentarios en un medio público. Por este motivo, en caso de requerir las fuentes documentales de este trabajo, se pueden comunicar conmigo.

El neofascismo como microfascismo En un sugerente ensayo, Ezequiel Adamovski hace el siguiente comentario, para caracterizar al neofascismo:

Hace cuarenta años Gilles Deleuze llamó la atención sobre la emergencia de un “neofascismo” que ya no es un movimiento ni una ideología de guerra (como el viejo fascismo), sino “una alianza mundial para la seguridad, para la administración de una paz no menos terrible, con una organización coordinada de todos los pequeños miedos, de todas las pequeñas angustias que hacen de nosotros unos microfascistas encargados de sofocar el menor gesto, la menor cosa o la menor palabra discordante en nuestras calles, en nuestros barrios y hasta en nuestros cines”. (ADAMOVSKY; 2017)

Es decir, el microfascismo es toda aquella actitud proferida por la población en general, destinada a ahogar cualquier disidencia por más mínima que sea en tanto salga del sentido común. No importa si ese “sentido común” ha sido o no instalado por un cerco mediático. Es para destacar, que las opiniones microfascistas se incrementan en cantidad e intensidad a partir de ciertos hechos que se consideran ofensivos hacia símbolos como la Bandera Nacional, las placas en homenaje a los caídos en Malvinas en el Comando de Gendarmería Nacional, la ocupación del Municipio de El Bolsón y las pintadas con aerosol resultantes de esos hechos de protesta y otros hechos de contestación. Es decir, se acrecienta cuando se ve involucrado algún símbolo patrio y/o lo que se considera patrimonio.

Tampoco está demás decir, que el microfascismo tiene su contestación a través de intentos de debate por parte de personas que no están de acuerdo con estas expresiones. Pero veamos, cuáles son las principales expresiones de microfascismo y cuáles son los presupuestos que ocultan.

La degradación de un pueblo que nunca fue. La invención de “Nosotros” y “Ellos”

Se trata de la recreación del viejo mito del nacido y criado versus el venido y quedado. El nacido y criado se presenta como un poblador privilegiado por el mérito de haber sido partícipe de un pueblo pulcro, limpio, virgen, carente de conflicto social. En este caso, quien dice “¡bendiciones para mi pueblo!”, o “Dios bendiga a este pueblo hermoso hace 35 años que vivo acá”, no incluye dentro de sus oraciones a toda la población, sino sólo a la que no considera intrusa.

Se trata de una especie de paraíso ubicado en algún lugar de la memoria. El venido y quedado, por el contrario, es la fuente de todos los males. Representa una contaminación ambiental, social y cultural. Es una especie de serpiente en ese paraíso, que todo lo corrompe, que todo lo ensucia. En ese contexto, cuando alguien dice “Viva la patria y la democracia, y el que así no lo crea tiene en el mundo muchos países con dictadores adonde se pueden mudar”, o “nada queda del lugar que yo recuerdo, donde disfruté mi niñez” intenta negar una conflictividad histórica, a partir de la premisa de que todo tiempo pasado fue mejor.

Pero se trata de venidos y quedados que pertenecen las clases populares. El venido rico, o enriquecido y quedado, está convidado a ese Edén.

Se constituye entonces, un nosotros merecedores de derechos, en oposición a otros que no cuentan con los requisitos necesarios para acceder a esos derechos, dentro de un imaginario en el que no alcanza con ser humano para ser sujeto de derecho. Para merecer se necesita ser: ciudadano no extranjero, limpio, obediente y trabajador, siempre dentro de la concepción de ciudadanía, aseo, obediencia y laboriosidad impuesta por el imaginario del nacido y criado. Es eso lo que esconden frases como “es triste saber que gente que amo tiene que estar expuesta a tanta inseguridad y violencia, a tanto maltrato por llevar un uniforme, sea azul o verde o sólo ser una persona común y corriente.”

En un imaginario anclado en un deber ser, pero no de cualquier manera, se arraiga también, parafraseando a Adamovsky, un profundo sentimiento antiplebeyo. Cualquiera que reclama por la aparición con vida de Santiago Maldonado es claramente, dentro de este esquema emotivo, un vago/a y malentretenido/a, violento/a a fuerza de ocio. Queda claro cuando alguien dice: “Y Félix, si tantas ganas tenés de que aparezca por qué no salís a buscarlo vos?!? Bahhh, digo se nota que tiempo tenés de sobra, porque te tomás el trabajo de responder o comentar cualquier opinión diferente a la tuya. Es imposible intercambiar opiniones con alguien que avala y apoya los actos vandálicos y la violencia con la que se manejan para reclamar”. De hecho, preguntarle a Félix, por qué no sale él a buscar a Santiago, es quitarle al Estado toda responsabilidad en su aparición.

“Pico y pala, bala, agua y jabón”

De ahí que al “intruso” se lo caracterice como hippie sucio y vago, casi siempre varón y extranjero, ya sea o no argentino. “Verguenza dan estos sucios…”. Quien no se ajuste a determinados moldes de “decencia” queda sometido a un proceso de extranjerización. Es un sujeto idealizado, carente de ciudadanía dentro de esa lógica de pensamiento y por lo tanto, carente de derecho a la vida. Decir “sí, eso necesitan cárcel agua y jabón” o “Fuera hippies sucios... Cárcel a todos” suprime, en el estado de derecho, la gradualidad de las sanciones y sanciona, a su vez, actitudes que no son delitos.

No es casualidad que a Santiago Maldonado se lo haya apodado con el mote de “El peludo” y se haya puesto énfasis en su itinerancia entre Chile y Argentina. “Está en Chile el falopero este.” Lo mismo sucede con Rafael Nahuel. Era mapuche, por lo tanto imaginado chileno, pensado como alguien que reclamaba lo que no le correspondía. Por lo tanto, carente también de derechos. “Bala. Sería plomo y Roca.”

Todo es político

De esta manera, resulta fundamental dejar planteada la existencia del prejuicio anti-política. La política, partidaria o no, no se concibe ni siquiera en su acepción más ampliamente difundida; es decir una forma de participación de los seres humanos en sociedad en pos del bien común. Sino como una actitud quasi pecaminosa, que ensucia, que mancha, de la que no puede surgir nada bueno.

A propósito de la desaparición de Santiago Maldonado, un usuario dice: “Lamentablemente esto es todo político, y quieren ensuciar y manchar la institución. Yo apoyo a Gendarmería, no creo que una institución tan seria se ensucie las manos de esta forma. Lamentablemente Cristinita pisa fuerte en la mente de algunas personas.” Vuelve a repetirse el marcado sentimiento antiplebeyo, en el que los miembros de las clases populares serían manipulados por monstruos malignos: en este caso, el cerebro manipulador es llamado “Cristinita,” en un marcado tono peyorativo, aunque podría ser otro.

El problema que subyace al imposible intento de supresión o descalificación de la política, es la anulación de la validez de toda construcción colectiva, es decir, política. Esto, además de ser contradictorio con una forma de gobierno republicana, representativa y federal, en la que las personas al menos votan, al menos cada 2 años; convierte cualquier argumento, por más fundamentado, documentado y validado, en mera opinión. Es decir, un argumento sólido, tiene el mismo peso que uno que no ha sido fundamentado, documentado y validado. “Esa es tu opinión, respetá la mía. Estamos en democracia.”

El derecho a la vida como a priori

El artículo 75 de la Constitución Nacional incorpora entre otros tratados, la Convención Internacional por los Derechos Humanos. No se trata de un anexo, no se trata de un complemento. Los Derechos Humanos tienen rango constitucional. Se trata de un hecho poco difundido, pocas veces tenido en cuenta como información fundamental. Y, vale la aclaración, son derechos a los que deberíamos acceder por el sólo hecho de nacer. A pesar de la sabida y constante tensión entre igualdad legal y desigualdad real, no hay requisitos para acceder a ellos, o al menos no deberían existir.

Lo que resulta perturbador, no es la cantidad de comentarios que socavan el derecho a la vida como principal derecho humano. Lo verdaderamente inquietante es que se naturalice que el derecho a la vida no sea nuestro punto de partida como especie. Nuestro principal acuerdo en un país donde no existe la pena de muerte. O sea, un a priori necesario para la existencia de todos los otros derechos. Necesitamos estar vivos/as para ser sujetos/as de derecho. Se trata de una discusión, que en las últimas décadas parecíamos haber saldado. El derecho a ser y a estar. En tanto prioricemos otros derechos por sobre el derecho a la vida, y este último se asuma como una cuestión de simple opinión y no de discusión fundamentada, transforma en un privilegio la condición humana.


Notas
[1].

fn1 Ana Ramos (2017). Ser pobre, joven y mapuche. Anfibia. Recuperado de http://www.revistaanfibia.com/ensayo/ser-joven-pobre-mapuche/

[2].

fn2 Agradezco al Dr. Andreas Doeswijk, al Profesor Ariel Petrucelli y al Periodista y Comunicador Social Nelson Ávalos por las valiosas correcciones, aportes y debates de los que se nutre este ensayo.

[3].

fn3 Disponible en https://www.facebook.com/pg/Limite42/about/?ref=page_internal

Referencias
1.
2.
3.
4.

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